El mundo supera las crisis económicas pero no logra zanjar diferencias políticas

El presidente Barack Obama no cumplió sus promesas de un mayor acercamiento con América latina. El desempleo en su país y la guerra antitalibán fueron sus prioridades
La esperanza fue la señal de largada de 2009. El 20 de enero asumía la presidencia de Estados Unidos Barack Obama, el primer mandatario negro en la historia de ese país, con el compromiso de un cambio en las relaciones estadounidenses con el mundo. Y este mensaje generó amplias expectativas en América latina que confiaba en revertir el distanciamiento que marcó la era Bush. Además, aunque la crisis financiera global se mantenía vigente, se esperaban nuevos tiempos de más colaboración y paz a nivel mundial.

Tres meses más tarde, en la V Cumbre de las Américas, Obama fue más allá y le dijo a los mandatarios presentes: "Busco una alianza entre iguales" al tiempo que dejó las puertas abiertas para un acercamiento entre Washington y La Habana.

Pero las presiones internas (el desempleo en 10% y la férrea oposición de los republicanos a su plan reforma del sistema de salud), sumadas a las urgencias externas (la guerra contra los talibanes en Afganistán), frenaron las promesas de Obama.

En América latina dos hechos marcaron las divisiones de sus gobiernos respecto de EE.UU.: el acuerdo Bogotá-Washington para que tropas norteamericanas utilicen bases militares en suelo colombiano y el golpe de Estado en Honduras que sacó del poder al presidente constitucional Manuel Zelaya.

El primero provocó el rotundo rechazo de los países con diferencias más profundas respecto de la Casa Blanca, como Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, secundados por la Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y, en especial, Brasil que ve a estas bases instaladas del otro lado de su frontera como una seria amenaza a su soberanía.

En el caso de Honduras, la tibia condena de Washington al golpe fue cuestionada por la mayoría de los países, pero luego de las controvertidas elecciones de noviembre Colombia y Costa Rica reconocieron al nuevo gobierno.

Elecciones

En el transcurso del año que termina hubo elecciones en Uruguay donde el triunfo de Mujica le dio continuidad a la gestión iniciada por Tabaré Vázquez como líder del Frente Amplio. En Bolivia, Evo Morales consolidó su liderazgo al ganar su segundo mandato presidencial por un amplio margen.

En Chile, la victoria del empresario Sebastián Piñera en la primera vuelta demostró que la alternancia fue la opción de los votantes tras 20 años de gobierno de la Concertación.

Pese a los esfuerzos de Chávez de comandar la "revolución boliviariana" en toda la región, quien se consolidó con el verdadero líder fue el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Sin embargo, su acercamiento al presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, un mandatario enfrentado a Washington por su plan nuclear, puso en guardia al Departamento de Estado que lanzó una advertencia sobre las consecuencias que le puede traer esas relaciones.

Entre los hechos más controvertidos del 2009 se destaca el otorgamiento del premio Nobel de la Paz al presidente Barack Obama. El anuncio generó muchas críticas en especial porque días antes de recibirlo anunció el envío de miles de soldados a territorio afgano.

La controversia también se hizo sentir en la Cumbre sobre el Cambio Climático en Copenhague. Una vez más, las enormes diferencias que subsisten entre los países ricos y los pobres respecto de las emisiones de gases contaminantes frustraron la esperanza de llegar a un acuerdo que supere lo enunciativo.

En el plano económico, se registra una frágil recuperación a nivel mundial. Asia se convirtió en la zona de mayor crecimiento, con China e India a la cabeza, mientras que EE.UU. no logra achicar su gran déficit fiscal.

Logros y asignaturas

El año termina con logros importantes para América latina: por ejemplo, las economías sortearon con bastante éxito la crisis financiera global y, salvo el caso hondureño, los procesos electorales se desarrollaron con total normalidad. Pero también con varias asignaturas pendientes, los altos índices de pobreza y la desigual distribución del ingreso siguen vigentes en la mayoría de los países de la región.

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