"El mundo nos está pidiendo ser un país más serio y más confiable"

"El mundo nos está pidiendo ser un país más serio y más confiable"
Gabriela Michetti sostiene que la crisis del Banco Central es síntoma de la falta de institucionalidad que sufre la Argentina. Dice que hay un descenso general en la imagen de los políticos que también afecta a Macri, y pide postergar la definición de las candidaturas 2011 para ocuparse de la gente.
El 2010 será un año movido para Gabriela Michetti. A la diputada del PRO no sólo la espera una ardua tarea en el Congreso, donde aspira a convertirse en armadora de consensos entre los dirigentes de la oposición sino que, además, comenzará a transitar en firme el camino que podría llevarla a suceder a Mauricio Macri en la Jefatura del Gobierno porteño. Gaby sabe que este año será clave para la sustentabilidad del proyecto Macri 2011 y de ello dependerá también su futuro político. Por eso, prefiere por ahora no apurar definiciones. "Todavía no decidí si quiero ser jefa de Gobierno", se ataja ante WE.

De "vacaciones" en Buenos Aires, donde la sorprendió la crisis por el control del Banco Central, aprovecha los meses de verano para avanzar en el armado de su propia Fundación: un "think tank" michettista dedicado al diseño de políticas de largo plazo y la formación de cuadros porteños.

z ¿Será ésta su plataforma para ir por la Jefatura de Gobierno?

- Lo que ha pasado con la mayoría de las fundaciones de los políticos es que han sido la plataforma de lanzamiento para una candidatura y muchas veces financiadas con el dinero del Estado. Yo apuesto a algo que vaya más allá de un proyecto político personal. La Fundación se va a financiar con aportes de instituciones internacionales y empresas, de modo totalmente transparente. Mi idea es liderarla, porque la concibo con mucho cariño, pero donde puedan sentirse cómodas personas que vengan de distintos sectores. Tal vez el día de mañana sea uno de los think tanks de la Argentina.

z Otro desafío será el rol de articuladora de la oposición que se espera de usted en el Congreso.

- Sí. Tengo una fuerte vocación de trabajar para unir a los distintos sectores en posiciones comunes. Este rol no lo creo solo mío, porque hay otros diputados con la misma vocación. Pero vamos a ser un grupo de legisladores que tenemos la posibilidad de salir adelante con proyectos conjuntos y eso es muy alentador para que la gente se sienta un poco más representada. Hay posibilidades de reencauzar algunas cosas que el Gobierno ha desbarajustado desde el punto de vista institucional: el Consejo de la Magistratura, el Indec, cosas graves para la ciudadanía y la Argentina.

z Si la oposición se une, ¿cree que Cristina gobernará a través del veto p por decreto?

- Me parece que si la política pensada por el Ejecutivo, a partir de que la oposición se pueda poner de acuerdo en determinados proyectos, es la del veto sistemático, se va a incurrir en un conflicto de poderes. Espero que no lleguemos a eso porque sería una situación de mayor gravedad institucional que la que ya tenemos. El mundo no está pidiendo ser un país más serio y más confiable. El Gobierno debe ser consciente de que es grave llegar a ese punto...

z Tan grave como destituir por DNU al presidente del Banco Central. ¿Cómo termina esta crisis?

- Lo que está pasando con Redrado es un síntoma más de la gravedad institucional en la que estamos. Cuando uno habla de calidad institucional, de previsibilidad, pareciera que no está hablando de los temas de la gente. En realidad, está hablando estrictamente del problema de la gente porque en cualquier grupo humano, al no haber reglas de juego, todo lo demás que pretendas solucionar o llevar adelante en forma constructiva no hay manera de hacerlo. Entonces, la base de un país en serio es si hay previamente reglas de institucionalidad. Me parece que Redrado está tratando de cumplir su rol de presidente del BCRA, que hasta ahora ha sido desempeñado con mucho criterio y profesionalismo, en una situación en la que la Argentina ha logrado con el esfuerzo de toda la ciudadanía..., el hecho de que la Argentina tenga hoy las reservas que tiene no es un logro del Gobierno sino de todos. Que vivamos esta situación es uno de esos típicos síntomas que están saliendo cada vez más seguido a la realidad y que tienen que ver con las prácticas del Gobierno.

z Hablemos también de la oposición. ¿Es correcto que haya dirigentes hablando de candidaturas presidenciales cuando faltan casi dos años para 2011?

