Ya son 25 los muertos por la guerra narco en Río

Siguen encontrando cuerpos tras los enfrentamientos del sábado pasado.
El horror no hace concesiones en Río de Janeiro. Ayer por la mañana, en la capital futbolística de 2014 y olímpica de 2016, el cuerpo de un hombre fue encontrado dentro de un carrito de supermercado en las inmediaciones de una escuela en el morro de los Macacos. Esa favela, de la zona norte carioca, es el centro de los conflictos entre narcotraficantes y policías que desde el sábado pasado aterroriza a los vecinos de una amplia región con varias comunidades (barrios pobres).

La policía militar (provincial) fue la que encontró el cuerpo en Villa Isabel, en el acceso al Morro dos Macacos. De acuerdo con testigos que exigieron anonimato, por razones obvias, la víctima fue abandonada por integrantes de una de las bandas delictivas que dominan la región. Los vecinos oyeron disparos y el estallido de una bomba momentos antes del hallazgo.

Entre tanto, las cifras de los muertos se duplican por horas. Entre el sábado y ayer subieron de 12 a 25 los muertos tras los tiroteos entre las fuerzas de seguridad y los jefes del tráfico de drogas. La fría contabilidad indica que hay 18 narcos muertos, tres agentes policiales y, por el momento, tres jóvenes inocentes.

Quienes sufren las consecuencias penosas del resurgimiento de la guerra larvada entre el llano marítimo y las laderas serranas, donde se extiende el caserío por las intrincadas calles estilo Casba, son los chicos del primario que habitan las comunidades. Ayer, poco antes del encuentro del carrito de supermercado con el cadáver destrozado, dos hombres entraron en el patio de la escuela municipal Profesora Maria de Cerqueira e Silva en Manguinhos, para huir de las fuerzas policiales.

Las clases se suspendieron. Y no por una decisión de las autoridades sino por la actitud de los padres que optaron por no llevar a sus hijos a clase. En ese colegio estudian casi 1.400 niños.

Lo que tal vez asusta aún más es la desorientación oficial. El gobierno de Lula, de indiscutible capacidad para abordar temas espinosos, no puede sin embargo dar cuenta de cuáles son las soluciones al drama de las drogas en las favelas. Ayer, el ministro de Justicia Tarso Genro, de la izquierda del Partido de los Trabajadores, evaluó que la respuesta debe venir por "la ocupación territorial" de las favelas con fuerzas de seguridad. Y en paralelo, dijo, será preciso "implantar programas preventivos" para evitar que los jóvenes consuman drogas. Por el momento, tales ocupaciones -que ya ocurrieron- dieron escasos resultados. No pueden ser mantenidas en el tiempo. Ejemplos sobran en Brasil y en el mundo.

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