Muchísimo ruido y pocas nueces

El escándalo del Banco Central alteró los nervios de la City y puso a las cotizaciones de acciones y bonos en un subibaja permanente. Pero hasta el cierre de ayer, tras ocho ruedas de negocios a pura incertidumbre, el impacto fue marginal. Las caídas iniciales se compensaron con los rebotes registrados los días en que el mercado leyó "señales positivas".
Y el dólar apenas se movió un centavo hacia arriba. Incluso el Central, en piloto automático, tuvo que volver a salir a comprar divisas a principios de semana para que su valor no cayera.

Cuando Cristina Kirchner le pidió la renuncia a Martín Redrado a la presidencia del Central, el miércoles de la semana pasada, el billete estadounidense subió un centavo, de $ 3,82 a $ 3,83. El lunes último volvió a bajar al nivel previo al escándalo, pero ayer regresó a $ 3,83, siempre para la venta al público minorista.

Las colas que hubo en las casas de cambio durante los primeros días de turbulencias desaparecieron. A mediados de esta semana, cualquiera podía comprar dólares en la City sin esperar más de 15 minutos. El Central intervino el lunes, martes y miércoles. Compró 80, 70 y 100 millones de dólares respectivamente, según fuentes del mercado. Al principio había tenido que vender 100 millones para frenar el pánico.

La demanda minorista suele crecer en enero por el turismo, pero el efecto se compensa por la menor circulación de gente en las principales ciudades del país. Por parte de las entidades financieras, los expertos explican que la demanda es relativamente baja porque ya tienen sus carteras muy dolarizadas.

En el mercado bursátil también hubo altibajos permanentes. En la semana que cerró, la mayoría de los días fueron de subas. La jornada de ayer terminó con un saldo positivo del 0,42% en el índice Merval. Ello pese a que la mayoría de los operadores arrancó vendiendo, después de que el jueves se hubieran cerrado los negocios con optimismo, cuando se creía que el embargo sobre las reservas del Central se había levantado.

Los bonos de la deuda fueron lo más volátil de todo. Pero no se desplomaron tanto como se especulaba en un principio. El cupón atado al PBI, por caso, cotizaba a u$s 24,90 el 7 de enero y ayer se vendía a 23,90 dólares.

Los demás títulos que más circulan entre los operadores cerraron en guarismos similares. El bono Discount en pesos, uno de los más negociados, valía $ 109,15 al principio del affaire y cotizaba ayer a 109,90 pesos. El BOGAR 2018 pasó de $ 167,75 a $ 164,50. Y el BODEN 2012 bajó sólo dos dólares, de 338 a 336 por plancha.

Los bonistas, según los operadores consultados, tienen dos preocupaciones centrales. La primera es que con el conflicto del Central se demora el canje previsto para quienes rechazaron la quita de 2005. La segunda es que no se sabe qué va a pasar con el Fondo del Bicentenario, que les brindaba certeza de cobro en reservas para todos los vencimientos de 2010.

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