Una multitud acompañó la "marcha de antorchas" de la sanidad

La protesta de los médicos y empleados autoconvocados tuvo un fuerte "debut" en la noche tucumana, con una masiva concentración en la plaza Independencia, a la cual se plegaron distintas organizaciones políticas, sociales y sindicales. Duras críticas al Gobierno, en medio de un sugestivo apagón.
La jornada de ayer estuvo a tono con el ánimo de los médicos y empleados autoconvocados de la salud: al calor infernal que azotó a la provincia, se sumó el efervescente reclamo de los profesionales por sueldos dignos y estabilidad laboral que el Gobierno viene negándoles con el argumento de que "no hay plata".

La denominada "marcha de antorchas", de la que participaron miles de personas, entre médicos y trabajadores de la sanidad, además de representantes de distintas organizaciones políticas, sindicales y sociales, contrarias a la gestión de José Alperovich, tuvo un fuerte "debut" en la noche tucumana. A las 20.45, comenzaron a llegar las columnas de manifestantes por calles San Martín y 24 de Septiembre, para conglomerarse en un escenario ubicado al frente de la Casa de Gobierno, que estuvo fuertemente custodiada por personal policial de Infantería y Caballería Montada.

Entre la multitud, se vieron pancartas de los Familiares de Víctimas de la Impunidad, Usuarios Autoconvocados, Jubilados de la Plaza; además de agrupaciones políticas como el PTS y el Partido Obrero; la Corriente Clasista y Combativa y la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán (ADIUNT).

Antes de comenzar el acto central, ya podían apreciarse cánticos que respaldaban al justo reclamo: "La salud unida jamás será vencida"; "Acá está, ésta es, la salud está de Pie", fueron algunas de las consignas que surgieron del malestar popular.

Duras críticas al PE

El primer orador fue Braulio Fanlo (representante del Hospital Avellaneda) quien, visiblemente conmovido por la gran afluencia de personas, comenzó a disparar munición gruesa contra toda la cúpula gubernamental: "Los perversos ministros de esta gestión nos tratan de loquitos, un grupito de médicos que queremos ganar fortunas y que abandonamos a nuestros pacientes" arremetió, con un tono que conjugaba el dolor, la impotencia y la bronca contenida durante varias jornadas de lucha.

Pero, a la hora de individualizar a ciertas personas del mundo de la política no dudó en destacar a dos "voceros" de primer nivel de la gestión alperovista, y de este modo señaló: "A cierta señora (aludiendo a la primera dama provincial Beatriz Rojkés) y al ministro timbero que pretende ganar la lotería para pagarnos (Jorge Jiménez), les decimos que acá estamos los desleales que quieren impedir un lento y agónico genocidio que quieren perpetrar". Otro de los ministros que no escapó a los dardos de Fanlo fue el titular de la cartera de salud, Pablo Yedlin a quien calificó como "un ministro de pacotilla, que debe presentar ya su renuncia".

También hubo "elogios" para el sector sindical: "Parece ser que los gremios que dicen representar a los trabajadores hicieron oídos sordos a los planteos de los galenos pues ni la CGT ni la CTA se movilizaron en nuestro apoyo, esos si son traidores que se dejaron amordazar", bramó Fanlo.

A su turno, la pediatra Estela Di Cola tomó el micrófono y espetó: "Estamos hoy aquí por la necesidad de arribar a una forma distinta de hacer política. Estamos aquí por la dignidad de un salario justo y para terminar con la precariedad laboral". El resultante de este tramo de su discurso se apoyó en una consigna central: "Debemos dignificar la salud pública de Tucumán", sintetizó.

Asimismo, se recordó a las dos enfermeras que perdieron su vida durante la epidemia de la gripe A y, en este contexto, se argumentó que "el Gobierno no tuvo el gesto humanitario de darle una pensión a las familias".

En el discurso de cierre, tomó la palabra la médica Adriana Bueno, quien es delegada del Hospital Regional de Concepción. "Nosotros estamos recibiendo cachetadas tras cachetadas y encima intentan criminalizar nuestra protesta". Y, a manera de advertencia por la falta de respuestas del Ejecutivo a los reclamos del sector, disparó: "No vamos a permitir que hagan (por el gobierno) lo que quieran, vamos a obligarlos a que hagan lo que verdaderamente tienen que hacer".

Para demostrar que los reclamos de la sanidad siguen firmes, a pesar que el Gobierno apunta a lograr el desgaste de la protesta, la profesional remarcó que "Alperovich se encontró con un grupo valiente, instruido y corajudo que contrasta con la caricatura grotesca que son ellos cuando hablan".

Finalmente, dijo que los médicos no deben tener nada de qué arrepentirse por las acciones que llevaron a cabo ya que "nosotros estamos en paz, porque somos los honestos".

Sugestivo apagón

Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando, inesperadamente, durante el transcurso de los discursos, se produjo un "apagón" que dejó a oscuras la siempre iluminada Casa de Gobierno. "Quieren apagar nuestro reclamo", fue la expresión a coro de los manifestantes, quienes no dudaron en atribuir el corte de la electricidad a una maniobra del Gobierno. Los ánimos se tranquilizaron varios minutos después, cuando se supo que el desperfecto se debió a un corte de energía eléctrica que dejó sin luz a buena parte del microcentro durante aproximadamente 30 minutos.

Pese a la oscuridad reinante sobre el último tramo de la multitudinaria manifestación, las antorchas, testigos primordiales de otra "marcha de la bronca" de la sanidad, intentaban iluminar la salida a un conflicto que lleva tres meses y mantiene a la salud pública tucumana en terapia intensiva.

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