Un multimillonario y ultrapersonalista que sueña con la presidencia

Tiene una fortuna de US$ 1.000 millones. Sus enemigos prefieren llamarlo especulador antes que empresario.
Tragó amargo aquella vez y se prometió aprender de la derrota. Al perder la presidencia de Chile en segunda vuelta frente a la socialista Michelle Bachelet hace cuatro años, el empresario multimillonario Sebastián Piñera vio cómo se le escurría su bien más preciado, uno que no se compra solo con dinero, talento o habilidad para los negocios.

Nació hace 60 años en el seno de una familia demócrata cristiana y los maledicentes dicen que abandonó el partido de Frei para pasarse al derechista Renovación Nacional porque vio que en ese marco no tenía chances de llegar a presidente.

La mitología Piñera lo muestra como el esforzado muchacho de clase media que, merced a su empeño, logró estudiar Administración de Empresas en la Universidad Católica para luego partir con una beca a Harvard, donde se doctoró en Economía. Se fue con su esposa, Cecilia Morel, con quien tuvo cuatro hijos, hoy adultos con títulos universitarios. Los Piñera son además abuelos de tres nietos que suelen ser mentados en sus actos de campaña.

La fortuna de Piñera hoy está estimada en unos 1.000 millones de dólares, luego de haber perdido unos 300 ó 400 millones a causa de la crisis internacional. Sus enemigos prefieren llamarlo especulador a empresario, pero en lo concreto, su patrimonio fue forjado en negocios financieros, inmobiliarios y bursátiles a los que en los últimos años sumó el rubro de la telecomunicación y el fútbol. Entre sus empresas está LanChile, el club Colo Colo y el canal de TV Chilevisión.

En 1988, y en un hecho que en el día de hoy le sirve como credencial democrática inigualable, Piñera militó por el NO a la permanencia de Pinochet en el poder, en el plebiscito que dividió aguas en Chile. Un año después se convirtió en senador. En 1992, en lo que se conoció como el Piñeragate, conoció de qué son capaces los servicios de inteligencia cuando se hicieron públicas unas grabaciones en las que hablaba con un amigo sobre el mejor modo de "bajar" a una candidata de su partido para evitar que le hiciera sombra.

En 2006, la compra de unos 3 millones de acciones de Lan habiendo hecho uso de información privilegiada le valió una tremenda multa del organismo competente pero no la cárcel. "Piñera hace cosas alejadas de la ética, pero conoce muy bien las leyes, nunca hace nada ilegal en Chile", dijo un encumbrado político chileno a este diario. Hiperkinético y ultrapersonalista, confía mucho en él mismo y es algo reacio a escuchar a otros. Se lo suele comparar con Berlusconi y con Macri, por su vida a caballo de la política y los negocios, aunque es menos burdo y grosero que el italiano y no heredó su fortuna como el argentino.

Con la mirada siempre puesta hacia EE.UU., de las campañas del norte aprendió que para capturar votos hay que diluir las ideas y buscar siempre el centro. Por eso, asociado con los pinochetistas de la UDI, el candidato más ligado al liberalismo económico y el mundo privado, se llenó la boca esta vez hablando del lugar del Estado y de la continuidad de los planes sociales de la presidenta Bachelet: si hay alguien que conoce los estudios de mercado es Piñera y en Chile hoy la mujer que le sacó de las manos su mayor ambición es la política favorita de los chilenos.

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