Las muertes jóvenes evitables

Por: Osvaldo Pepe

Qué tienen en común el accidente fatal que costó seis vidas jóvenes, de entre 15 y 20 años, en General La Madrid, de madrugada, al final de una noche de diversión, con que desde hoy en la Capital secuestrarán la moto a aquellos motociclistas que no tengan su casco reglamentario.

Aportamos unos pocos datos más, por si hicieran falta. Según la Policía Federal, en 2008 murieron en Capital 26 motociclistas, 136,4% más que en 2007, año en que por primera vez en la historia se patentaron más motos que autos. Además, de acuerdo a la ONG "Luchemos por la vida", de los 8.104 muertos por el tránsito ese año en el país, 54% fueron jóvenes de 14 a 35 años.

Está claro que el común denominador es la dificultad de la sociedad en el acatamiento a las normas, las colectivas y las particulares; las que involucran a la vida social con fuerza de ley y las reglas no escritas que organizan la vida familiar y hacen posible la construcción de modelos entre los más jóvenes. Ambos casos también aluden a la falta de hábito en las tareas vinculadas a la supervisión. Pasa que controlar tiene "mala prensa" y cede terreno ante la permisividad, la renuencia a establecer límites y la laxitud de los controles. Duele decirlo cuando la tragedia golpea con la fuerza con que lo hizo en General La Madrid, pero un remís para cubrir el trayecto que hicieron los chicos hubiese costado apenas $ 6.

Somos el país del silencioso genocidio diario en calles y rutas, y aun así nos cuesta la idea de tener disciplinas cotidianas, nos multen o no, nos lleven la moto o no. Si el Estado falla al no conseguir respeto a la ley, los ciudadanos también lo hacemos al no practicar ni inculcar valores y rutinas necesarias para mejorar el tránsito, que también, se sabe, es mejorar la vida.

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