El mundo real y el del matrimonio presidencial

Por Adrián Ventura

El Gobierno pretende salir de la crisis política y de credibilidad en la que se zambulló creando una crisis en el sistema institucional, acortando el calendario electoral y acorralando a la oposición. La gente, en cambio, está preocupa por llegar a fin de mes, conservar el empleo o conseguirlo y, si es posible, esquivar a los delincuentes que nadie castiga. Ahora, la campaña política postergará las soluciones.

El país sufre una fractura esquizofrénica que se debate entre el mundo del matrimonio Kirchner y el mundo real que vive la gente. Como al Gobierno ya no le alcanza con fraguar los datos del Indec y tampoco está convencido de que podrá superar la depresión económica y política, anticipa los comicios. Pide a la gente que llene las urnas, antes de que la crisis vacíe los bolsillos. Pero lo hace con la épica de la política minúscula: voten el modelo o viene el caos, sugiere Néstor Kirchner.

En la Justicia aseguran que "el calendario electoral, aun en forma ajustada, se va a cumplir. Pero todos los problemas vinculados con la transparencia, los padrones y la fiscalización de las mesas se agravarán por cien. No se puede maltratar a las instituciones".

Como el país nada en la opulencia, el Gobierno busca enemigos imaginarios entre periodistas y empresas que sólo se empeñan en informar: hoy presentará "su" anteproyecto de nueva ley de radiodifusión, con el inocultado objetivo de confrontar con el grupo Clarín. ¿Este nuevo conflicto es lo que realmente necesita el país? El necesario debate de una nueva ley no puede estar inspirado en la persecución, sino en las necesidades del país de modernizarse y vivir en libertad.

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El Gobierno se empeña en confrontar. Hace dos semanas, ensayó un enfrentamiento con la Corte, que finalizó cuando el alto tribunal -primero, la jueza Carmen Argibay y, luego, todos los jueces- le mostró que las instituciones no pueden ser puestas en jaque.

Los jueces se acostumbraron a soportar los aprietes del oficialista Consejo de la Magistratura. Y, a veces, otros más serios aún. El juez contencioso federal Ernesto Marinelli -cuestionado por el Consejo- denunció ante la Justicia amenazas porque una revista, en una nota en la que lo critica, incluyó la foto de su hijo. ¿Fue una advertencia?

El Gobierno también quiere recortarle atribuciones al titular de la Auditoría General, Leandro Despouy. Hoy, él presentará en la Corte un libro sobre independencia judicial y la encargada de la disertación será la doctora Argibay. El diablo se metió en las casualidades.

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