"Muchos de los que me votaron no quieren que siga la Concertación"

El joven candidato se convirtió en el árbitro de la segunda vuelta. "El pueblo dijo basta y decretó el fin de la transición", aseguró a PERFIL.
"Los votos que apoyaron mi candidatura se repartirán esta segunda vuelta entre muchas opciones. Algunos votarán por Sebastián Piñera, otros por Eduardo Frei y otros entiendo que no manifestarán preferencia o anularán su voto. En estas elecciones el pueblo dijo basta y decretó por la vía democrática el fin de la transición. Muchos de los que me votaron no quieren que siga la Concertación", aseguró Marco Enríquez Ominami, el candidato independiente que obtuvo un 20 por ciento de los sufragios en las elecciones en Chile y se transformó en el árbitro de la segunda vuelta, que se disputará el 17 de enero y determinará quién sucederá a Michelle Bachelet.

—¿Cómo evalúa el apoyo que cosechó?

—Es un hito, una tremenda hazaña. Es un triunfo de la democracia y de la competencia por la que nos jugamos tan a fondo en esta campaña. Se trata de un mensaje fuerte y claro sobre el fin de los privilegios que la transición le ha prodigado a un reducido número de dirigentes políticos de los dos grandes bloques (Concertación y Alianza), que se han repartido el país y el poder como quién reparte trozos de torta.

—Entre un triunfo de la derecha y otra de la Concertación, ¿con qué escenario se queda?

—No veo en ninguna de las dos candidaturas una diferencia sustancial. Sí hago una distinción de los mundos a los que representan y la gente que apoya a cada candidato. Tras Piñera está el equipo político más conservador del país; pero también es cierto que Frei no es un adalid de la libertad ni del progresismo.

—¿Cómo evalúa a Piñera?

—Ha sido muy persistente, pero se trata de una persona cuyas ansias de poder se sobreponen permanentemente al interés colectivo. Cuando los chilenos quieren justicia para todos, el defiende a los delincuentes de su sector, con amnistías y resquicios judiciales. Cuando los chilenos exigen transparencia, él falta a la verdad de la manera más compulsiva que podamos imaginar. Cuando los chilenos necesitan protección social, él vive preocupado de la protección de sus inversiones. Cuando Chile necesita honestidad, él y prácticamente todo su sector ha sido incapaz de hacerse cargo y pedir perdón por los días más negros de la historia de Chile, esos días en que hombres, como mi padre y otros miles, perdían la vida por el único delito de pensar distinto.

—¿Qué piensa de Frei?

—Es una buena persona, pero es un un hombre simple para un momento complejo. Su gobierno y su historia política no son un buen registro y están llenos de grises, de sombras y de silencios. Así y todo, creo que el Frei de los 90 era más honesto que el de esta contienda. Su ciclo político está terminado.

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