Multitudinario adiós

Multitudinario adiós
Más de 100.000 personas se congregaron para despedir al ex presidente; Hubo conmovedoras escenas; En el Congreso y en la Recoleta lo recordaron los ex mandatarios José Sarney, de Brasil, y Julio María Sanguinetti, de Uruguay, y Antonio Cafiero, entre otros
Una multitud calculada en más de 100.000 personas se reunió ayer en las calles porteñas para despedir emocionadamente a Raúl Alfonsín.

El traslado de sus restos desde el Congreso hasta el cementerio de la Recoleta, donde fueron inhumados en el Panteón de los Caídos de la Revolución de 1890, se transformó en una lenta y conmovedora procesión por la avenida Callao, que tardó una hora y cuarto en llegar a destino.

La extraordinaria muestra de afecto hacia el dirigente que encarnó el regreso de la democracia a la Argentina movilizó a simples ciudadanos de todos los sectores sociales y a dirigentes políticos de diferentes partidos y de otros países, como los ex presidentes José Sarney y Julio María Sanguinetti, de Brasil y Uruguay, respectivamente.

En Londres, además, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, extendió a Cristina Kirchner sus condolencias "y las de todo el pueblo" norteamericano por la muerte de Alfonsín. En una carta calificó al líder radical de "figura seminal en la consolidación de la democracia en América latina" y dijo que sentía aprecio por la "integridad personal" del ex jefe del Estado.

En las calles porteñas hubo llantos, aplausos y cánticos que demostraron el cariño por Alfonsín. "¡Se siente, se siente, Raúl está presente!" o el clásico "¡Alfonsín, Alfonsín!" se combinaron con manifestaciones partidarias. Hubo muchos afiliados al radicalismo, con boinas blancas y banderas rojiblancas, aunque predominaron las banderas argentinas y fueron mayoría los ciudadanos independientes.

La representación de la democracia que encarnaba Alfonsín unió a todos. A las 10, después

de 24 horas de velatorio ?por donde pasaron alrededor de 70.000 personas?, se cerraron las puertas del Salón Azul del Senado y se realizó allí un homenaje al ex presidente. Hablaron el ex vicepresidente Víctor Martínez, los senadores Ernesto Sanz y Gerardo Morales, el ex presidente brasileño José Sarney, el diputado Eduardo Fellner y el vicepresidente Julio Cobos, a cargo del Poder Ejecutivo.

El Gobierno estuvo representado por el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y por los ministros Carlos Tomada (Trabajo) y Florencio Randazzo (Interior). La Presidenta, desde Londres, envió una corona de flores. Llegará hoy y se reunirá con la familia de Alfonsín, aseguraron en la delegación que participó en la cumbre del G-20.

Sarney calificó al ex presidente argentino como "uno de los hombres públicos más importantes de América" y "un apóstol de la democracia". Recordó la importancia de Alfonsín en la recuperación del diálogo con Brasil y en la creación del Mercosur. "Su coraje y su visión de estadista abrieron caminos para los cambios que marcaron profundamente no sólo a la Argentina, sino a toda América latina. Gracias a su decisión de cambiar la relación con Brasil fue posible cambiar las relaciones" en la región, afirmó. Algo similar dijo más tarde, en el cementerio de la Recoleta, el ex mandatario uruguayo Sanguinetti.

Todos coincidieron en los elogios a Alfonsín. Lo definieron como "un gran constructor de la libertad", "un pacifista" y "un gigante de la democracia", como lo calificó Cobos. El vicepresidente había afirmado, más temprano, que el líder radical le había pedido que regresara a la UCR.

Tras aquel homenaje, se armó un pequeño altar en las escalinatas del Congreso, donde el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancibia, primo de Alfonsín, ofició una misa de cuerpo presente en homenaje al ex mandatario. Más temprano, casi en silencio, el cardenal Jorge Bergoglio se había acercado al Senado para dar un último adiós a Alfonsín.

"El testimonio de afecto a su persona en todo el país nos habla de un reconocimiento a su altura moral, a sus cualidades cívicas y su hombría de bien", resaltó el sacerdote, mientras miles de seguidores aplaudían en la calle, a pesar de la lluvia.

Después, comenzó la procesión. El ataúd se ubicó sobre una cureña atada a un jeep militar, y una escolta de granaderos a caballo y policías acompañó la caravana, que salió del Congreso hasta el cementerio de la Recoleta derecho por la avenida Callao hasta que dobló en la calle Guido. En el Ministerio de Seguridad y Justicia, que conduce Aníbal Fernández, revelaron que la emoción que provocó Alfonsín desembocó en que miles de efectivos policiales se ofrecieran para trabajar ayer en su día franco.

A pesar de que se dispusieron vallados de seguridad a lo largo de casi toda la avenida Callao, la afluencia de gente desbordó las previsiones y complicó la procesión, que se demoró una hora y cuarto para recorrer 20 cuadras. Una columna de dirigentes radicales siguió la caravana desde cerca: tomados del brazo, caminaron Julio Cobos, Jesús Rodríguez, Ernesto Sanz, Gerardo Morales, Angel Rozas y Federico Storani, entre otros. Cuando llegaron a la calle Guido, debieron correrse para no caerse en medio de la presión que ejerció la multitud, que quería estar cerca del féretro.

Ya en el cementerio, pocos tuvieron acceso a la ceremonia, en la que participaron sólo la familia de Alfonsín y algunos dirigentes políticos. Hubo algunos forcejeos entre miembros de la seguridad y seguidores alfonsinistas que pugnaban por ingresar.

Hablaron allí Daniel Salvador ?titular de la UCR bonaerense?, Nosiglia, Sanguinetti, Graciela Fernández Meijide, Mario Losada, Antonio Cafiero, Leopoldo Moreau e Hipólito Solari Yrigoyen.

Sanguinetti recordó que "Raúl fue el buque insignia de la recuperación democrática del Cono Sur". Y agregó: "Les puedo asegurar que hoy en mi patria lo lloran tanto como ustedes". Cafiero, a pesar de su pertenencia al Partido Justicialista, logró que lo aplaudieran cuando dijo: "Tuve dos maestros en la vida. Uno, ya lo saben, fue Perón. El otro fue Alfonsín. Y quiero decirles, amigos radicales, que Alfonsín ya no les pertenece. Ahora es de todos los argentinos".

Tras los discursos, el féretro fue ingresado en el panteón asignado, donde ya descansan los ex presidentes Hipólito Yrigoyen y Arturo Illia y el líder radical Leandro N. Alem.

Hora por hora

10.00

Cierran el Salón Azul

Unas 70.000 personas desfilaron ante los restos de Alfonsín. A solas, su familia le da el último adiós.

11.30

La despedida y la misa

Seis oradores lo despiden en el Congreso. En la explanada externa se realiza una misa de cuerpo presente.

14.15

Sale el cortejo

El cortejo fúnebre parte hacia el cementerio de Recoleta. Recorrerá 20 cuadras entre la multitud.

15.40

Llegada a la Recoleta

Llega la cureña a la Recoleta. Tanta gente quiere entrar que hay forcejeos y se demora el ingreso del féretro.

16.10

Discursos finales

Ocho dirigentes políticos dan los últimos discursos. Los funerales terminan con el canto del himno.

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