La Municipalidad salió con los tapones de punta contra la AFA

La Municipalidad de Rosario responsabilizó ayer a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por las "desprolijidades" que enmarcaron la organización del partido Argentina-Brasil, disputado el sábado pasado mientras más de 2.000 personas que compraron sus entradas masticaban bronca en la calle por haberse quedado afuera del Gigante de Arroyito.
En tanto, el fiscal Esteban Franichevich mantiene en carpeta la citación a declarar a representantes de la AFA y del gremio Utedyc y al jefe de la barrabrava de Rosario Central, Andrés Pillín Bracamonte. Aunque reconoció que la cúpula de la casa matriz del fútbol argentino posiblemente no colabore para aclarar lo ocurrido poco antes del inicio del clásico sudamericano, esta vez por la ronda clasificatoria al Mundial Sudáfrica 2010 (ver aparte).

Luego de que el jefe de prensa de la AFA, Raúl Steimberg, sugiriera que "el municipio y la policía provincial podrían haber cerrado las puertas cuando aún quedaban personas por ingresar" al estadio, el intendente Miguel Lifschitz y su secretario de Gobierno, Horacio Ghirardi, salieron a marcar la cancha.

"Evidentemente, había más entradas que las habilitadas", dijo Lifschitz, quien aclaró: "Nuestra obligación era garantizar el operativo de acceso, tránsito y control urbano. La asignación de espacios le correspondía exclusivamente a la AFA".

Más duro, Ghirardi habló de "una actitud desprolija en el manejo institucional de las entradas" por parte de la asociación que preside Julio Grondona, "incluso el modo en que informaron sobre la venta de las mismas".

También cuestionó a Steimberg por "la llamativa idea de intentar despegarse ahora de un evento del que la AFA es absolutamente responsable en su organización".

"Si hubo personas que se quedaron afuera con entradas legítimamente adquiridas, comparto la posición del fiscal de que al menos les devuelvan el dinero", agregó Ghirardi.

Sobre la supuesta proliferación de tickets falsos, el funcionario advirtió que "la Justicia deberá investigar y a la AFA le cabe responder como cualquier organizador". El comisario Hernán Brest, uno de los responsables del operativo de seguridad del sábado, había apuntado a las entradas apócrifas como principal detonante del desborde.

Desde el Palacio de los Leones, donde se mantienen a disposición de la Justicia, deslizaron a La Capital dos hipótesis: la falsificación de tickets o el ingreso de público al Gigante con entradas ya utilizadas por otras personas.

También aportaron como dato a considerar por los investigadores los paquetes turísticos con tickets incluidos. Y volvieron a quejarse de que "la AFA nunca fue clara respecto de cuántas entradas llegarían a Rosario".

Otras voces advirtieron sobre las corridas o avalanchas por exceso de personas que hubiese provocado no priorizar el factor ocupacional en el estadio.

El municipio tiene la potestad de avisar al organizador del evento cuando las instalaciones llegan al límite máximo permitido, como también reconoció el jefe de la Unidad Regional II de Policía, comisario Osvaldo Toledo.

En Buenos Aires 771, además, miran con recelo el tratamiento que la prensa porteña le viene dando al caso. "Hay personas interesadas en que la selección siga jugando exclusivamente en la Capital Federal", agregaron.

El propio Ghirardi alimentó las suspicacias: "Notamos que distintos dirigentes de AFA vinieron a Rosario con mala predisposición. Había ciertas miradas altivas".

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