Un mundo menos peligroso

El tratado que Washington quiere firmar apuntaría a reducir de 5000 a 1000 el número de ojivas atómicas de cada país. La respuesta de Moscú fue positiva. Pero queda pendiente el tema del escudo antimisiles, que el Kremlin rechaza.

El presidente estadounidense, Barack Obama, convocará a Rusia a negociar una reducción del 80 por ciento de los respectivos arsenales de armas nucleares, informó ayer el diario británico The Times. “Vamos a comprometer a Rusia en un proceso de reducción de armamento más tradicional y legalmente vinculante”, declaró al periódico londinense un funcionario del gobierno de Obama. La respuesta de Moscú fue positiva. “Damos la bienvenida a las declaraciones de la nueva administración en Washington de que está preparada para iniciar conversaciones conducentes a la firma de un nuevo tratado entre Rusia y Estados Unidos sobre la limitación de armas ofensivas estratégicas”, señaló Serguei Ivanov, viceprimer ministro ruso.

En un gesto de distensión entre las dos mayores potencias nucleares del mundo, el tratado que Washington quiere firmar apuntaría a reducir de 5000 a 1000 el número de ojivas atómicas de cada país, en lo que sería la mayor eliminación de armamentos de este tipo en la historia.

La iniciativa implicaría sustituir el tratado sobre reducción de armas estratégicas (Start) que negociaron EE.UU. y la Unión Soviética en 1991 y que expira en diciembre próximo. Ya en aquella ocasión, los dos países redujeron sus respectivos arsenales de 10.000 a 5000 ojivas aproximadamente.

Pero los analistas coinciden en que un punto clave para facilitar cualquier negociación sobre el tema será, como mínimo, la revisión del plan de la administración Bush de instalar un escudo antimisiles en Europa del Este. Rusia, opuesta desde el comienzo a las intenciones de Washington en lo que considera su zona de influencia, señaló en varias oportunidades que consideraba al plan como una provocación desestabilizadora.

Al respecto, la flamante administración estadounidense todavía no tomó ninguna decisión definitiva, aunque el hecho de que Obama haya elegido aplazar la instalación de los misiles en Polonia y de una estación de radar en la República Checa fue visto como la eliminación de un obstáculo importante, según dejaron trascender fuentes rusas.

Mientras, en Washington se esperanzan con que un acuerdo de estas características aumentaría la presión sobre terceros países como el Reino Unido y otras potencias atómicas para que también se sumen a una iniciativa general para reducir sus arsenales. Desde Moscú comparten el diagnóstico. “Es un buen ejemplo y un buen mensaje para otros países”, remarcó el vice primer ministro ruso.

Además, dicha propuesta, estiman en la Casa Blanca, permitiría reforzar la posición de Washington en las tensas negociaciones existentes con países como Irán y Corea del Norte al respecto de los programas balísticos que estos países desarrollan.

Al momento de asumir, el mandatario estadounidense se comprometió a dar prioridad durante su presidencia a la reducción de este tipo de armamento. Para ello, el presidente norteamericano establecerá en la Casa Blanca una oficina de no proliferación nuclear que se encargará de todas las negociaciones globales sobre el tema. Gary Samore, quien trabajó con el ex presidente Bill Clinton en estas cuestiones, estaría a cargo de la dependencia, aunque cualquier negociación directa será llevada por la jefa del Departamento de Estado, Hillary Clinton.

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