En un mes murió casi tanta gente en accidentes como por gripe A

La industria del alcohol en gel no dio abasto, tampoco se consiguieron suficientes barbijos, un estornudo se convirtió en una amenaza, se cerraron las escuelas y se declaró la emergencia sanitaria por la abrupta llegada de la gripe A, que ya provocó la muerte de 71 personas en 30 días en la provincia.
Paradójicamente, nunca se tomaron semejantes medidas de precaución y no existe ninguna clase de verdadera concientización ante las casi 60 personas que fallecen por mes en Santa Fe por accidentes de tránsito, lo que implica una cifra de 720 decesos al año, según la asociación Luchemos la Vida.

   "Nos acostumbramos a los choques y a que la gente se muera en las rutas todos los días, cuando podría evitarse", alertó el médico Osvaldo Aymo, quien trabaja hace más de 10 años en campañas de prevención de accidentes. "No critico las medidas que se tomaron por la gripe, pero no se puede negar que el Estado nunca fue tan tajante a la hora de trabajar en la disminución de desgracias en la vía pública", opinó.

   Los psicólogos advirtieron que "los accidentes se convirtieron en una costumbre mientras que la gripe irrumpió en la sociedad y cundió el temor por lo desconocido".

Pandemias. Si bien los infortunados choques en cadena con varios muertos no son cosa de todos los días, ¿qué otro mote que el de tragedia podría dársele a una problemática como la del tránsito que ocasiona, en la Argentina, un promedio de 22 muertos por día? Más allá de las denominaciones o adjetivos, lo cierto es que la palabra "accidente" tiende a ser eliminada del vocabulario ligado al tránsito por considerar que las muertes y lesiones en incidentes viales son "evitables", por más difícil y complejo que sea impedirlos. Por estos días de tragedias y pandemias, no es un dato menor recordar que desde 2007 la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera una pandemia a la siniestralidad vial, un tópico que desde 2004 recomienda tratar en el ámbito de la salud pública más que del transporte. Y si bien los especialistas se refieren a ella como una enfermedad social, ¿por qué será que a la sociedad le cuesta tanto entenderla de esa manera?

   Muchos factores deben confluir para que las mismas personas capaces de cumplir a rajatabla con la profilaxis antigripal del alcohol en gel sigan tratando de escapar, un rato más tarde, de los controles de alcoholemia.

   Tal vez todo tenga que ver con la agenda: los muertos en incidentes de tránsito poco espectaculares apenas si aparecen en los medios, que sin embargo no escatiman tiempo y espacio para informar sobre la gripe que este año apareció, por varias razones, como una novedad a pesar de contribuir anualmente con miles de muertes en el país.

   Para la titular de la Agencia de Seguridad Vial santafesina, Hebe Marcogliese, esta "pandemia silenciosa" genera una tragedia como la de Cromañón por semana en el país. "El principal inconveniente para construir políticas de seguridad vial es que no se asume como pandemia y como conducta evitable. Hay que saber que es una enfermedad social, en la que el vector es una persona como conductor, pasajero, el Estado, empresa aseguradora o fábrica de autos. Pero como se suele buscar la culpa en el otro, ya sea un mosquito o la falta de barreras de prevención, todavía hay mucho que mejorar", sostuvo la funcionaria provincial, para quien sería muy importante "una conducta autocrítica de cada uno", aspecto en el cual "somos muy inmaduros como sociedad".

   En este sentido, Marcogliese cree necesario "modificar los paradigmas de convivencia porque hay una indiferencia al valor de la vida, lo cual es una forma de violencia social". Por esa razón, la funcionaria vislumbra que el cambio sólo es posible en un plazo mediano o largo, de al menos un par de décadas. "Los controles y sanciones logran cambios de conducta pero no un cambio cultural. Porque la gente se cuida para no recibir una multa, no termina de entender que los controles son para cuidar la vida".

Prevención. Desde la Asociación Civil Luchemos por la Vida, Alberto Silveira apuntó como necesarios el control, la sanción efectiva más la educación. "Así como se despertó la conciencia en torno a la gripe A, habría que implementar políticas de prevención para que se tome conciencia en todo el país de la gravedad implica el promedio de 22 muertes por día, 8 mil al año, en accidentes de tránsito. Las políticas de seguridad vial necesariamente deberían pasar por lo más elemental, que es hacer cumplir las leyes de tránsito", sostuvo el presidente de la entidad, aunque aclaró: "Que haya controles no quiere decir que sean eficientes. Si el tránsito no funciona, tampoco funciona el control".

   Silveira también recordó que los incidentes de tránsito son la primera causa de muerte en el país para menores de 35 años y consideró que "el que no cumple las reglas de tránsito es visto como una persona hábil y capaz de transgredir".

   "Si nosotros no cuidamos nuestra vida no podemos pretender que el Estado lo haga. La vida es lo más valioso que tenemos y somos quienes tenemos que cuidarnos. Si somos peatones, tenemos que cruzar por esquinas y cuando lo permita el semáforo. Si vamos en dos ruedas hay que usar casco. Y si manejamos, cualquiera sea el vehículo, no hay que ingerir alcohol y debemos ir a menor velocidad", resumió Silveira, aunque aclaró que los límites de velocidad son "para rutas perfectas, con vehículos en buenas condiciones y visibilidad perfecta". Por lo tanto, en una ruta donde no coincidan esas variables lo más seguro es circular a 80 o 90 kilómetros por hora.

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