Municipios en la encrucijada

El Gobierno nacional incumple con el piso de la ley de Coparticipación y retuvo más de 650 millones de pesos de recursos que deberían recibir las comunas bonaerenses. La situación pone en jaque a numerosas administraciones municipales, en medio de la crisis internacional y los coletazos del conflicto con el campo. Intendentes reclaman consensuar políticas concretas con la Casa Rosada

La inyección de confianza económica que desató el megaplan internacional para restablecer el orden en los mercados marcó un punto de inflexión en la crisis mundial. El repunte financiero posiciona al país en otro escenario y los distintos municipios de la Provincia ya comienzan a visualizar un futuro distinto.

Para hacer frente al difícil momento y con la intención de apuntalar sus principales actividades productivas, desde todas las zonas geográficas bonaerenses ya se preparan para lanzar medidas o acentuar las que venían implementando, que permitan solventar lo que podría ser un efecto rebote luego de haber alcanzado el piso del estallido.

Pero las administraciones comunales se enfrentan a un problema serio: el manejo discrecional de la caja que está haciendo la Casa Rosada que, según un informe del Instituto de Acción Cívica y Planificación Estratégica (Iacpe), se quedó con más más de $ 650 millones que debería haber sido destinados a la Provincia para ser transferidos a los municipios. Por ejemplo, de ese total, sólo a La Plata le hubiesen correspondido 20 millones pesos (ver infografía). La situación hace que los intendentes se encuentren con las manos atadas para poder afrontar las problemáticas regionales.

De acuerdo al informe del Iacpe, dirigido por el ingeniero Pablo Luchessi, la Nación retuvo durante los primeros nueve meses de 2008 $ 16.758 millones que le corresponderían a las provincias, de los cuales 4.000 millones pertenecen a Buenos Aires, y de ellos 650 millones a las arcas municipales.

El trabajo cita el artículo 7 de la ley 23.548, que especifica el tema de la coparticipación y afirma que “el monto a distribuir a las provincias no podrá ser inferior al treinta y cuatro por ciento (34%) de la recaudación de los recursos tributarios nacionales de la administración central, tengan o no carácter de distribuibles por esta ley”.

Luchessi calificó de “sorprendente” que el gobierno que comanda Daniel Scioli no haya emitido opinión alguna sobre el “incumplimiento flagrante” por parte de la Nación a la actual ley. Ese punto representa lo que las comunas bonaerenses catalogan como uno de los principales sustentos de sus economías, que suman a las crisis contextuales la imposibilidad de manejar todos sus recursos.

Realidad distrital

La actividad agrícola y ganadera son un denominador común en la gran mayoría de las localidades del interior. En el norte, ciudades como San Pedro, Ramallo, San Nicolás y Baradero fueron declaradas en emergencia agropecuaria afectados por la brutal sequía. La intención de las comunas no difiere una de otra: intentarán restablecerse con ayuda de la Provincia ya que los lugares declarados en emergencia pueden obtener beneficios tanto en créditos como en exenciones impositivas.

La falta de agua afectó tanto a los granos como a los animales. En ambos casos, el futuro de los sectores pareciera depender más de las iniciativas nacionales que de las medidas individuales, dicen desde los municipios. Es por eso que la vista de los jefes comunales está puesta en los anuncios que salen de la secretaría de Agricultura, a cargo de Carlos Cheppi, respecto a las medidas para reactivar el sector.

Pergamino es otra localidad con inconvenientes, y allí también por el momento se le brinda más importancia al conflicto con el campo que a la crisis mundial. “Todavía no se estabiliza la ciudad pese al esfuerzo de los sectores productivos”, afirmó el secretario de Producción de la comuna, Daniel Freggiaro.

Las voces no son para nada disímiles entre ellas y ponen especial atención en algo insoslayable: el futuro depende más de las políticas del Gobierno nacional y provincial que de lo que puedan hacer de manera independiente. “La crisis va a afectar, pero hay que esperar para ver qué pasa. Si tuviéramos una política para afrontar esta crisis y salir adelante estaríamos dando clases en Harvard”, ironizó el intendente de Lincoln, Jorge Fernández, en diálogo con Hoy.

Sin embargo, no dudó en reconocer que, por ser una ciudad agroganadera y comercial, el conflicto con el campo también afectó mucho la ciudad. “Todas las crisis afectan. La parte comercial lo sufre porque en momentos como estos la gente está expectante y prefiere no gastar”, detalló.

Quien fue más allá y apuntó a una mejor organización fue el intendente de Tres Lomas, Mario Espada (UCR), quien remarcó la importancia que debiera tener una convocatoria al diálogo por parte del Gobierno nacional, pero “no deben ser reuniones protocolares sino reuniones concretas de trabajo”, puntualizó.

Asimismo, se refirió al presupuesto del año que viene como un tema que se encuentra en pleno debate. “La coyuntura nos obliga a ser cautos y a realizar correcciones propias de un año cargado de incertidumbres. Un ajuste de tasas va a haber que hacer inevitablemente”, adelantó el jefe comunal, en consonancia con sus pares de 9 de Julio y Coronel Suárez (ver aparte).

Asimismo, la incertidumbre afecta la parte comercial, que se vincula directamente con las actividades de la macroeconomía. Un jefe comunal, en estricto off, le dijo a Hoy que “es difícil hacer algo respecto a eso porque todos los especialistas en la materia coinciden en lo mismo: cuando se avizora un futuro de recesión, o al menos cuando hay mucha incertidumbre, la gente gasta menos”.

Los distritos del Conurbano bonaerense son un tema aparte, principalmente porque su fuente de ingreso depende más de la coparticipación federal y no tanto de las actividades que se desarrollen en cada distrito. Sin embargo, el efecto de incertidumbre general es inevitable que alcance la zona y golpee de alguna manera. “Aquí se nota pero más se nota la plata de Provincia”, se animó a decir un allegado a un importante jefe comunal.

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