Mujica se afianza como favorito para el ballottage

Dos encuestas señalan que derrotará a Lacalle por varios puntos
MONTEVIDEO.- Cuando falta una semana para el cierre de la campaña proselitista en Uruguay, el candidato del Frente Amplio José Mujica reafirma su condición de favorito para el ballottage, en el que enfrentará al nacionalista Luis Alberto Lacalle, mientras el sistema político asimila que ese pronóstico será muy difícil de revertir.

Según una encuesta de la empresa Interconsult, Lacalle subió dos puntos porcentuales (a 42%) en intención de voto respecto de la anterior medición, publicada hace 10 días, mientras que Mujica subió un punto y se ubicó en el 48%. El sondeo también mostró que hay un 7% de indecisos y que aquellos que votarán en blanco o anularán su sufragio representan un 3%.

Otra encuesta, de la consultora Factum, amplió la ventaja para Mujica (50% frente a un 40% de Lacalle).

Lacalle, presidente entre 1990 y 1995, advirtió que no da la batalla por perdida. "Yo he salido de la tumba varias veces", recordó.

Por su parte, durante una gira por el interior, Mujica se mostró ayer como seguro ganador. "A 10 días no existen milagros. El marco de gente que puede tener alguna pista de dudas es muy mínimo porque hace rato que el grueso de la gente tiene su decisión tomada", dijo el senador del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T).

Fuera de los datos numéricos, la campaña muestra una fortaleza de Mujica en retener electorado y mantener un respaldo sólido de todos los sectores y dirigentes que lo apoyaron en la primera vuelta del mes pasado. Pero Lacalle, que no sólo precisa de su partido, sino del otro tradicional, el Partido Colorado, y de votantes independientes, ha sufrido fisuras en el respaldo multicolor.

No es que los dirigentes oficialistas de todas las corrientes estén de acuerdo en todo con Mujica. Pero las discrepancias las expresan en voz baja, en la intimidad partidaria, y en público ponen "la unidad del Frente Amplio" por encima de otras consideraciones.

No es que Lacalle tenga fuga de dirigentes relevantes. Pero alcanza con que algún legislador municipal colorado o el hijo de un popular caudillo blanco salgan públicamente a decir que no votarán a Lacalle para que eso afecte la imagen de unidad de su postulación. Y en la prensa trascienden comentarios de dirigentes de su partido de disconformidad con la campaña.

En las últimas horas hubo cruces entre dirigentes de los partidos históricos. El primer ballottage de Uruguay fue en 1999, cuando el Partido Nacional, liderado por Lacalle, realizó una intensa campaña de apoyo a la candidatura del colorado Jorge Batlle, que finalmente derrotó a Tabaré Vázquez, el actual mandatario.

Ahora, el candidato colorado, Pedro Bordaberry, que anunció su apoyo a Lacalle, no está en campaña para reclamar el voto por el candidato blanco.

El legislador blanco Alvaro Lorenzo (Alianza Nacional) dijo que el Partido Colorado "debería tener un compromiso mayor en la campaña" y que eso le correspondería a Bordaberry.

También entre los colorados hay discrepancias y legisladores de la corriente batllista, cercanos a los ex presidentes Batlle y Julio María Sanguinetti, consideran que Bordaberry y su entorno no han dado un apoyo recíproco al de aquel respaldo de 1999.

La respuesta del grupo de Bordaberry empeoró el clima. El diputado Germán Cardoso dijo que "tal vez la actitud de Lorenzo responde a querer distraer la atención de alguna dificultad interna en la propia Alianza Nacional en cuanto a la movilización". Y reprochó que algunas agrupaciones blancas tampoco se movilizan en respaldo de Lacalle.

El senador electo Germán Coutinho, aliado de Bordaberry, dijo que no deberían inquietarse por "estar buscando fuera" de su partido, sino que "tendrían que estar mirando un poco más adentro, a ver qué está pasando en la propia campaña".

Mientras entre blancos y colorados intercambian estas ironías, en el Frente Amplio manejan nombres para un futuro gabinete del gobierno de Mujica, convencidos de una victoria en el ballottage.

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