Los municipales empañaron el acto de la comunidad chilena

La movilización de los municipales de Comodoro Rivadavia provocó ayer un repudiable episodio. Los huelguistas irrumpieron en la Plaza San Martín, donde se desarrollaba el acto por el 199º aniversario de la independencia de Chile, donde con faltas de respeto y desmanes dejaron una manifiesta sensación de vergüenza ajena.
Que las medidas de fuerza de los trabajadores municipales afectan primordialmente a aquellos que no tienen capacidad de respuesta a su reclamo, no es ninguna novedad. Valgan a modo de ejemplo las agresiones a los trabajadores de prensa, los cortes de ruta que dejaron incomunicada a la zona norte con el centro de la ciudad o sus constantes movilizaciones céntricas que impactan directamente sobre el tránsito vehicular.

Por supuesto, luego llegan las disculpas del caso por parte de los referentes del SOEM (Sindicato de Obreros y Empleados Municipales) y la APJ (Asociación Personal Jerárquico), David González y Alfredo Prior. Sin embargo, son reacciones tardías destinadas a disminuir los impactos negativos de la evidente falta de reflexión o planificación en las acciones de fuerza que involucran a una masa de más de medio millar de personas y sobre las que muchas veces pareciera, nadie tiene control. Pero lo de ayer constituyó una real afrenta a la comunidad extranjera más antigua y más numerosa de la ciudad y difícilmente se resolverá ese agravio con un simple pedido de disculpas.

Desde las 10 de la mañana, los municipales habían decidido movilizarse hacia todos los sectores de la ciudad donde se desarrollaba alguna actividad de la agenda oficial y tuvieron como primer destino las oficinas de Desarrollo Humano y Familia y más tarde las oficinas de Comodoro Deportes, para culminar en la Plaza San Martín.

Faltaban apenas unos minutos para las 11 de la mañana, horario en que los residentes chilenos en Comodoro Rivadavia se disponían a celebrar el acto por el 199º aniversario de la independencia en su país -que se conmemora hoy- cuando los manifestantes invadieron el festejo, con sus bombos y vociferaciones.

Tomaron la plaza, y con absoluta irreverencia izaron el pabellón argentino que aguardaba en el mástil junto a la bandera tricolor, dado que ambas serían ascendidas a la vez en el acto protocolar que unía las dos naciones. Al mismo tiempo, un grupo trepó hacia el monumento al libertador de ambos países.

NADA DIPLOMATICOS

El cónsul chileno Gabriel Jara intervino para pedir silencio y que permitieran dar inicio al homenaje con los modos amables y respetuosos que demanda el ser un diplomático. Pero eso no bastó para que el grupo reaccionara a tiempo del agravio que protagonizaban.

Más aún, David González, el mismo referente gremial que pide reflexión y diálogo, tomó el micrófono dispuesto para los oradores del acto para amplificar su habitual diatriba hacia el intendente, a quien responsabilizó por la situación, y aunque dijo: "nosotros sentimos vergüenza ajena de estar hoy acá" prosiguió en su reclamo unos minutos para ensayar una disculpa y retirarse agradeciendo al intendente Pedro Peralta por el incremento salarial del 13% otorgado a los municipales de Rada Tilly.

Fue este último jefe comunal, quien a falta de representantes del Ejecutivo y Legislativo local en el acto, -que se habían excusado telefónicamente con el cónsul porque presagiaban los hechos que se sucedieron- quien intentó mediar en la situación y resolvió arriar la bandera para poder dar inicio al acto, que transcurrió en una plaza ya regada de panfletos, papel picado e incluso cáscaras de banana, que así como deglutían los manifestantes arrojaban al viento, llegando incluso al pie de los mástiles.

Los huelguistas permanecieron en el lugar hasta el momento de la invocación religiosa, para proseguir su movilización céntrica que incluyó un prolongado corte en San Martín y Güemes. Hoy, en vísperas de la liquidación de sueldos que incluyen los descuentos por presentismo y días no trabajados que anticipó el Ejecutivo, sumarán a sus familias a la movilización.

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