Mujica lleva una ventaja irreversible

Supera a Lacalle por ocho puntos, inmodificables para los analistas
MONTEVIDEO.? Si un turista desprevenido llegara hoy a Uruguay, podría no enterarse de que este domingo hay elecciones: casi no hay campaña, las calles de Montevideo parecen ajenas a los comicios y para los uruguayos el ballottage es un trámite con el resultado conocido de antemano. Encuestadoras y electores comparten una certeza: el próximo presidente será José Mujica.

Las últimas encuestas divulgadas ayer confirmaron la diferencia del fin de semana pasado de entre siete y diez puntos porcentuales entre Mujica y su rival, Luis Alberto Lacalle, lo que significa una ventaja, a estas alturas, irreversible. Ocurre que Lacalle no podría descontarlos aun si lo votan todos los indecisos, que suman el 4,5% del electorado. La consultora Interconsult estimó que el apoyo a Mujica creció (49,6% contra el 48% anterior) y, según las proyecciones que contemplan a los todavía indecisos, obtendría entre el 51 y el 52% de los sufragios, lo que virtualmente lo convierte en presidente.

En tanto, Lacalle se mantuvo estable, con entre el 44 y el 45% de apoyo, también según las proyecciones que suman el voto de los indecisos.

Las consultoras Equipos Mori y Cifra también otorgan en sus proyecciones el 50,9% y el 51% de los votos a Mujica, respectivamente, con una ventaja de entre 8 y 10 puntos sobre Lacalle.

"Son datos muy contundentes. Ya está decidido quién será el próximo presidente. Lacalle no cuenta con ninguna posibilidad. Es una elección que ya está cerrada, sin ningún tipo de expectativa de que haya ningún resultado distinto de Mujica ganador", dijo a LA NACION el director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart.

Al cabo de una carrera electoral sin debates "mano a mano" entre los candidatos ni masivos actos de cierre previstos para estos días, Uruguay llega al ballottage sin sobresaltos.

"Todo esto que está pasando tiene una lógica brutal: el Frente Amplio no tenía por qué perder las elecciones después de un gobierno exitoso, pero tampoco iba a seguir creciendo porque la magia de ser opositor se acabó una vez que la izquierda llegó al poder", agregó Doyenart.

En la primera vuelta del 25 de octubre pasado, Mujica obtuvo el 47,96% de los votos y Lacalle, un ex presidente que gobernó entre 1990 y 1995, el 29,07%.

Según las previsiones actuales, Mujica alcanzaría en el ballottage un porcentaje de votos similar al que consagró en 2004 al actual presidente, Tabaré Vázquez (50,45%), mientras que Lacalle, con el apoyo del Partido Colorado, araña el mismo caudal de sufragios que blancos y colorados tuvieron en las últimas elecciones (44%).

Lógica implacable

Cambian los nombres, pero la lógica partidaria en Uruguay es, hoy por hoy, implacable, y no deja margen para las sorpresas.

A diferencia de la primera vuelta, cuando se elegían presidente y legisladores y cada partido había inundado de militantes las calles repartiendo volantes y la campaña se respiraba en cada esquina, hoy es una tarea complicada encontrar en Montevideo insignias partidarias, banderas colgadas de los balcones o pintadas callejeras.

En la capital uruguaya, una ciudad que no tiene embotellamientos ni en hora pico, la calma es noticia sólo porque en tres días se elige presidente.

"Esta vez está todo más tranquilo. Si ya sabemos que gana El Pepe [por Mujica]", dijo a LA NACION Gladys Cardoso, sentada en un banco de la céntrica Plaza Matriz, a pocos metros de la sede central del Partido Nacional de Lacalle.

En ese sentido, el encuestador Doyenart contó a LA NACION que su última encuesta señala que el 78% de los uruguayos (sin importar a quién votan) considera que gana Mujica.

"Están convencidos los frentistas y los blancos de que gana Mujica. El clima de elección se murió. Hasta Lacalle cree que gana Mujica. No hay margen para sorpresas ni para pelear nada. Esto va a ser una inercia hasta que lleguen los resultados", afirmó.

En la Plaza Fabini, que bordea la avenida 18 de Julio, esta inercia electoral es casi palpable.

Donde antes había puestos de los partidos que hacían propaganda, hoy hay un vendedor ambulante de helados, con su carrito y su sombrilla.

Con este panorama prácticamente definido, el Frente Amplio, en lugar de seguir con una campaña que a esta altura considera ociosa, ya se metió de lleno con las negociaciones internas que desembocarán en la formación del futuro gabinete.

Más allá de las conversaciones y de las pujas internas, lo llamativo es el ofrecimiento de Mujica a la oposición para integrar algunos ministerios de su gobierno.

Si bien la oposición dijo públicamente que ve "difícil" sumarse a un eventual gabinete de Mujica, fuentes del Partido Nacional consultadas por LA NACION no descartaron que gente cercana al candidato blanco a vicepresidente, Jorge Larrañaga, evalúe la propuesta con seriedad.

Es un secreto a voces que, ante la casi ineluctable derrota de los blancos en el ballottage, el lunes mismo empezará la lucha puertas adentro del Partido Nacional por la renovación, y Larrañaga, que en la interna perdió con Lacalle, intentará perfilarse como el nuevo interlocutor de la oposición con el gobierno.

El otro partido tradicional uruguayo, el Partido Colorado, parte con cierta ventaja en ese sentido porque su último candidato a presidente, Pedro Bordaberry, ya logró afirmarse como líder de la renovación partidaria y concentrará todas sus fuerzas en convertirse en el referente opositor sin luchas intestinas que lo frenen.

La mujer de Mujica le tomaría juramento

MONTEVIDEO (De un enviado especial).? Si el domingo todo resulta como anticipan las encuestadoras y José Mujica se convierte en presidente electo, será su mujer, la senadora Lucía Topolansky, quien le tome juramento el día de su asunción, el 1° de marzo de 2010. Topolansky encabezó la lista más votada en las elecciones legislativas del pasado 25 de octubre, por lo que presidirá la Asamblea General (el Congreso) desde febrero de 2010 hasta la asunción, un mes más tarde, de Mujica y de su vicepresidente, Danilo Astori, quien luego quedará a cargo de presidir el Poder Legislativo.

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