Munición gruesa del canciller israelí contra Damasco

En medio de la escalada verbal con la que Israel y Siria marcaron el inicio de febrero, el ministro israelí de Exterior, Avigdor Lieberman, advirtió al presidente sirio Bashar al Assad que una nueva guerra entre ambos países puede conducir al derrocamiento de su gobierno. "Assad debería saber que si nos ataca, no sólo perderá la guerra, sino que ni él ni su familia seguirán en el poder", advirtió el político ultranacionalista, líder del partido Israel Beitenu, principal aliado del premier Benjamin Netanyahu.
El discurso de Lieberman en la Universidad de Bar Ilán, cerca de Tel Aviv, causó malestar entre los partidos de la oposición. El centrista Kadima calificó las palabras del canciller como una "amenaza irresponsable". "En lugar de calmar los ánimos, los ministros avivan el fuego", reclamaron los líderes. Por su parte, el partido de izquierda liberal Meretz declaró que "un ministro de guerra ocupa el cargo de ministro de Asuntos Exteriores. Lieberman ha convertido la diplomacia israelí en una cultura de la disputa".

El cruce de declaraciones entre Tel Aviv y Damasco comenzó el lunes, cuando el ministro de Defensa israelí Ehud Barak declaró que si bien la paz con Siria es una prioridad podría estallar otra guerra debido a que el diálogo entre ambos gobiernos está "estancado". Siria demanda la devolución de los Altos del Golán, que Israel ocupó durante la Guerra de los Seis Días, en 1967.

La respuesta siria a Barak se escuchó el miércoles, durante la visita a Damasco del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. El canciller anfitrión Walid Al Muallim pidió a Israel que deje de comportarse como un "hooligan". "Si estalla una nueva guerra, descarto que cualquier generación venidera inicie conversaciones de paz (con Israel)", agregó.

Moratinos también fue recibido por el presidente Al Asad, quien se quejó de que Israel "no se comporta de manera seria" para lograr la paz y que "los hechos indican que el Estado israelí empuja a la región hacia la guerra y no hacia la paz".

Durante 2008 y con la mediación de Turquía, los gobiernos de Israel y Siria entablaron negociaciones de paz indirectas. Sin embargo, las reuniones quedaron suspendidas por el rechazo del gobierno sirio a la ofensiva militar israelí los palestinos de la Franja de Gaza, entre diciembre de 2008 y enero de 2009.

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