Mujica tiende puentes sobre aguas turbulentas

 Mujica tiende puentes sobre aguas turbulentas
En un claro gesto de distensión, el mandatario electo de Uruguay fue a darle la bienvenida a Cristina Kirchner. Mantuvieron un primer encuentro, destinado a reanimar la relación bilateral más allá del conflicto de Botnia. Hoy volverán a reunirse durante la Cumbre del Mercosur.
Apenas puso un pie en Montevideo, Cristina Kirchner ya tuvo su primer contacto con el presidente electo de Uruguay, José "Pepe" Mujica. En lo que es todo un gesto de cambio para una relación bilateral que viene a los tumbos desde hace tiempo, Mujica sorpresivamente se corrió ayer hasta el Hotel Sheraton para recibir a la Presidenta argentina. "No quería esperar hasta mañana para saludarte", le explicó. Acordaron que, cuando hoy coincidan en la Cumbre del Mercosur, volverán a dialogar y la expectativa ya está puesta en lo que puedan conversar a propósito del conflicto por Botnia. Mujica había adelantado su intención de "aislar" el problema para que el vínculo rioplatense pueda seguir su curso en los demás aspectos, pero en el gobierno argentino recordaban que en algún momento lo mismo dijo Tabaré Vázquez y todo terminó mal. Con todo, reconocen las diferencias entre uno y otro. Para empezar, el gesto de anoche. Una delicadeza que Tabaré nunca tuvo.

"Distensión", definían ayer en la comitiva argentina el objetivo de los contactos que Cristina Kirchner mantendrá aquí con Mujica. Aunque entienden que difícilmente podrán consensuarse pasos concretos en la solución del conflicto por la instalación de la planta de Botnia, los encuentros muy probablemente marquen una vuelta de página en la relación bilateral. En principio, la movida será gastronómica: ambos compartirán mesa al mediodía en el almuerzo oficial de la Cumbre del Mercosur, donde Mujica se sentará en su calidad de nuevo participante. Además, el presidente electo invitó a los jefes de Estado para que se queden a una cena. En principio, se suponía que Cristina se quedaría. Pero tras el contacto de anoche, se ponía en duda dado que consideraban que no tenía sentido una seguidilla de gestos en la misma dirección. "Veremos cómo evoluciona la jornada", explicaban en Presidencia.

Con paso cansino, Pepe Mujica ingresaba horas antes al Sheraton, donde se alojan los presidentes que participan de la Cumbre. Le preguntaron si se reuniría con Cristina Kirchner. "Me voy a reunir hasta con el Espíritu Santo", bromeó. Aunque no tanto. Su política de "mano abierta", según la definió, ya lo llevó esta semana a encontrarse con los líderes de la oposición uruguaya y con diferentes sectores del Frente Amplio. Hoy será el turno de los presidentes de la región, pero sin duda la expectativa estará puesta en lo que pueda conversar con Cristina. "No odien, no miren para atrás, miren el futuro", aleccionó ayer Mujica en el cierre de la Cumbre de Sindicatos del Cono Sur.

Poco después de imponerse en el ballottage, Mujica ya había remarcado su visión sobre Argentina. "Es una relación estratégica", dijo. Cristina Kirchner había celebrado su triunfo electoral mientras participaba de la Cumbre Iberoamericana de Portugal. "Un compañero y un amigo", lo saludó.

Cerca del canciller Jorge Taiana reconocían ayer que el cambio de Mujica por Tabaré Vázquez será una bocanada de aire fresco para el vínculo. En la Cancillería no olvidan las veces que –desde su punto de vista– Tabaré faltó a su palabra a lo largo del conflicto por Botnia. Hoy, Cristina y Tabaré se prodigan frases amables en público –ni qué decir que lo repetirán este mediodía cuando el uruguayo le traspase por última vez la presidencia pro témpore del bloque– pero la confianza nunca se recuperó. En cambio, la relación de los Kirchner con Mujica siempre transcurrió por aceitados caminos paralelos. Incluso, aseguran, Mujica se mantuvo entre los funcionarios menos convencidos del proyecto de las papeleras dentro del gobierno uruguayo.

Pepe Mujica asumirá la presidencia el 1º de marzo. Más o menos para esa época se espera que el Tribunal de La Haya dé a conocer su fallo sobre el litigio en el río Uruguay. Hasta tanto, queda pendiente el corte de ruta en Gualeguaychú y la respuesta diplomática que ideó Tabaré: el veto a la candidatura de Néstor Kirchner para la secretaría ejecutiva de la Unasur. Un medio uruguayo publicó la semana pasada una supuesta solución mano a mano: levantamiento del corte por levantamiento del veto. En la Cancillería argentina aseguran que no hay nada y también que es muy raro que algo así quede planteado en una reunión de presidentes. No obstante, entienden que tal vez Tabaré Vázquez pueda querer dejarle esa cuestión solucionada a su sucesor, permitiendo la llegada K a la Unasur antes del recambio presidencial. Es sabido que en Uruguay todo lo que sea visto como una concesión a la Argentina es piantavotos. ¿Y lo de Gualeguaychú? Quizás salga de aquí una frase de la Presidenta pidiendo el levantamiento del corte.

El lugar del agasajo de Mujica a los mandatarios permanecía en reserva pero se creía que sería en el Quincho de Varela, un lugar cerca de la casa del presidente electo. Bien a su estilo: asado y vino, con mesas y sillas de plástico. Casi en clave de festejo entre amigos, anunciaban que posiblemente fuera hasta allí Daniel Viglietti con su guitarra.

Pero no sólo de Botnia vive el Mercosur. Ayer, durante la reunión que mantuvieron los cancilleres, hubo intercambio de opiniones sobre la situación de Honduras. Los cuatro países miembros y el que todavía está en trámite de serlo –Venezuela– continúan firmes en la denuncia de la ilegalidad de las elecciones convocadas por el gobierno golpista. En cambio, los representantes de países asociados –Colombia y Perú– tienen una mirada más complaciente, a tono con el giro dado por el Departamento de Estado. En consecuencia, seguramente hoy saldrá una fuerte declaración de los cinco presidentes participantes contra la salida pergeñada por el régimen de Roberto Micheletti.

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