Muertes que debieron evitarse

La chica había venido desde La Carlota para que una amiga de la madre le interrumpa el embarazo. La precariedad de la práctica determinó el desenlace. Este año se conocieron cinco decesos de mujeres jóvenes por complicaciones de aborto en Santa Fe.
"Se me fue de las manos. Matenme", fue lo primero que dijo Stella Maris Zabaletta cuando llegó a la comisaría 11, el sábado a la tardecita, para entregarse como responsable de la muerte de María Díaz, una joven de 21 años, como consecuencia de un aborto clandestino. La chica vivía en la localidad cordobesa de La Carlota y había llegado hasta la casa de la comadrona, en el Fonavi de Grandoli y Gutiérrez, para interrumpir el embarazo de mellizos, con más de tres meses de gestación. Zabaletta trabajaba en un geriátrico y ponía inyecciones a los vecinos, pero no era enfermera. Según ella misma contó después en la seccional, nunca había practicado un aborto. Sólo lo había leído en libros, pero se ofreció a hacerlo porque era muy amiga de la madre de la chica.

La estadística -de la que siempre se supone subregistro- indica que este año murieron cinco mujeres -todas jóvenes- en la provincia por esta causa. La solución está al alcance de la mano de los legisladores: un puñado de iniciativas para despenalizar el aborto siguen sin tratarse en el Congreso nacional. Entre ellas, la elaborada por la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y presentada por la diputada santafesina Silvia Augsburger, que termina su mandato en diciembre. Este proyecto -cuyo debate en comisiones ni siquiera se habilitó- perderá estado parlamentario el 1º de marzo del año próximo.

"Los y las legisladoras nacionales son cómplices en la suma de estas tragedias evitables, porque no habilitan el necesario debate en el parlamento nacional. Es necesario hablar de abrto sin eufemismos ni moralina", indicó Marité Yanos, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y de Mujeres Autoconvocadas Rosario (MAR).

El drama de este fin de semana se desató el sábado a la tardecita, cuando María no pudo resistir la alta dosis de medicamentos que Zabaletta le dio para combatir la infección. La precariedad de la práctica abortiva fue determinante en el desenlace. El día anterior, la comadrona le había puesto algunas inyecciones, y también una sonda. Por falta de práctica, se supone, le costó encontrar el cuello del útero, y ató un extremo de la manguera al pie de la paciente, con una cinta adhesiva. Después de esa primera intervención, María fue en moto hasta la casa de un familiar. Y volvió a la casa de Zabaletta, donde estaba parando. Al día siguiente se sintió muy descompuesta, pero no toleró los medicamentos que le inyectaron para reanimarla.

La pareja de Zabaleta, César Lugo, fue de inmediato a la seccional 15 para denunciar lo ocurrido. Allí lo derivaron a la comisaría 11, que correspondía a su barrio. Una vez que el hombre contó sobre la muerte de la chica, un grupo de policías se apostó en la puerta de la casa. Pero Zabaletta fue a entregarse en la comisaría por su propia voluntad. Estuvo detenida en la 11 hasta ayer a la tarde, cuando la trasladaron a la Alcaidía de Mujeres.

Una vez que Zabaletta relató lo sucedido en sede policial, los efectivos ingresaron a la casa de Isola 347 bis, y encontraron el cuerpo de la joven en un baúl, así como inyecciones y la sonda. La primera intención de la mujer había sido ocultar lo ocurrido, pero luego -ante la actitud de su pareja y su propia desesperación- decidió ir a la policía.

Sobre la víctima, se sabe que era soltera. Ayer a la tarde llegaron a Rosario la mamá y la tía de la víctima, quienes -según dijeron- estaban al tanto del motivo del viaje. La jueza de instrucción en turno, Alejandra Rodenas, escuchará hoy a la imputada y recibirá también los resultados de la autopsia.

La de María es la quinta muerte que se conoce este año en la provincia de Santa Fe como consecuencia de abortos realizados de manera precaria. Carina Aguirre, de 30 años, murió el 20 de febrero en el hospital Provincial. Tenía tres hijos. Perla murió al día siguiente, en el mismo centro asistencial. Ana Machuca falleció el 10 de marzo, en el hospital Regional de Reconquista. María Silvia Solís, de 22 años, una joven de Piamonte, mamá de una niña discapacitada de sólo tres años, murió por aborto inseguro en el hospital Iturraspe de Santa Fe, el último 30 de septiembre. El sábado, María Díaz, ni siquiera llegó a un hospital. Se presume que la causa clínica de la muerte fue un exceso de anestesia. Pero el verdadero motivo fue la falta de recursos para acceder a una práctica segura, que en el mercado clandestino es muy costosa.

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