Mujica busca acuerdos con la oposición

Se reunió con el líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, y seguirá después con los blancos; su caudal de votos fue récord histórico
MONTEVIDEO.- Descansó por la mañana en su chacra, con un estricto control policial en la puerta que le garantizó tranquilidad y mantuvo alejada a la prensa. Pero ya por la tarde, el presidente electo de Uruguay, José Mujica, comenzó a poner en marcha su plan de tender puentes con la oposición y mantuvo una primera reunión con el líder del Partido Colorado, Pedro Bordaberry.

A pesar de que obtuvo un caudal de votos sin precedente y le sacó casi 10 puntos a su rival, Luis Alberto Lacalle, el ex guerrillero convertido en presidente electo subrayó su "compromiso con todos los uruguayos" y con "una lucha que es de integración del país".

"Lo mejor es tener mucha oreja. Hay que escuchar en primer término a aquellos que no concuerdan con nosotros, porque sus razones tienen y son parte de una realidad. Comienza la hora de la responsabilidad", declaró Mujica, que pasado mañana tiene previsto dialogar con representantes del Partido Nacional y del Independiente.

Haciendo gala de su pragmatismo político y de su nula sed de venganza, Mujica se juntó en la sede central del Frente Amplio con Pedro Bordaberry, hijo del dictador José María, quien detuvo al entonces líder guerrillero en 1972 (recién recuperó la libertad en 1985).

En ese breve encuentro en la Casa Líber Seregni (como se llama la sede oficialista, en honor al fundador del Frente Amplio), Mujica y Bordaberry hablaron sobre seguridad, medio ambiente, educación y energía, temas sobre los cuales el presidente electo quiere llegar a un acuerdo con la oposición y sellar un "pacto nacional", según prometió en octubre pasado, antes de la primera vuelta.

"Se trata de que los uruguayos se pongan de acuerdo para sacar adelante estos temas. Porque los programas de gobierno de todos los partidos estaban más o menos de acuerdo en estos temas, y son estas cuestiones las que preocupan a la gente", explicó Bordaberry, que llegó y se retiró a pie de la sede partidaria, visiblemente más descansado que Mujica, que aún tiene a cuestas el trajín de un largo año de campaña electoral.

Oposición constructiva

Sin embargo, en esa reunión no se barajó la posibilidad de que el Partido Colorado pase a integrar el gabinete, tal como había propuesto Mujica días atrás. "Es muy difícil que la oposición pase a formar parte del gobierno, porque dejaría de ser oposición. Puede haber oposiciones más constructivas que otras, pero no es necesaria la integración", explicó en diálogo con LA NACION el analista político y director de la encuestadora Interconsult, Juan Carlos Doyenart.

Los analistas coinciden en que este diálogo con la oposición, más allá de darle mayor viabilidad a su gobierno, puede serle útil a Mujica ante los ojos de la comunidad internacional. "Mujica puede buscar una mayor legitimidad para su gobierno por las dudas que plantearon desde la oposición sobre su capacidad para gobernar. Esto tiene mucho que ver con cómo es visto el presidente electo desde el exterior. En Uruguay, ya cuenta con una legitimidad importante, pero en el exterior su candidatura siempre despertó dudas por su pasado guerrillero y su estilo. Si él puede mostrar un gobierno con un buen apoyo electoral y además logra acuerdos con la oposición, le dará más credibilidad al país en el período que a él le toque gobernar", estimó Doyenart.

Mujica, que obtuvo el 52,6% de los votos, un récord histórico en Uruguay, y le sacó 9,27 puntos porcentuales de ventaja a Lacalle, recibió felicitaciones de todos los mandatarios de la región. La presidenta Cristina Kirchner, que la semana próxima se reunirá con Mujica (ver aparte), lo calificó de "amigo y compañero" y desde Portugal felicitó al pueblo uruguayo "por los comicios realizados [?] en el marco de la más absoluta legalidad democrática".

En tanto, con la reunión de ayer, Bordaberry ya comenzó a posicionarse como un claro interlocutor del gobierno desde el arco opositor. El ex candidato presidencial colorado fue la gran sorpresa de la primera vuelta: a pesar de que salió tercero y quedó fuera del ballottage, obtuvo el 17% de los votos y logró remontar la imagen de este partido tradicional, que en 2004 había hecho la peor campaña de su historia. "Bordaberry queda bastante bien posicionado porque de hecho rescató al Partido Colorado de una situación de inexistencia, es un posible candidato presidencial para 2014", sostuvo Doyenart.

Pero ésta fue apenas la primera escala de una serie de encuentros de Mujica con la oposición. Las reuniones continuarán pasado mañana, con una reunión con los dirigentes del Partido Nacional, muy golpeado después de una dura derrota electoral.

Lacalle, que cosechó el 43,3% de los votos, quedó muy debilitado puertas adentro de su partido, que ya comenzó un debate interno para emprender una necesaria renovación.

El senador Gustavo Penadés, jefe de campaña de Lacalle, se mostró proclive a un diálogo fructífero con el gobierno y dio luz verde a "la posibilidad de acuerdos puntuales" más que grandes pactos."Creo que es una postura inteligente y a ella nos afiliamos", dijo el dirigente nacionalista.

Resultado final

52,6%

* Votó a Mujica-Astori

La fórmula oficialista logró una cómoda ventaja de casi 10 puntos.

43,3%

* Votó a Lacalle-Larrañaga

Los blancos ganaron en 14 de los 19 departamentos, pero no tuvieron apoyo en Montevideo.

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