Muerte en el óvalo

Carlos Pardo estaba 1° cuando fue tocado por un rival. Chocó contra el paredón de boxes a 200 km/h.
La muerte golpeó al automovilismo cuando terminaba una carrera de Nascar México, división que esta supervisada mediante una licencia por la categoría estadounidense. Sucedió en el óvalo de Puebla, circuito que también utiliza el Mundial de Turismo -pero con un trazado interno- y donde el asfalto tiene ondulaciones que jamás serían aceptadas por los pilotos en las pistas estadounidenses que forman parte de los calendarios de Copa Sprint o Serie Nationwide. Carlos Pardo, de 33 años, perdió la vida al impactar lateralmente a unos 200 km/h contra el filo del paredón de boxes.

Pardo, oriundo del Distrito Federal, había partido quinto. Tras una buena carrera, en el inicio de la última vuelta le había arrebatado la punta al experimentado Jorge Goeters. Cuando faltaba medio circuito, ambos autos se rozaron. La mayor responsabilidad fue de Goeters, que metió su trompa por la parte interna y, ante un salto de su auto por el mal estado de la pista, golpeó la cola del auto de Pardo, que justo intentaba cerrarle la línea. El auto número 21 del equipo Motorcraft se desintegró al pegar contra el paredón. Los escasos recipientes de agua que estaban para amortiguar el golpe sirvieron de poco y nada. El techo del auto se arrancó en el golpe, voló por el aire y cayó a unos 100 metros. Los bloques de cemento se movieron por el impacto. Ante la desesperación de su hermano Rubén (también corría y venía 6º) y la esposa, el piloto fue sacado de entre los hierros y transportado en helicóptero a un hospital. Según los organizadores, Pardo, que estaba casado y tenía una pequeña hija, sufrió un paro cardíaco en pleno vuelo, logró sobrevivir, pero murió 45 minutos más tarde por las heridas internas. El piloto fue declarado ganador. Pardo había sido campeón en el 2004 y sumaba diez victorias en 74 carreras.

"Me siento sumamente mal. Nosotros fuimos compañeros desde niños en el motociclismo, definitivamente no había mala fe", dijo Goeters, desconsolado. "No logré evitar el toque. Me gustaría poder hablar con Rubén (Pardo, hermano del piloto muerto), con su familia. Nuestras esposas se llevan muy bien. Quiero ver de qué manera puedo ayudar porque Carlos deja a una hija", agregó Goeters. Ante la crítica por el estado de varios circuitos que visita Nascar México, el director de la categoría, Edgar Matute, dijo que se trató de "un incidente desafortunado". ¿Fue tan simple?

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