El mundo se mueve con la inercia de la bicicleta financiera

Por Hernán de Goñi

Si bien el escenario económico mundial para el 2010 todavía es difuso, algunos datos recientes empiezan a marcar un sendero más nítido. El primero es que en los países desarrollados no hay voluntad política para suspender en el corto plazo los planes de estímulo que le dieron aire a la economía en los últimos meses.

Por el contrario, Barack Obama parece dispuesto a inyectar más fondos federales en planes para crear empleo, el flagelo más visible de la crisis. El rescate de los bancos en problemas podría costarle al Tesoro u$s 200.000 millones menos que lo calculado originalmente, y aunque algunos congresistas han recomendado que se destinen esos recursos a bajar la deuda pública y achicar el déficit, la Casa Blanca está más preocupada en volver a poner la desocupación en un dígito.

El titular de la Fed, Ben Bernanke, dijo por su parte que todavía no es hora de ajustar la tasa. Muestra que EE.UU. no quiere interrumpir su frágil recuperación y es un aval a las políticas monetarias expansivas que reafirman el horizonte de dólar débil. La liquidez global sigue fluyendo a países que tienen retornos prometedores y empujando el precio de las commodities. Es una bicicleta que hoy beneficia a la Argentina. Pero exige prepararse para cuando se corte el pedaleo.

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