El 30% de municipios concluirá el año con déficit

Después de varios años de bonanza y superávit operativos, los jefes comunales coinciden que en estas administraciones "en rojo" se produjo una sustancial caída del 15 al 20% en el cobro de las tasas municipales como consecuencia de la crisis económica general.
De acuerdo a las estimaciones que realizan los bloques de intendentes de la Unión Cívica Radical (UCR) y de Unión por Córdoba (UPC), al menos el 30% de los municipios cordobeses concluirá el año con déficit económico.

Aunque el déficit operativo es importante, en ningún caso llega tan alto como en la Municipalidad de Córdoba Capital, en donde se podría cerrar el año con un rojo acumulado desde 2007 de $ 650 millones. (ver aparte).

A la hora de explicar las causas de la situación de los municipios del interior, después de varios años de bonanza y superávit operativos, los jefes comunales coinciden que en estas administraciones "en rojo" se produjo una sustancial caída del 15 al 20% en el cobro de las tasas municipales, como consecuencia de la crisis económica general del país y de la provincia.

Si bien la inmensa mayoría de los intendentes aumentó las tasas este año, este incremento tuvo un efecto negativo. O se recaudó menos o se recaudó igual que en el período anterior. Además, las autoridades debieron afrontar el pago de aumentos salariales que promediaron entre 12 y 15% y la suba de insumos básicos para la prestación de servicios, que en algunos rubros llegó al 30%.

Aunque la coparticipación provincial acumula un aumento del 11,8% en lo que va del año en comparación con 2008, esta diferencia fue muy inferior a la proyectada y a la inflación real del año que muchos estiman en un 20%.

El saldo deficitario de estas municipalidades, que en algunos casos llega al 20% del presupuesto ejecutado, comprende a la mayoría de los grandes municipios del interior y también a pequeñas comunas "coparticipación dependientes". Como los ingresos percibidos a lo largo del año fueron sensiblemente inferiores a los egresos, los intendentes se han visto obligados a atrasar los pagos a proveedores entre 4 y 6 meses y a paralizar muchas de las obras públicas previstas.

En otras municipalidades, donde el déficit no ha sido tan alto, la solución pasó por disminuir el ritmo de los trabajos de infraestructura y por pagar con cheques a largo plazo. Algunos casos, como los de San Francisco y Río Segundo, son particularmente graves, puesto que las dos administraciones continúan en emergencia económica y con serios pasivos estructurales, que complican el horizonte de las autoridades en el corto, mediano y largo plazo.

En Río Segundo fueron constantes los reclamos del gremio de municipales, ya que las autoridades nunca pudieron pagar en término los salarios de planta permanente, contratados y becados. En San Francisco en tanto, el intendente Martín Llaryora se vio obligado a renegociar en varias oportunidades los planes de pago con distintos acreedores ante la imposibilidad de cumplir lo pautado por el gobierno anterior.

Hay varias administraciones con las cuentas embargadas, como las de San Francisco y Embalse, y otras que no han podido cumplir en varias oportunidades con el pago en término de los salarios (Río Segundo, Villa Nueva, La Falda y la mayoría de las pequeñas municipalidades del norte provincial).

La delicada situación financiera que afronta la mayoría de las administraciones locales del interior no sólo se comprueba con el déficit financiero con que cierran el año un 30% de ellas. Varios municipios importantes como Villa Carlos Paz, Villa María, Marcos Juárez, Río Cuarto, Río Tercero y Bell Ville, que tradicionalmente han tenido una sólida situación económica, se han visto obligados a reducir drásticamente las reservas de ejercicios anteriores para enfrentar la menor recaudación de tasas, llegando a fin del corriente año con un saldo equilibrado a duras penas, según admiten las propias autoridades.

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