Mujica, fútbol y la maraña de subsidios

Tal como la pequeña bolita de nieve que comienza su carrera descendente en la cima de la montaña y al llegar al valle alcanza proporciones gigantescas que la transforman en un alud que destroza todo a su paso, es lo que nos está ocurriendo con esta administración desquiciada que tenemos en el país, donde absolutamente todas las decisiones quedan en manos del matrimonio Kirchner, dueños y señores de casi todos los recursos que se generan en la Argentina.
Tanto es así que merced a fallidas estimaciones en algunos casos y otras que fueron sostenidas a ultranza aún viendo el tremendo error que se cometía -la inútil confrontación contra el campo por ejemplo-, que recuerda la conocida fábula de la rana y el escorpión, se fue avanzando no midiendo costos ni consecuencias.

Ahí tenemos el caso del "fútbol para todos", una maniobra surgida de la imaginación de Néstor K en su lucha personal contra el grupo "Clarín", a quien se perjudicaba sacando del negocio a la sociedad que conformaban justamente el referido diario y Torneos y Competencias, girando bajo la razón Trisa. El costo inicial para el Gobierno fue de 600 millones de pesos, más otros 150 millones de costos de producción, suma que según el inefable ministro Aníbal Fernández se iba a recuperar inmediatamente y con muy buenas ganancias. Ya se está por terminar uno de los campeonatos y no aparece nadie que tenga interés en el negocio.

Sólo cuando se jugó el clásico River y Boca se juntaron unos 5 millones de publicidad, ese fue hasta ahora todo el retorno conseguido.

Existen dos razones. La primera de ellas que ninguna empresa o producto quiere salir pegado a la cargosa y refractaria publicidad oficial que se hace en el fútbol. Y segundo, todo es tan inestable que ¿cuál empresa se arriesgaría a firmar un contrato luego de lo sucedido con Tirsa que la sacaron como rata por tirante? Cualquier mañana el matrimonio se levanta de mal humor y chau contrato.

En cuanto a los subsidios, una metodología que se viene usando desde el comienzo de la era K, cuando los abundantes recursos que provenían del campo lo permitían, hoy está caduca. Para poder mantenerla hay que seguir acumulando recursos en desmedro de todas las cajas del Estado que están siendo vaciadas y de las provincias, que están cada vez más aisladas, pero además, contar con superpoderes y emergencia económica que permitan disponer libremente de esos fondos. Tal como les aprobó el viejo Congreso hasta diciembre de 2011. Pero así y todo, el sistema hace agua por todos los flancos, pues se gasta demás, no hay controles y cada funcionario en su área, poco más poco menos, hace lo que se le da la gana. Así fue con el hoy procesado Ricardo Jaime en el área de transporte, un caso muy claro y preciso, sigue siendo con De Vido y especialmente con Néstor K, con el cargo de marido de la presidenta.

Pero además, con estos subsidios siempre se terminó favoreciendo más a las clases media y alta que a las de abajo, con el gas, la luz, el transporte. Y otro tanto con el fútbol, acaso ¿quiénes pagaban el abono para ver los partidos codificados? La gente con recursos o quienes reciben un plan de 150 pesos mensuales.

La derrota del kirchnerismo del jueves en Diputados, resignando el control de casi todas las comisiones, fue un paso adelante de una oposición que volvió a juntarse, pero no pasa más allá de una señal política. En la práctica, influirá poco y nada, pues como lo citamos, los K se aseguraron ya toda la disponibilidad de recursos posibles. No queda casi ninguno olla para rascarle el fondo.

Y cerramos con una breve reflexión sobre el electo presidente uruguayo Pepe Mujica. No sabemos cómo será su gestión, el ex presidente Sanguinetti dijo que duda que sea de amplitud democrática. Habrá que verlo andar, pero al menos lo que transmite es una honestidad que no vemos por aquí en la Argentina. Y difícil que por allí pueda expandirse la corrupción, que es algo que invariablemente se transmite desde arriba hacia abajo.

Comentá la nota