Muchos mexicanos sueltos pueden hacer un cartel

Mientras que en México es vox pópuli que el destino de los narcos es Buenos Aires, en el país insisten con minimizar su presencia. Cumbre del ministro con Wayne y un pacto para combatir las drogas.

Culiacán, la patria chica del Chapo Guzmán, jefe del cartel de Sinaloa, es como un pueblo grande. Entre Hummers, salsa, corridos y muertos las noticias “del narco” se pasan calientes. La última, repetida por el kiosquero, el diariero, el lustrador de zapatos y el taxista, es que acorralados por los operativos del gobierno de Felipe Calderón, los hombres del Chapo tienen un solo rumbo: Buenos Aires. Así lo cuenta Alejandro Almazán, tres veces ganador del premio nacional de periodismo por sus relatos e investigaciones sobre narcotráfico. Así lo confirmaron ayer a Crítica de la Argentina fuentes de la Procuración General de la República mexicana, la embajada mexicana en Buenos Aires, y varios expertos consultados el mismo día que el ministro de Justicia Aníbal Fernández descartó la posibilidad. “Argentina no es depositaria, ni llamadora de ningún cartel ni nada que se le parezca”, dijo ayer después de reunirse con el embajador de los Estados Unidos Earl Wayne, al día siguiente de un secuestro de 750 kilos de cocaína que estaban en manos de dos mexicanos. “Son sólo dos señores con pasaportes mexicanos”, los calificó el ministro. Y completó con un refrán: “Una golondrina no hace verano”.

El ministro ha hablado en tres momentos de los carteles mexicanos. El 24 de agosto, Crítica de la Argentina publicó la primera investigación que probaba, con fuentes de la PGR y los expertos Ricardo Ravello y Samuel González, la presencia del cartel de Sinaloa en Buenos Aires. Entonces Fernández dijo: “Específicamente de un cartel no tenemos datos, pero puedo decirle que si existe una presencia, es mínima”. Luego, el 11 de septiembre en el programa de Nelson Castro sostuvo: “Puede haber presencia de gente aislada de algún cartel mexicano, pero no hay actividad que justifique sus operaciones en Argentina”. El 19, antes de entrar a la reunión del Consejo de Seguridad Interior, opinó: “Todo este tema del cartel de Sinaloa o cualquiera de los mexicanos que se conocen tienen una envergadura fenomenal que en la Argentina no existió jamás. Que haya un señor que tenga un pasaporte de origen mexicano es una cosa, pero de ahí a que aparezca un cartel a participar, es otro tema”. Luego, el 27 del mismo mes, en una conferencia de prensa en Uruguay, interrogado por este diario, dijo: “La situación de la Argentina está lejos de tener que ver con la presencia de algún cartel, como el de Sinaloa, que protagoniza una guerra permanente y produce cientos de muertos con otros grupos en México”.

LA LARGA MANO DEL CHAPO. Sentado en La Biela, ante un lomito completo y una Coca-Cola light, el hombre, viejo cuadro de la inteligencia antinarco mexicana, lo dice sin dobleces: “Las autoridades argentinas pretenden bajarle el voltaje al asunto para vanagloriarse de sus controles, pero carecen de justificadas razones para hacerlo”. Con experiencia en la investigación de los carteles de su país en Latinoamérica, la fuente se permite la ironía: “Si bien ningún cartel presenta declaraciones juradas ante escribano público, ni notifica a la Aduana para dar inicio a sus operaciones, está comprobado de que existen en Argentina actividades de diferentes grupos narcos provenientes de Jalisco, Michoacán (también conocido como cartel del Milenio), Guadalajara y León, todos con intensa actividad en la región centro de nuestro país”. Y precisa: “El cartel de Sinaloa tiene presencia en al menos ocho naciones de Centro y Sudamérica, entre ellas Argentina. No conviene mostrar la verdad, y es que en los últimos tres años si se tienen en cuenta solo aquellos operativos que resultan exitosos –y que no alcanzan a pesquisar ni al 10 por ciento de la actividad real– puede afirmarse que se ha triplicado la actividad del narcotráfico mexicano en Argentina”.

El juez Federico Faggionato Márquez dice que no está ni en contra ni a favor de Fernández. “El cartel, como tal, está en México, no trabajando en la Argentina. Considero que lo que aquí tenemos son brazos de los carteles mexicanos. Hacen una inversión porque encuentran en el país un lugar de menor riesgo, y luego eso sale hacia un lugar donde se coloca la mercadería: México y los Estados Unidos. Es como si aquí hubieran instalado una maquiladora”, sostiene desde su despacho en Campana. Con 11 mexicanos procesados y ocho más prófugos, el día en que llegó desde Paraguay el detenido Jesús Martínez Espinoza el juez asegura que “en la causa judicial todavía no vemos el cartel”. Lo dice sentado en su pequeño despacho de paredes amarillas en el que parte de la decoración es un cartel bajado de internet en el que se ve la estampa del Chapo Guzmán, y la cifra de cinco millones de dólares, el valor que le puso la DEA a su pellejo. El juez ha seguido los pasos de algunos mexicanos que pasaron por Uruguay desde donde el jefe de narcotráfico de la policía nacional, Julio Guarteche, aseguró que “hace tiempo que notamos la presencia mexicana en toda el área. Son grupos organizados que utilizan alternativamente Argentina y Uruguay”.

