Los municipios, con el agua al cuello

Complicados y sin buenos pronósticos. Con estas palabras se podría definir la situación de la gran mayoría de los municipios del interior cordobés, cuyos intendentes ven cómo los gastos no paran de incrementarse, mientras los ingresos permanecen literalmente freezados.
Esto ha generado severas dificultades en ciudades y pueblos del interior, provocando abultadas deudas con proveedores, demoras en el pago de salarios, y desaparición de los fondos de reserva que muchos de ellos habían logrado constituir.

"Salvo casos excepcionales, la mayoría de los municipios todavía estamos pagando los sueldos en tiempo y forma", señaló Alberto Jiménez, intendente de Mina Clavero y presidente del Foro de Intendentes Radicales. "Pero la realidad es que nos estamos consumiendo las reservas y la situación no se va a poder mantener en los próximos meses", agregó.

Tanto él como sus colegas apuntan al incremento de los costos salariales, insumos y servicios que "han trepado hasta un 30 por ciento en lo que va del año", y que deben ser solventados con las mismas cifras de ingresos de 2008, ya que ni la coparticipación ni las recaudaciones propias han aumentado.

"Es un proceso de deterioro, mes a mes", se quejó el hombre de Traslasierra, señalando que la mayoría de sus colegas ha debido postergar obras públicas, demorar el pago a proveedores, y en algunos casos, desdoblar el pago de salarios.

En rojo. Casos problemáticos se han registrado en municipios como Río Segundo y Salsipuedes. María Lourdes Besso, intendente de la primera, y Sergio Cornejo, su par de la segunda, reconocen estas dificultades y no han tenido otra alternativa que tomar medidas de alto costo social y político.

"Hemos presentado a la Provincia un plan de ajuste bastante grande. Empezamos a recortar gastos innecesarios, pero ahora también estamos cortando los necesarios", se sinceró Besso, quien admitió que es probable que en setiembre se vayan "más allá del día 10 en el pago de salarios". En ese sentido, advirtió que "si es necesario", se desdoblará el pago, negociando con el sindicato.

Su par de Salsipuedes apunta a la "complicada situación financiera que recibió de la gestión anterior", y señaló que "además de esta realidad propia, la situación macro de la economía ha impactado de modo particular". Admitió que su municipalidad "no tiene un balance equilibrado", reconociendo que el pago de deuda con proveedores "viene atrasada", y señalando que sólo a la Epec se le deben más de cinco millones de pesos.

Buscar un salvavidas. Sin estar con el agua al cuello, y haciendo cierto alarde del orden de su administración, el intendente de Jesús María, Marcelino Gatica, admitió que "no son pocos los municipios que están en una situación complicada", y apuntó que el crecimiento de la pobreza y la parálisis económica "golpean primero en los municipios".

La propuesta que todos han coincidido en llevar ante la Mesa Provincia-Municipios se reduce a tres demandas que buscan apuntalar las economías locales:

1. Programar un refuerzo presupuestario de transferencia a los municipios.

2. Incrementar las partidas sociales porque las comunas afrontan con fondos propios los efectos de la crisis social

3. Gestionar que la Nación desembolse los fondos de planes de vivienda, para poner en marcha las economías locales.

Mientras esperan soluciones, los intendentes ven cómo, día a día, sus escasos presupuestos no dejan de desangrarse.

Giacomino dice que paga. A contramano de lo que sucede en la Provincia, el intendente Daniel Giacomino dijo ayer que "no habrá problemas para abonar los sueldos" de los empleados municipales. "Por ahora venimos bien, tenemos hasta el 5 de cada mes para pagar y todo indica que no tendremos problemas", explicó.

Según el jefe comunal, "los últimos días del mes son los de mejor recaudación" y todo hace prever que no habrá problemas para cumplir con el pago de los salarios.

Vale recordar que al encarar la liquidación de haberes del mes anterior, Giacomino debió pedir un adelanto de coparticipación a la Provincia por no llegar con ingresos propios a cubrir la totalidad de las erogaciones, que en esa oportunidad se abonaban con el medio aguinaldo. Por mes, la comuna gasta más de 70 millones en sueldos.

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