El Municipio, "empaquetado" por una fuente que nunca funcionó

La frase del arquitecto Mario Izurieta no pudo ser más gráfica en cuanto a la situación generada por la polémica fuente de la Plaza San Martín, vendida casi como una octava maravilla del mundo pero que jamás funcionó como se prometiera. "Nos empaquetaron con la fuente", admitió el funcionario de Obras Públicas.
Y el paquete tuvo su costo, porque si bien en principio se dijo que el resultado de la malograda fuente no iba a ser tan perdidoso para el Municipio, ya que sólo se había abonado una parte, el propio Izurieta confió que se abonó a la empresa que la construyó el 75 por ciento del valor.

Hoy, el gasto para reconstruirla se multiplicó, ya que hay que cambiarle la totalidad de las luminarias, reconstruir el piso y además pedir materiales afuera ya que los necesarios no se venden en la ciudad.

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