DE SINALOA A BUENOS AIRES. “En Culiacán antes de que se supiera de que había una pelea al interior del cartel de Sinaloa entre Guzmán y los hermanos Beltrán Leiva, ya era vox pópuli”, cuenta Almazán, quien ha cronicado la vida de los sinaloenses en el terror del narco. Entrenado en el arte de escuchar, le suena ese rumor constante: “Los muchachos se están yendo a la Argentina”, una tierra que en esos lares sigue sonando como el paraíso para cualquiera que busque escasos controles. “Creo que los arrestos que han ocurrido en la Argentina no son los de dos o tres loquitos. Así no funciona el negocio del narcotráfico. No es que a cualquiera se le ocurre traficar efedrina, comprar una casona, invertir sin estar conectado. Por eso justamente es crimen organizado. Esto también se dice en Culiacán”, dice Almazán, desde la redacción de su revista. “Si me baso en lo que dice la Procuración General de la República (PGR), sin duda que los carteles mexicanos están allá. Pero sobre todo el ala del Chapo Guzmán”.

Ayer, justo después del secuestro de 750 kilos de cocaína en un procedimiento en el que “por casualidad” se cruzaron la Bonaerense con la Federal, Fernández y el embajador Wayne hablaron del combate al narcotráfico, la colaboración mutua y se tiraron flores. “El contundente operativo de ayer contra narcotraficantes internacionales resultó un verdadero éxito para la Policía Federal, pero también fue el resultado de la estrecha y sostenida colaboración”, dijo el norteamericano. Por la tarde, la mano derecha en el tema drogas del ministro, Mónica Cuñarro, le dijo a Crítica de la Argentina: “El concepto de cartel es erróneo. Acá hay iniciativas individuales vinculadas a personajes locales con una ingeniería de sofisticación, distinto a un cartel”. Consultado un vocero de la embajada sobre la polémica, dijo, en el lenguaje de la diplomacia: “No tenemos por qué contradecir las declaraciones del ministro. Lo importante es que seguimos investigando todos los vínculos internacionales, sea el que sea”. Un vocero del ministro anoche fue cortante: “No tenemos nada que agregar, el ministro lo dijo todo”.

Fue extraditado el presunto narco Jesús Martínez Espinoza

Jesús Martínez Espinoza, el presunto líder de la banda de narcos desbaratada en el operativo de Ingeniero Maschwitz, llegó ayer a la Argentina en el vuelo 701 de la empresa TAM, proveniente de Asunción. Custodiado por efectivos de la Policía Federal, fue trasladado a la sede de Zárate Campana de la sede de la Dirección de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas, a la espera de ser indagado el lunes por el juez federal Federico Faggionatto Márquez.

“La DEA sabía de los carteles”

“La DEA tenía información sobre la presencia de los carteles mexicanos en Buenos Aires pero recién aparece en escena cuando se empieza a traficar la efedrina a los Estados Unidos”, aseguró Marcelo Saín, titular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). El funcionario rescató que “lo importante es evitar la confrontación y construir nuestro propio dispositivo de delito complejo”. Entre los problemas que dificultan el cumplimiento de ese objetivo, Saín resaltó que “la mano de la DEA está en el caso del triple crimen y de los mexicanos, que es lo mismo” y destacó la importancia de “desarrollar estrategias más unificadas a nivel regional que unan los componentes de una política de persecución del delito organizado y su problema criminológico”. Al referirse al rol de la agencia antinarcóticos americana Sain dijo: “Son organismos que hoy establecen, operan y deciden qué sale a la luz y qué no sale a la luz dejando hacer”. Consultados al respecto, desde la Embajada norteamericana un vocero sólo sostuvo: “Eso no es verdad”.

Rodrigo Iturbe quedó adentro

El juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionatto Márquez, denegó la excarcelación a Rodrigo Pozas Iturbe, uno de los mexicanos detenidos en la causa de la efedrina y estaría dispuesto a dictar su procesamiento. Pozas Iturbe es un empresario de 35 años que fue detenido bajo la sospecha de ser responsable de uno de los grupos mexicanos que traficaban efedrina hacia México. “Fue muy importante el careo de Pozas Iturbe con Ricardo ‘Ricky’ Martínez, padre del actor Mariano Martínez, quien confirmó haberlo visto reunido con Marcelo Tarzia, el único argentino detenido en el operativo de la quinta de Maschwitz”, confiaron fuentes de la investigación. Por su parte el policía bonaerense Darío Atrio y el ex agente penitenciario Miguel Ángel Lombardi, detenidos el miércoles en el marco de la misma causa, negaron tener algún vínculo con ciudadanos mexicanos y dijeron que no conocen a las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, informaron fuentes judiciales.

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