MUNICIPIO DE LOBOS

Después de tantas penurias, y tras haber pasado un durísimo invierno, la Laguna de Lobos parece haber iniciado una intensa recuperación.
El esfuerzo concertado entre particulares y autoridades municipales, comienza a rendir algunos frutos, y a mostrar las primeras señales de la tan esperada reactivación.

El cambio de expectativas se inició con las lluvias de principios de setiembre. Paulatinamente la Laguna comenzó a recuperar su volumen y profundidad normal. Los botes, tras dormir una larga siesta sobre el fango, volvieron a flotar y a zarandearse con las olas.

Así como el otoño marcó el éxodo de decenas de trabajadores de la Laguna, con la primavera parece ratificarse un dato alentador. La inversión privada vuelve a sentirse en el sector de la construcción. Hoy pueden verse en marcha importantes obras particulares, sobre todo en la zona nueva de la Laguna (lo que comúnmente se conoce como "el fondo").La profunda crisis generó tensiones y cambios, en una pequeña comunidad habituada a una vida tranquila y rutinaria. Los comerciantes se organizaron por primera vez. La Junta Vecinal de Fomento se convirtió en caja de resonancia de las preocupaciones de los vecinos. De las quejas individuales, se pasó a las propuestas colectivas y solidarias. Hubo reuniones e iniciativas de todo tipo. El sector turístico, habituado a un estilo de gestión pasivo y receptivo, no tardó en advertir la necesidad de un cambio, y salió a posicionar fuertemente a la Laguna de Lobos en Internet, para competir publicitariamente con la oferta de otras plazas.

Sin embargo, faltaba un actor fundamental, durante muchos meses ausente en la Laguna, para que el camino de la recuperación comenzara a consolidarse. Y no estamos hablando del pejerrey. Ahora si, parece haberle llegado el turno a la Laguna. Desde hace unos días la Municipalidad desarrolla una intensa actividad en varios frentes: limpieza, parquización, movimientos de tierra, apertura de nuevas calles. Los camiones y las máquinas van y vienen todo el tiempo, como en una carrera contra reloj, para poner en condiciones las calles y la Costanera, retomando obras importantes que habían quedado inconclusas. Pero es solo el comienzo. La prolongada sequía, provocó aquella enorme mortandad de peces, que fue noticia en todos los medios nacionales. Pero también dio la pauta de que no se puede depender tan solo de la pesca. Mostró la necesidad de superarse, diversificar, competir.De hecho, la pesca aún está lejos de recuperarse y los pescadores brillan por su ausencia. Siguen faltando ofertas de entretenimiento, gastronomía, actividades organizadas para los turistas y tantas otras cosas que dependen de la iniciativa privada. Y a su vez, las calles siguen siendo casi intransitables cada vez que llueve, y se arrastran otros viejos problemas de infraestructura. La temporada de verano se aproxima y no espera. La competencia será dura, y cientos de localidades de todo el país se preparan arduamente para competir por la demanda del turismo interno. El primer fin de semana largo de octubre, que suele ser un termómetro de cómo vendrá la temporada, aparece como prometedor, y en muchos hospedajes ya no queda lugar disponible. Una buena tenía que haber…

Veremos que hacen de ahora en más, particulares y autoridades, para que la Laguna de Lobos vuelva a ser lo que era antes, o mejor. Parece que, finalmente, comenzamos a recorrer el camino adecuado. Quizás no esté tan lejano el momento en que vuelvan a visitarnos los medios nacionales, pero para mostrar esta vez, una realidad totalmente diferente. Tal vez no sea mala idea que se los convoque oficialmente, en el momento oportuno, para mostrarles algo que borre definitivamente aquellas imágenes desoladoras, que recorrieron el país hace menos de un año.

Por Alejandro Guetti

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