Una multitud clamó por más seguridad frente a Tribunales y la Municipalidad

Casi 6 mil personas se movilizaron para pedir seguridad. Se entregó un petitorio en Tribunales, cuestionando el accionar de la Justicia y pidiendo la punibilidad de los menores. En la comuna el intendente se solidarizó con el reclamo. Pero tuvo que interrumpir su discurso en medio de forcejeos
Una multitudinaria marcha fue protagonizada ayer por vecinos de Mar del Plata para pedir mayor seguridad y solidarizarse con los familiares del taxista Luis Eduardo Severiens, de 44 años, quien falleció luego de que el sábado fuera herido de un balazo a bordo de su vehículo, en el barrio Belgrano.

La movilización arrancó a las 9.30 con una concentración en la esquina de avenida Colón y Uruguay.

Desde allí una larga columna de taxis, remises, colectivos, vehículos particulares y personas de a pie partió hacia el edificio de los Tribunales para luego llegar hasta las puertas del Palacio Municipal, donde el intendente Gustavo Pulti dio un breve discurso que tuvo que ser interrumpido a causa de la exaltación que exhibieron algunas de las personas que se plegaron a la marcha.

Muchos automóviles lucieron carteles con los colores de la Bandera argentina y la frase "Más Seguridad".

La movilización estuvo encabezada por la viuda de Severiens, Patricia Cabañas; sus hijos y su padre Luis Severiens, quienes se trasladaron en el mismo Chevrolet Corsa licencia 1760 en el que el sábado a la mañana el taxista recibió un disparo mortal.

Según los cálculos de los presentes, hubo más de 2 mil vehículos y casi unas 6 mil personas.

Antes de que se iniciara el extenso recorrido -que se prolongó durante 4 horas- se escucharon palabras de solidaridad para con los familiares de Severiens y relatos sobre hechos delictivos ocurridos recientemente.

El más comentado fue el que la noche anterior acababa de sufrir un taxista al que un delincuente mordió en el rostro mientras lo asaltaba.

Reclamo en Tribunales

Los organizadores de la movilización se encargaron de distribuir una copia de un documento que, al llegar a los Tribunales, le entregaron en mano al fiscal general de Mar del Plata, Fabián Fernández Garello. El eje central de ese escrito consistió en una dura reprobación a la tarea de la Justicia. "La comunidad marplatense exige imperiosamente que los señores jueces no tengan tantas concesiones con los delincuentes y que se promueva la disminución de la edad de imputabilidad de los menores", se indicó en uno de los párrafos.

La caravana de taxis, remises, colectivos y automóviles particulares se extendió a lo largo de varias cuadras.

A su paso fue recibiendo la adhesión de los automovilistas y de los transeúntes.

Desde un comienzo, la movilización no tuvo líderes. Simplemente los vehículos y los caminantes fueron avanzando lentamente a través de la avenida Colón hasta acercarse al edificio de Tribunales, ubicado en la esquina de Brown y Tucumán.

Aparentemente no estaba previsto que hubiera oradores. Sólo se sabía que más tarde el intendente recibiría a los manifestantes y que posiblemente saliera a la calle para dar un mensaje a modo de cierre.

Insatisfacción

Sin embargo, la estadía frente a Tribunales se extendió mucho más de lo previsto.

Es que el fiscal Fabián Fernández Garello aceptó recibir en su oficina a los familiares de Severians y a un pequeño grupo de representantes de asociaciones de taxis y remises y a sindicalistas. Conversó con ellos durante casi una hora.

Mientras tanto, en la calle, los manifestantes esperaron batiendo palmas, como modo de reclamar justicia y seguridad.

En ese lugar se plegaron integrantes de la Asociación de Familiares de Víctimas del Delito y apareció un megáfono que fue utilizado para improvisar algunos discursos.

A partir de ese momento se escucharon críticas hacia distintos políticos, la Policía, los jueces y fiscales.

También se reclamó que se reduzca la edad de imputabilidad y hasta se oyeron pedidos para que fuera aplicada la pena de muerte.

Sobre el acceso a Tribunales fueron depositadas coronas -una de ellas tenía la leyenda "Baleado por un nenito"- y hubo algunos reclamos para acercar un ataúd que venía siendo trasladado a bordo de un vehículo fúnebre.

Al concluir la reunión con el fiscal general, la caravana tomó por la costa para llegar hasta el Palacio Municipal a través de la avenida Luro, en contramano.

A la salida de Tribunales se advirtió cierta insatisfacción con el resultado de la reunión.

Renato Ciarone, del Sindicato de Peones de Taxis, señaló que Fernández Garello "quiso dar explicaciones utilizando palabras elegantes; pero nosotros simplemente fuimos a pedir que los delincuentes estén presos".

Forcejeos en la comuna

En el Palacio Municipal los dirigentes de las asociaciones de taxis, acompañados por representantes de la UTA, la Uocra y la CGT se entrevistaron con el jefe comunal y acordaron que Pulti saldría a dar un breve mensaje.

Pero para ese entonces ya había llamativos forcejeos en la puerta que da a hacia la calle Yrigoyen, protagonizados por un pequeño grupo de personas que pretendía ocupar el hall del Palacio.

Mientras tanto, la mayoría observaba el episodio intentando comprender lo que sucedía. Al final los ánimos se calmaron permitiendo que el intendente saliera hasta las escalinatas y tomara un micrófono.

Sin embargo no le resultó sencillo hablar ya que mientras lo hacía, se oían gritos y silbidos de parte de los manifestantes más exaltados que estaban ubicados casi junto a él.

Entre otras cosas, el intendente reclamó que se le ponga "fin a la puerta giratoria" que permite una sencilla salida de los delincuentes de la cárcel.

"Los que mataron al trabajador tienen que estar presos y reclamamos que haya una respuesta categórica desde el punto de vista de la Justicia", señaló.

Mientras tanto, a muy pocos metros, el mismo ataúd que había sido exhibido en Tribunales era transportado por encima del público, aproximándose hacia el lugar donde se hallaba Pulti, quien aseguraba comprender la "bronca" de los marplatenses y pedía "serenidad y unidad".

Para entonces el féretro se encontraba casi en sus narices y volaba por el aire una botella plástica. Esto le punto final al discurso.

Esa escena terminó siendo el cierre de la movilización.

Pero para evitar que quedara la sensación amarga de los incidentes, el intendente volvió a invitar a los dirigentes de las agrupaciones de taxis y remises y a sindicalistas a su despacho, para conversar de manera más serena.

Ante la prensa, el jefe comunal admitió que existe "hartazgo y bronca" en la sociedad, pero subrayó que la exaltación y el desborde "no conducen a nada".

Por su parte, Renato Ciarone, del sindicato de Peones de Taxis, hizo un balance favorable del resultado de la marcha, destacando que se logró dejar en claro el reclamo para que "los delincuentes, sean o no adolescentes, estén presos".

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