Se multiplican en Israel las voces críticas contra la guerra

Se multiplican en Israel las voces críticas contra la guerra
El gobierno israelí tiene muchas razones para decidir no pasar a una tercera etapa en la ofensiva militar en Gaza y preferir un cese de fuego con el movimiento islámico Hamas, con garantías egipcias e internacionales.
Además de lo inconveniente del conflicto cuando falta tan poco para la asunción de Barack Obama en EE.UU., o de las bajas que podría haber en el ejército, una de las mayores motivaciones para buscar la salida de Gaza es la ruptura del consenso interno dentro de Israel sobre la legitimidad de la guerra.

El respaldo generalizado que tuvo la ofensiva en un primer momento se resquebraja a medida que queda clara la desproporción de muertos civiles frente a combatientes palestinos: cerca de un 60% de civiles frente a un 40% de milicianos de Hamas.

Así, periodistas televisivos que al comienzo apoyaron patrióticamente el operativo militar, aceptando como ciertos y exactos los informes del vocero militar, protestan ahora cada vez más frente a cámara por las dificultades que el mismo portavoz les impone para cubrir la guerra de cerca.

El lunes, el popular periodista Raviv Druker se autocriticó por haber aceptado como cierta en los primeros días de la guerra la versión del bombardeo de un camión que portaba misiles Kassam, cuando días después el ejército admitió que el camión llevaba gas de cocina.

En las marchas y las solicitadas en los diarios ya no participa solo la ultraizquierda o la población árabe israelí, sino personalidades centrales de la izquierda patriota, ex militares y diplomáticos. Zvía Valdán, hija del presidente Shimon Peres, llamó junto a laureados de los Premios Israel, generales retirados y prominentes médicos, a salvar a los niños de Gaza de los bombardeos y abrir los pasos de frontera para que los heridos vayan a hospitales israelíes.

Otro dato llamativo es que entre los soldados reservistas, los que deberán implementar la eventual tercera fase de la ofensiva en rastreos casa por casa en Gaza, aparecen quienes se niegan participar. Uno fue juzgado y condenado a 14 días de calabozo por desacato.

"Si era necesario usar la violencia, debía ser mínima", dijo uno de los reservistas que se negó a ir a Gaza y que las autoridades militares prefirieron liberar del servicio sin enjuiciar. "Lo que estamos haciendo en Gaza es un crimen injustificable de inocentes. Esta matanza no traerá los resultados que esperamos. El odio que sembramos nos volverá como un boomerang", afirmó.

Los pilotos de combate en la reserva protestaron el domingo frente a la base de la Fuerza Aérea en Tel Aviv. Uno de ellos, Ionatan Shapira, dijo a Clarín que "los bombardeos en Gaza no sólo son un crimen de guerra contra los palestinos, sino un crimen contra la seguridad de Israel. Solo aumentan el odio y la motivación terrorista anti-israelí".

Ningún gobierno en Israel puede vencer una guerra sin respaldo interno. Si Hamas tiene posibilidades de salir victorioso, es por conocer bien estas debilidades de sus enemigos israelíes.

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