- Creo que hay una tendencia propia del sistema político argentino que es la de casi siempre adelantar los objetivos de candidaturas. Pero también hay una lógica bastante perversa entre lo mediático y la política. La política hoy es muy mediática, basta que uno lance una candidatura para que después las preguntas vengan sobre ésto y se genera una sensación de que es lo único que importa. Soy de la idea de que lo importante es dónde pone la energía uno, no la frase que dice si quiere o no ser presidente, cualquiera la puede decir, me parece mejor que no la diga, pero en todo caso es un frase. El tema es que no ponga su tiempo, su capacidad intelectual y sus equipos en pos de armar una candidatura. Éso sí es grave porque si hay un objetivo que la política debería tener hoy es lograr revincularse con la ciudadanía. Hace muchos años que se viene deteriorando ese lazo y nunca hemos logrado volver a hacer una asociatividad positiva. Hay que ocuparse de los temas de la gente.

z También Macri sufrió ese deterioro. Tuvo errores de gestión que está pagando caro. ¿El 2010 será una prueba de fuego para su proyecto 2011?

- He estado haciendo evaluaciones sobre lo que nos ha pasado en los últimos meses y lo que hemos hecho es admitir los errores. Creo que hay que diferenciar lo que en nuestro microclima político-periodístico vivimos como errores de la gestión de lo que a la gente le está pasando. Hay en nuestro ambiente un acento muy fuerte puesto en esas dos cuestiones: lo de Palacios, lo de Posse, pero la gente está en otra cosa. Cuando uno conversa con el ciudadano común las cuestiones son otras. La primera es que hoy todos los políticos están en cuestionamiento, hay un descenso en la imagen positiva de todos los políticos porque sienten que no hay una ocupación central de los problemas que la ciudadanía tiene. El otro tema es que nosotros veníamos con una gestión muy positiva que se desaceleró bastante en el último semestre de 2009 por el impacto en la cuestión económica. Hay en la gente, quizá, más una evaluación en ese punto que en lo de Palacios y de Posse. Esas cosas las ve como un problema propio de la política.

z Convengamos que por esos hechos puntuales el Jefe de Gobierno perdió credibilidad...

- Hay una pérdida, pero no responde a los mismo temas que nosotros le ponemos mucho acento y nos preocupan. Es importante diferenciarlo. En el tema de los errores políticos, en la última reunión del gabinete ampliado hubo una conclusión contundente en relación a que nosotros tenemos que capitalizar estos errores en pos de sustentar más políticamente al Gobierno. De tener mucho más conciencia de la evaluación política que hay que hacer cada vez que uno se lanza con alguna medida de gestión.

z ¿Macri está mal asesorado?

- Son errores del equipo en los cuales se subestimó muchísimo la controversia de los personajes en cuestión. En mi análisis, cuando trato de comparar las problemáticas y los errores de este estilo, de funcionarios que se equivocan en otros gobiernos, realmente creo que en el nuestro hay 200 lupas más que en el resto.

z Con tantos candidatos anotados para 2011, ¿tiene margen para soñar con la Presidencia?

- Lo importante para Mauricio es mantener la postura que está teniendo, más allá de lo que hagan otros candidatos. Me parece que uno tiene que tener muy claro desde qué lugar ofrece a la ciudadanía una propuesta y una visión de país más esperanzadora y de largo plazo. Me parece que que él tiene que seguir sosteniendo su postura y desde la ciudad ir todos los días mejorando la gestión, mostrando claramente que visión de país tenemos, qué ciudad estamos construyendo. Y comunicar mejor, que es una de las falencias que hemos tenido.

z Con Macri pasa algo curioso, es difícil ubicarlo ideológicamente. Apoya el matrimonio gay, pero pone a un hombre del perfil de Posse en Educación. ¿La incomodan esas contradicciones?

- No. Nuestro espacio político se conforma con una cierta pluralidad. Hay líneas que son centrales desde el punto de vista ideológico, que es un país donde el Estado juegue un rol igualador de oportunidades, con educación y salud pública de calidad y gratuita, con apoyo al sector privado..., son cosas, si querés, de un centro democrático que es la ideología central que nos lleva. Después hay matices dentro del espacio que me parecen ricos, no me hacen sentir incómoda. Pero estamos de acuerdo en qué tipo de país y ciudad estamos soñando.

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