Multitudinaria protesta contra el racismo y la discriminación en Italia

Unas 200 mil personas se manifestaron ayer contra el racismo y la discriminación religiosa y sexual en el centro histórico de Roma, denunciando entre otros el delito de inmigración clandestina instaurado por una ley del gobierno de Silvio Berlusconi.
En la manifestación se veían pancartas con la leyenda "No al racismo y al delito de inmigración clandestina", "No a la deportación de inmigrantes y a los acuerdos que las prevén", "Vete Berlusconi" y "Estamos todos en la misma barca", en alusión a los inmigrantes clandestinos que llegan por barco desde África a las costas del sur de Italia.

Para intentar calmar la tensión, también ayer el viceminetro italiano de Actividades Productivas, Adolfo Urso, propuso la enseñanza optativa de una hora islámica en las escuelas públicas para los hijos de inmigrantes musulmanes. La oposición está de acuerdo, pero algunos sectores de la Iglesia católica se mostraron en disenso.

La manifestación partió acompañada por música y danza desde la plaza de la República, cerca de la estación central de ternes Termini, para dirigirse luego hacia el Foro romano. Se trataó de una marcha organizada para celebrar el 20 aniversario de la primera gran manifestación contra el racismo, celebrada el 7 de octubre de 1989, cuando centenares de miles de personas salieron a las calles de Roma luego de que un refugiado sudafricano, Jerry Essan Masslo, haya muerto en la provincia de Caserta, al sur del país.

"Luego de 20 años, el racismo no ha sido vencido, continúa causando víctimas y es alimentado por políticos del gobierno de Berlusconi", indicó en su llamado a manifestar el comité que convocó a la marcha. Entre los organizacores de la manifestación figuraban el sindicato CGIL, el Partido Izquierda y Libertad y el Partido Comunista de los Trabajadores.

Entre los manifestantes había, además, asociaciones del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, así como grupos de estudiantes que gritaban "En las barcas queremos sólo a Maroni". Los estudiantes italianos hacían alusión al ministro del Interior, Roberto Maroni, uno de los principales impulsores de la legislación que tipifica el delito de inmigración clandestina y también autoriza las repatriaciones de aquellas personas localizadas fuera de las aguas de jurisdicción italiana.

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