Si el municipio no compra en Suárez, ¿qué se puede esperar del resto?

Insólitamente y sin causa justificada aparente ? aunque siempre hay motivos que la gente común desconoce aunque supone ? el municipio dejó de comprar la ropa de trabajo para sus empleados en un comercio suarense y ahora lo hace en una empresa de Pigüé que no fabrica sino que revende.
Es la hora de ?coronelsuarizar? el consumo. De "distritalizar" las compras que se realizan desde el municipio. Lo va a exigir la época. Cada tentación por un objeto de procedencia distante puede dejar sin puesto a un trabajador cercano, a un amigo nuestro.

Al mismo precio, o con pequeñas diferencias, hay que comprar en Suárez. Acá hay buenos productos, aunque vengan sin ?regalos? agregados.

Hacer un pequeño acto de contrición puede descolonizarnos un poco ? es una manera de decir -. Compre suarense. En el libro Borges y Sabato, Borges dice que en la avenida de Mayo, en sus tiempos, había un cartel en una tienda que decía: "Argentino, pero bueno". El lema hoy debe ser "suarense porque es bueno"

Foto archivo

La aclaración de "bueno" es porque la gente suele desconfiar. Siempre fuimos desconfiados de nosotros. De los suarenses y de lo argentino. Y compramos cada porquería con señuelo extranjero que debería darnos vergüenza. Cuántos cepillos de dientes a pilas no usamos nunca, cuántos masajeadores de pies terminaron masajeando la tierra del patio o del garage, cuántas remeras tailandesas o birmanas compramos y antes de lavarlas se encogían y nos dejaban afuera la barriga. Y lo peor: cuántos zapatos importados que al sacarlos de la caja resultaron chicos y ya no podían devolverse.

Así fuimos acabando con los buenos zapateros argentinos. Y con los microemprendimientos de zapatillas o de ropa de trabajo.

¿Por qué justo el municipio?

Desde la crisis de 2001 en adelante esta administración municipal manifiesta en cada oportunidad en que le es posible hacerlo que le ha dado un fuerte impulso a los microemprendimientos y algunos hechos han apuntado en ese sentido. El Coprodesu, un organismo con muchas sombras, también ha tenido algunas luces y ha gestionado a favor de algunos microemprendimientos. A ello se ha sumado que el gobierno provincial ha implementado algunas políticas favorecedoras de la producción y la conservación del empleo, aunque sean criticables por su propensión a facilitar el empleo en negro y con salarios por debajo del nivel óptimo, aunque en épocas de crisis eso suele ser aceptado aunque luego se transforme en un vicio imposible de erradicar.

Pero lo cierto es que desde el discurso la administración de Ricardo Moccero prioriza los pequeños talleres de indumentaria y calzado nacidos a la sombra de la crisis de Gatic.

No se entiende entonces por qué la ropa que el municipio debe proveerles a los trabajadores del corralón municipal y de Vialidad no se sigue comprando en una empresa suarense y desde hace un tiempo se adquiere en una firma comercializadora de Pigüé, que ni siquiera es la fabricante.

Es necesario que los funcionarios responsables de esa decisión expliquen claramente las causas por las cuales han optado por privilegiar a una empresa foránea, poniendo en riesgo el puesto de trabajo de un vecino nuestro, de alguien que comparte con el resto de los suarenses.

La empresa suarense que con anterioridad venía proveyendo al municipio de la ropa de trabajo para los empleados municipales que trabajan en el corralón municipal y en Vialidad municipal fue dejada de lado y en su reemplazo se comenzó a realizar las compras en una empresa revendedora de Pigüé. Según datos extraoficiales los precios serían similares y la excusa habría sido que la nueva ropa venía con el logo del municipio impreso en la ropa por el mismo precio, alternativa sobre la que no habría sido consultada la empresa local, que podría haber realizado también este trabajo.

Se conoce que existieron algunos reparos al cambio de proveedor, pero la orden provino de un funcionario político de segunda línea y por lo tanto los empleados de carrera no pudieron más que cumplir la orden.

Es probable que el intendente Moccero no conozca esta situación y que quienes deben avisarle no lo hayan hecho. Los motivos de este ocultamiento no son claros, pero se sabe que a veces las cadenas de complicidades son más largas de lo que se presume.

Por el bien de nuestros vecinos empresarios y trabajadores ojalá que Moccero haga lo que tiene que hacer, ya que eso sería cumplir con el lema de su gestión: "hechos, no palabras", ya que si estas cosas siguen pasando el Jefe comunal corre el riesgo de que la población entienda que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, con lo cual el axioma se daría vuelta y quedaría en "palabras, no hechos". Y a nadie le conviene que así sea.

Gastar en suarense

Cuando uno gasta en una empresa suarense se asocia al suarense que vende, al que reparte, al que fabrica y al que crea. Y sí: también, al que especula. Pero si el especulador es de entre casa uno tiene la esperanza del desquite. Compre suarense y argentino. Pero no se enfurezca contra el Planeta. Trate de entender que el mundo es de todos, pero que a alguna porción propia tenemos derecho. No se vuelva xenófobo, pero tampoco un lame geografías. No se vuelva prejuicioso, pero tampoco crea que el free shop es un templo al que adorar de rodillas. Cambiar una ojota marroquí por una ojota de "pyme" bonaerense no hace que los pies se sientan ofendidos. Si hay que comprar ilusiones y volver a desilusionarse compremos las nuestras, no las de los otros. No necesitaremos prospectos bilingues para saber como hay que ponerse una ojota. Nuestros amigos no se van a quedar sin trabajo. Y nosotros no nos vamos a quedar nunca sin repuestos.

Y cuando pasemos al lado del suarense que trabaja en nuestra fábrica, sabremos que una ínfima parte de su felicidad cotidiana es ?culpa? nuestra. Y eso nos hará más felices también a nosotros.

Aunque esa prenda venga sin ?regalo? agregado.

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