Mujica y Lacalle ya tienen lista la estrategia para ganar el balotaje

La centroizquierda buscará pegarse a Tabaré. Para los liberales, su candidato es más presidenciable.
¿Plebiscitar la propia gestión o ir a un duelo personal? ¿Arrastrar al rival a un debate por TV o salir a hacer campaña pueblo a pueblo por el interior? ¿Recordar el pasado del contrincante, calentando la contienda, o mostrarse más neutro discutiendo propuestas? Esas son algunas de las alternativas que ya comenzaron a barajar los principales asesores del centroizquierdista Frente Amplio y el centroderechista Partido Nacional, cuyos candidatos presidenciales deberán disputar una segunda vuelta el próximo 29 de noviembre, según lo confirmó ayer la Corte Electoral.

Al difundir el escrutinio definitivo de los casi 2,5 millones de votos que se emitieron en las elecciones presidenciales del domingo -el presentismo fue de casi el 90%-, la Corte ratificó que el ex guerrillero y senador José Mujica, de 74 años, había ganado el primer turno con el 47,4% de los sufragios contra el 28,5% de su inmediato contrincante, el ex presidente liberal Luis Lacalle, de 68 años. Pese a la victoria, Mujica no logró quedarse con la presidencia porque no llegó a superar la mitad más uno de los votos, que es el umbral que marca la ley uruguaya para evitar el ballottage.

Tercero, en un guarismo que sorprendió a propios y extraños, resultó Pedro Bordaberry, del antiguo Partido Colorado, quien acaparó el 16,6% de los sufragios y se convirtió en un virtual árbitro del comicio por su peso específico propio para las chances de Lacalle, con quien ya comenzó a discutir una eventual alianza electoral. En cuarto lugar quedó el Partido Independiente, de Pablo Mieres, quien obtuvo un 2,4% y pasó así a transformarse en un socio virtual para cualquiera de los dos partidos mayores, aun cuando por historia podría encontrarse más cerca de las huestes de Mujica.

Ayer, cuando millones de montevideanos superaban la modorra postelectoral y volvían bien temprano a sus obligaciones en una mañana de aire frío pero a pleno sol, las radios locales comenzaron a emitir decenas de opiniones de expertos y oyentes sobre cuál será el contenido y el mensaje que cada fuerza hará suyo en el mes que se viene antes de la segunda vuelta.

La hipótesis más clara surgió de una idea que había sido planteada la noche antes, a horas de los primeros resultados de las encuestas a boca de urna, por el propio compañero de fórmula de Mujica, el economista Danilo Astori. "Este será un plebiscito clarísimo entre dos gestiones y dos modelos de país, el país de la crisis y el país de la tranquilidad y estabilidad del Frente Amplio", comentó en directa alusión a los años de presidencia de Lacalle, en plena fiebre privatista de los 90, cuando su plan de venta de empresas del Estado fue rechazado en consultas populares por la población.

Uno de los que coincidió con Astori fue el analista e historiador Alfonso Lessa. "La estrategia del Frente Amplio será, en mi opinión, tratar de demostrar que el balotaje es un plebiscito sobre dos modelos de país y creo que la centroizquierda intentará evitar que se transforme en un duelo personal, porque ahí estarían en problemas". Al respecto, ante una pregunta de Clarín, un asesor del Frente explicó que el estilo desalineado y campechano de Mujica podría convertirse en un inconveniente para la campaña si el Frente basara su estrategia en ese tipo de presentaciones televisivas.

Anoche mismo, tras conocerse los resultados que lo instalaban con un 28% de los sufragios en el balotaje y anteriormente, durante una entrevista con Clarín, el ex presidente Lacalle insistió con el reclamo de un debate por televisión y afirmó que "el pueblo uruguayo tiene derecho a comparar quiénes son los candidatos a presidente".

Otros integrantes del comando frentista comenzaron a evaluar la posibilidad de que fuera el presidente Tabaré Vázquez, que concluye un exitoso mandato con un 60% de aprobación, el que salga a hacer más campaña por Mujica, cuidando incluso de no violar la veda constitucional en tal sentido. "Son necesarias más señas de apoyo de las que hubo hasta ahora", comentó pidiendo reserva de su nombre.

Mientras ayer se supo que Lacalle se había reunido con Bordaberry, en ambas tiendas políticas comenzó a analizarse la posibilidad de difundir nombres de futuros ministros en puestos clave, como un modo de dar señales de previsibilidad y seriedad en caso de llegar al gobierno.

"Todos ahora apuestan a mostrarse como la opción idónea. Pero la estrategia deberá tener en cuenta que las propuestas de los candidatos son básicamente las mismas", señaló ante una consulta el analista político Daniel Chasquetti.

Curiosamente, el ex presidente colorado Julio Sanguinetti pareció coincidir. En la noche de la elección, ante un grupo de periodistas, entre ellos Clarín, el líder colorado coincidió con Astori, quien sostuvo que se elegirán "dos modelos" en noviembre: "Tenemos esa coincidencia -dijo Sanguinetti sonriendo-: Lacalle ofrece mayor garantía. Mujica representa otros valores; otros modos de hacer política", concluyó.

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