Mujeres kamikazes matan a 80 personas.

Una mujer se hizo explotar cerca de un grupo de peregrinos iraníes mientras que otra lo hizo en un mercado en Bagdad.
En la jornada más violenta en Irak en más de un año, dos mujeres kamikazes causaron la muerte de 80 personas y de cientos de heridos en dos ataques separados. Los ataques tuvieron lugar cerca de un santuario chiíta en Bagdad, lo que hunde a Irak en una espiral de violencia cuando faltan nueve semanas para la retirada de las ciudades de las tropas estadounidenses.

Los atentados coincidieron con la llegada del nuevo embajador estadounidense a Irak, Christopher Hill, quien arribó ayer por la noche a Bagdad, donde fue recibido por el jefe de la diplomacia iraquí, Ho-shyar Zebari. El Senado estadounidense aprobó el martes, después de un largo debate, el nombramiento de Hill como embajador de Estados Unidos en Irak.

El atentado fue el más letal perpetrado en Irak desde la explosión de un camión bomba que mató a 63 personas en Bagdad el 17 de junio pasado. El doble atentado, que dejó también al menos 125 heridos, se produjo hacia el mediodía poco antes del inicio de la plegaria del viernes, mientras los fieles, en gran número, se dirigían al mausoleo del imán Musa al Kadhim, en el barrio de Jadamiya, en el norte de la ciudad.

Una kamikaze se hizo explotar cerca de un grupo de peregrinos iraníes mientras que otra hacía estallar su cinturón de explosivos en un mercado próximo al lugar, declaró uno de los heridos, trasladado a un hospital de Jadamiya. La zona fue totalmente acordonada por las fuerzas de seguridad, que prohibieron el acceso a los periodistas.

En el hospital se oían los gritos de los heridos. Sabiha Kazem, herida en una mano y en la cabeza, declaró que había perdido a cuatro miembros de su familia. "Estaba cerca del mausoleo cuando hubo una enorme explosión y fuego", confió esta mujer de 50 años originaria de Diwaniya. "Había restos humanos por todas partes", agregó. Qasem Zada, un iraní de Teherán de 62 años, visitaba el mausoleo por segunda vez con su esposa. "Estaba a pocos metros de la explosión, pero no sé lo que pasó", dijo, con el torso y una pierna heridos, y las ropas llenas de sangre.

Se trata del ataque más sangriento en Bagdad desde marzo de 2008, y el segundo en 24 horas contra los peregrinos iraníes. Cada año, viajan a Irak centenares de miles de fieles para visitar los lugares santos chiítas. El mausoleo del imán Musa al Kadhim es uno de los lugares de devoción más importantes para los chiítas. Musa al Ka-dhim vivió en el siglo VIII y es uno de los doce imanes chiítas. Cientos de miles de peregrinos marchan a ver su tumba en el barrio en Bagdad para conmemorar su muerte, ocurrida en el año 799.

El santuario chiíta de Bagdad fue escenario de varios atentados atribuidos a la insurgencia sunnita de Irak. En el más reciente, a principios de mes, una bomba plantada cerca del templo en una bolsa de plástico mató a siete personas e hirió a otras 23. En enero, un hombre vestido de mujer detonó explosivos que llevaba consigo cerca del lugar, y más de 30 personas murieron y 70 resultaron heridas.

El jueves fue la jornada más mortífera desde hacía más de un año, en la que murieron al menos 87 personas en tres atentados suicidas. El general Petraeus, comandante de las operaciones estadounidenses en la región, en el Congreso de Estados Unidos reconoció ayer que Irak tardará "un tiempo considerable" para deshacerse de los extremistas.

"Aunque Al Qaida y los otros elementos extremistas en Irak se han visto debilitados, siguen amenazando la seguridad y la estabilidad" del país y "los progresos efectuados allí son frágiles y reversibles", añadió.

Desde principio de mes, más de 250 personas murieron y cerca de 650 resultaron heridas, cifras que confirman una nueva ola de violencia en el país desde febrero.

Irak experimenta un rebrote paulatino de ataques rebeldes con muchos muertos, luego de dos años de un significativo descenso en el nivel de la violencia que llevó al presidente estadounidense, Barack Obama, a anunciar una retirada gradual de tropas. El mandatario norteamericano prevé retirar los 140.000 soldados estadounidenses desplegados en Irak para fines de 2011. El grueso se irá en agosto de 2010 y quedarán sólo 50.000 soldados para entrenar al ejército iraquí hasta diciembre del año siguiente.

En marzo de 2003, una coalición internacional encabezada por Estados Unidos y el Reino Unido invadió Irak para derrocar al entonces presidente de país, aduciendo que Saddam estaba desarrollando armas de destrucción masiva prohibidas y apoyaba el terrorismo islámico.

Tras la invasión, Hussein fue juzgado, condenado y ejecutado en la horca por la masacre de 148 personas en la aldea chiíta de Duyail en 1982. Las tropas de ocupación instauraron un gobierno provisional y luego facilitaron el llamado a elecciones en 2005, en las que se impuso una coalición de partidos chiítas, el sector mayoritario entre los iraquíes.

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