Mujeres sindicalistas reclaman más espacios de poder

Pese a la ley de cupo gremial femenino, dirigentes consultadas por lanacion.com coincidieron en pedir más lugares de decisión; cómo piensan y qué proponen
Los sindicalistas se molestaron por no tener muchos lugares en las listas para las elecciones legislativas del 28 de junio. El titular de la CGT, Hugo Moyano, dijo en los últimos días que los candidatos se eligieron "a dedocracia". Pero a las sindicalistas ni siquiera se les cruza por la cabeza la idea de aspirar a una banca. "El sindicalismo es muy machista", es, en general, la frase que más repiten.

Hace seis años se sancionó la ley de cupo gremial femenino, pero las mujeres sindicalistas coinciden en que no participan "de igual a igual" en la toma de decisiones y que hay "mucho por hacer" para lograrlo.

Zunilda Valenciano trabaja hace 25 años en la Secretaría de la Mujer de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN). "Se nos disminuye el acceso a los lugares de decisión y de poder. Hay un gran contenido de prejuicio", aseguró.

Gladys Zamponi, secretaria de la Mujer de la Federación de Empleados de Comercio (Faecys), admitió que "hay un cambio, pero falta mucho" y que en el sindicalismo "se les niega la entrada a muchas mujeres".

Las sindicalistas consultadas por lanacion.com señalaron que la ley "fue un salto adelante", pero que el cupo no garantiza la igualdad entre mujeres y hombres.

Alejandra Stoup, secretaria general de la Asociación Bancaria seccional Buenos Aires, evaluó el cambio que se está dando desde 2002, cuando se sancionó la ley. "En el sindicalismo, el poder siempre estuvo y sigue estando mayoritariamente en manos de los hombres. La mujer se va adaptando de a poco al rol sindical".

Coincidió con ella Susana Santomingo, secretaria de Derechos Humanos del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC). "El porcentaje de la ley, la representación formal, no siempre refleja las relaciones de poder", sostuvo.

La ley . La ley de cupo gremial femenino, que establece un piso mínimo de integración y de participación femenina en la actividad sindical, fue sancionada por el Congreso en noviembre de 2002 .

En esa oportunidad se modificó el artículo 18 de la ley 23.551 de asociaciones sindicales, que establece que la representación femenina en los cargos electivos de los sindicatos sea de un mínimo del 30 por ciento "cuando el número de mujeres alcance o supere ese porcentual sobre el total de los trabajadores". En aquellas actividades en que no alcance aquel porcentaje, el cupo "será proporcional" a la cantidad de mujeres empadronadas.

El 8 de marzo de 2003 (fecha en que se celebra el día internacional de la mujer), fue promulgada la ley 25.674, que establece un mínimo de 30 por ciento para las mujeres en las conducciones gremiales . La ley fija un piso del 30 por ciento en las listas electorales internas de los gremios y un porcentaje de delegadas en las negociaciones colectivas de trabajo. Abarca a los sindicatos, uniones y confederaciones.

En ese momento las mujeres celebraron la sanción de la ley. Hoy admiten el cambio producido desde entonces, pero resaltan que con la ley no alcanza. "No te podés dormir sobre los laureles porque está el cupo", indicó Santomingo.

Valenciano aseguró que "la velocidad del cambio no es proporcional a la cantidad de trabajadoras" y que en los últimos años creció "gradualmente" el número de mujeres en el ámbito gremial. Sostuvo que "están tomando conciencia" y que el cupo es "fundamental" para que puedan hacer valer sus derechos. "Si no tenés poder, no tenés lugar en las decisiones".

Las sindicalistas coinciden en que los puestos de decisión están reservados a los hombres, aún cuando se cumple el cupo. "Las relegan a una participación secundaria", afirmó Vilma Ripoll, enfermera delegada en el hospital Italiano y opositora a la conducción de Carlos West Ocampo en la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (Fatsa).

En números. Los números les dan la razón. En la CGT, de las 25 secretarías que conforman el consejo directivo, sólo dos están a cargo de mujeres, lo que representa el 8 por ciento.

La única mujer que llegó al cargo de mayor jerarquía en la CGT fue Susana Rueda, hoy secretaria gremial de la Fatsa. La dirigente integró el triunvirato cegetista de 2004 a 2005, junto a Hugo Moyano y José Luis Lingeri. Durante ese año acusó a la dupla masculina de marginarla y excluirla de las decisiones trascendentes.

El caso es distinto en la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). En la comisión ejecutiva nacional, conducida por Hugo Yasky, hay 20 secretarías en total, y seis en manos de mujeres; lo que representa el 30 por ciento indicado por la ley de cupo gremial femenino.

"Las mujeres sindicalistas no estamos bien", admite Valenciano. Santomingo se entusiasma: "Hay que dar una batalla cultural". Y Zamponi agrega: "Es un trabajo de hormiga. Hay que incentivar a las mujeres a la participación".

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