Murió D´Alessio, uno de los jueces de la junta militar

Tenía 68 años; fue decano de la facultad de Derecho de la UBA
A los 68 años de edad, falleció ayer el ex fiscal Andrés José D?Alessio. Su nombre estará para siempre vinculado al histórico juicio a los miembros de las juntas militares que gobernaron la Argentina entre 1976 y 1983, a los que condenó como juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en los Criminal y Correccional de la Capital Federal.

D?Alessio había nacido el 17 de abril de 1940 y sus restos mortales serán velados desde las 10 de hoy en la sede del consejo directivo de la Facultad de Derecho de la UBA, de la que fue decano durante dos mandatos consecutivos (1994-2002).

Además de haber integrado aquel famoso tribunal y de su actuación académica en la Universidad de Buenos Aires, D?Alessio se desempeñó como procurador general de la Nación, cargo en el que había sido designado en 1987 por pedido del gobierno de Raúl Alfonsín.

Abogado de profesión, D?Alessio dio sus primeros pasos en el mundo de las leyes en 1958 como estudiante en la UBA, de la que llegaría a ser profesor en 1972. Dos años después, su capacidad le valió la designación como subsecretario de la Procuración General de la Nación.

Entre 1978 y 1979, fue asesor en el Departamento de Asuntos Jurídicos de la Aduana, hasta que en mayo de 1980 fue designado secretario de la Corte Suprema de Justicia, cargo al que renunció en mayo de 1982.

Con el regreso de la democracia, el gobierno radical de Alfonsín puso su atención en D?Alessio para integrar la Cámara Nacional de Apelaciones porteña. En febrero de 1984, recibió el acuerdo del Senado en la misma sesión en que se aprobaron los pliegos de quienes serían sus compañeros en el tribunal: León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Valerga Aráoz, Guillermo Ledesma y Edwin Torlasco.

Apenas un año después, los seis jueces tendrían la difícil misión de llevar adelante la causa contra los ex comandantes de la dictadura militar. El histórico proceso concluyó en 1985 con las condenas ejemplares contra los personeros de la dictadura.

Fue ese mismo año cuando el nombre de Andrés D?Alessio sonó para ocupar la vacante dejada en la Corte Suprema de Justicia por el renunciannte Genaro Carrió, lo que finalmente no ocurrió.

"Fue un caballero, un hombre de bien", afirmó la presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sobre D?Alessio, de quien recordó que "intervino en la restitución de muchos nietos" apropiados por los militares.

Años difíciles

La tarea de aquel tribunal fue reconocida a nivel mundial y motivó no pocos momentos de tensión en una Argentina en la que todavía quedaban muchos resabios de la dictadura.

Tanto es así que en marzo de 1987, a pocos días de cumplirse un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, D?Alessio fue objeto de un frustrado intento de atentado, cuando una de sus hijas descubrió en el jardín de su casa una bomba de medio kilo de trotyl, que pudo ser desactivada por la Policía Federal.

Sus años como camarista concluyeron en octubre de 1987, cuando el gobierno de Alfonsín lo propuso para ocupar la Procuración General de la Nación, cargo que juró el 17 de noviembre de ese año y que ocupó hasta el 31 de marzo de 1989, cuando renunció, en disidencia con la política para el área que pretendía adoptar la por entonces flamante administración de Carlos Menem.

En ese cargo, D?Alessio también supo tener un importante papel. Como jefe del área, tuvo activa participación junto al fiscal Raúl Plee en el juicio que concluyó con la condena a los miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP) por el sangriento ataque al cuartel de La Tablada.

También debió dictaminar en varias oportunidades sobre la aplicación de la ley de obediencia debida, y lo hizo en ambos sentidos. Así, por ejemplo, favoreció al general Jorge Alberto Maradona, pero le negó el derecho a ampararse en esa norma al general Santiago Omar Riveros y a los civiles que colaboraron con la represión, como el cuerpo médico del Servicio Penitenciario Federal.

En otro caso vinculado con la violencia de la década del 70, dictaminó en favor de la confirmación de la condena a 30 años de prisión contra Mario Firmenich por su participación en el secuestro de los hermanos Born.

D?Alessio también sentó jurisprudencia en materia de derechos civiles, cuando dijo que no debía perseguirse penalmente a un grupo de jóvenes que se había negado a pararse durante la entonación del Himno Nacional en un cine. Además, participó con sus opiniones en el proceso de extradición del criminal de guerra nazi Joseph Schwamnberger, capturado en la Argentina y reclamado por la justicia de la entonces Alemania Federal.

En diciembre de 1990, ya alejado de la Procuración, D?Alessio volvió a enfrentarse con el gobierno de Menem, al criticar los indultos a Firmenich y a los ex comandantes.

"El indulto dejará la sensación en la sociedad de que todo queda impune, de que todo termina en impunidad, incluso los delitos más atroces y aberrantes", había sido su lapidaria opinión por entonces.

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