Mucho alboroto y poca razón en juicio a sindicalistas

Como cada vez que hay un sindicalista juzgado en Neuquén, se produce una gran movilización política-sindical. Coinciden en el caso de SITRAMUNE gremialistas del MPN como Guillermo Pereyra con funcionarios municipales como Jesús Escobar.
¿Qué hecho puede lograr simultáneamente el respaldo del sindicato petrolero, que encabeza Guillermo Pereyra, y de la secretaría de Derechos Humanos del municipio capitalino, que lidera Jesús Escobar? Un juicio: el que se le sigue a Luis Martínez, ex secretario del gremio municipal capitalino, dirigente del MPN y enemigo público del ex intendente y actual diputado nacional electo, Horacio Quiroga.

Una vez más, como cada vez que la Justicia concreta algún juicio contra un dirigente sindical o "social", hubo una movilización (dicen que de 700 personas) para protestar contra la presunta inimputabilidad que deben tener "los luchadores" gremiales. Pereyra garantizó desde el poderoso gremio petrolero el "respaldo logístico". Y Escobar, en las antípodas ideológicas del sindicalista más poderoso de la región, anunció su apoyo justificado en que no se "criminalice" la protesta.

Lo cierto es que a Martínez y otros dirigentes gremiales de SITRAMUNE se lo juzga por coacción agravada, aunque también figura la "malversación" de caudales. Las denuncias las hizo en su momento Quiroga. La primera audiencia del procedimiento judicial fue este lunes. Como sucediera en su momento con dirigentes de ATE, sindicatos y partidos políticos "progresistas" hacen un frente común que acentúa la defensa de acusados y la crítica hacia los acusadores, generalmente políticos del establishment.

No debería haber tanto alboroto: la justicia (que tanto se pide) debe actuar sin presiones. Pero esto, quizá, corresponda solo para los discursos, al menos en Neuquén.

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