La Municipalidad lanzó un ambicioso plan de saneamiento urbano

El intendente Miguel Lifschitz anunció un ambicioso plan destinado a saldar una de las grandes deudas sociales en Rosario: el saneamiento del 35 por ciento de la ciudad que sigue esperando las cloacas.
Atento al despunte de una etapa política en la que el consenso busca quedar por primera vez al tope de la agenda, el jefe del Palacio de los Leones también potenció las chances de que el interior del país se beneficie con una mejora de los subsidios que recibe de la Nación para sostener el transporte de pasajeros.

   Lifschitz, mano a mano con La Capital, aprovechó para reforzar sus aspiraciones a disputar la Gobernación en 2001 (ver página 8) y, pese a que los indicadores económicos no dejan de titilar, descartó un nuevo reajuste en los impuestos municipales y el boleto de ómnibus.

   —¿La apertura del diálogo con la Nación puede redundar en beneficios para Rosario?

   —Implicaría un cambio de clima general, con un mayor nivel de sintonía entre el gobierno, la oposición y el resto de los actores sociales para fijar políticas a corto y mediano plazo. Eso sí puede derivar en aportes para la ciudad. Tenemos parte de nuestro sistema económico y productivo con problemas, algunos originados en la crisis internacional pero muchos otros que obedecen a definiciones inadecuadas en el país. Su resolución depende de estos marcos de acuerdo. El otro tema que nos preocupa enormemente es la cuestión social, que requiere políticas innovadoras y activas

   —Junto a otros municipios viene reclamando una mejor distribución de los subsidios al transporte de pasajeros. ¿Ahora puede haber una respuesta positiva?

   —Hay avances. Ya me reuní con el nuevo secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, y hasta la propia presidenta Cristina Kirchner habló de la inequidad en el reparto de los recursos. Es un tema que figura en la agenda del gobierno y existe la voluntad de modificar el sistema de distribución. Es más: en 30 ó 60 días elevarían al Congreso un proyecto en ese sentido, que sería aprobado antes de fin de año. No esperamos un aumento significativo de fondos para el interior del país, pero sí que no disminuyan.

   —¿Sin esa mejora, y la influencia de otros factores, se haría inevitable una suba del boleto?

   —No lo estamos analizando en absoluto. Por ahora trabajamos sobre las hipótesis mencionadas y siguiendo la evolución de la economía. El otro dato clave es elaborar estadísticas serias y confiables, porque venimos manejando indicadores inflacionarios que no son los reales.

—¿La deuda social de la que habló cómo se revierte?

   —Hay dos grandes temas pendientes: vivienda y saneamiento, las cloacas. En el primero, está muy avanzado el Plan Hábitat II para 7.000 familias, que tiene que ser incorporado este año a la discusión con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Además, la provincia viene pugnando por el Plan Federal, con una deuda importante de la Nación. También en los próximos días definiremos proyectos ya licitados, como las 1.500 unidades del barrio Nuevo Alberdi, en la zona cero.

   —¿Y en saneamiento?

   —Pusimos en marcha cuatro obras muy importantes, con casi 100 millones de pesos de inversión total, dos de extensión de redes y dos colectores. Y estamos definiendo un proyecto, a presentar en unos 15 días, que avanza en la concreción de la totalidad de las obras de cloacas faltantes en Rosario, en unos 7 u 8 años. El 35 por ciento de la ciudad carece de ese servicio y el plan implica una inversión de entre 400 y 500 millones de pesos. Ahora trabajamos en su financiamiento y los acuerdos con la Nación y la provincia. El objetivo es saldar, en un horizonte no muy lejano, esa deuda social.

   —La provincia acaba de oficializar su déficit. ¿Preocupa una menor distribución de recursos?

   —Estimo que no. Obvio que nos preocupa, pero el ministro de Economía provincial, Angel Sciara, aclaró que no hay recortes de obras ni limitaciones en las transferencias a municipios y comunas. En Rosario ya iniciamos un proceso de ajuste y adecuación del gasto, previendo dificultades en el horizonte, con lo cual el 2009 nos encuentra con más equilibrio, perspectivas de estabilidad y expectativa de que la actividad económica se recupere en el segundo semestre.

   —¿La emergencia sanitaria impactó en las cuentas municipales?

   —Tanto la campaña del dengue como la de la gripe A implicaron el uso de recursos extraordinarios, un esfuerzo adicional. En cuanto a la actividad económica de Rosario, todavía no existen datos precisos y, probablemente, surjan en agosto. Seguramente habrá un impacto, porque la retracción social de julio golpeó a sectores comerciales, gastronómicos, de espectáculos y ligados al turismo que venían trabajando bien y con mucha mano de obra.

   —Si de números se trata, ¿habrá otro reajuste de impuestos?

   —No lo tenemos previsto. Por supuesto, habrá que ver cómo evoluciona la economía a fin de año y los ritmos de la inflación. Pero no se proyecta ninguna modificación tarifaria ni de tributos.

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