"Muchas empresas planean evadir"

El recaudador bonaerense admite una desaceleración en la recaudación. No descarta una candidatura por el kirchnerismo o por el peronismo anti-K.
Aunque conserva su tonada cordobesa y su carné de Belgrano, Santiago Montoya forjó su fama como recaudador desde el gobierno bonaerense. Por ahora niega que vaya a usarla para postularse a diputado en octubre. Pero deja la puerta abierta para hacerlo por el kirchnerismo o por el peronismo anti-K al que intenta arrimarlo Felipe Solá. En diálogo con Crítica de la Argentina, Montoya aseguró que la recaudación de la AFIP cayó más que la provincial por la crisis y vaticinó que el impacto será aún más fuerte en los próximos meses. También reclamó gravar las ganancias financieras. Y tomó distancia del Gobierno, al que le achaca no haberse anticipado a la crisis.

–¿Ya notan la crisis en la recaudación?

–Sí, mucho. En realidad, nosotros ya venimos notando esto hace tiempo y por eso estuvimos alertas, a diferencia de lo que se decía en la Argentina al principio, sobre que esto no nos iba a golpear tanto.

–¿Hay caídas concretas en lo que se recauda por algún impuesto?

–Por ahora es desaceleración, nomás. Pero fuerte. Nosotros la empezamos a notar en enero, con una tasa de crecimiento del 25% contra un año atrás, bastante menos que los meses previos. Y en febrero la suba fue del 12 por ciento. De todos modos, en los primeros tres meses del año la provincia suele tener niveles de recaudación más bajos y, por ende, índices de crecimiento más bajos.

–Más bajos que los nacionales...

–No, digo más bajos que en otros meses del año. Más bajos que los nacionales, no. Nuestros índices están arriba de los nacionales.

–¿Los ingresos de la AFIP no crecieron un 16% en febrero?

–Sí, pero eso es contando los aportes a las AFJP. Sin contar eso, habrían crecido un 9 por ciento. El impacto fue muy grande.

–¿Y cuánto diría que se resintió la economía bonaerense?

–Evidentemente, la caída del nivel de actividad existe. Es más pronunciada en la construcción, que nosotros vemos reflejada en el Impuesto Inmobiliario, en las ventas de automóviles, que se refleja en Sellos, y en la industria, que es donde más notamos la crisis. Yo diría que la actividad económica en general debe haber caído alrededor de un 10% en enero y febrero. Es una caída importante, y más teniendo en cuenta que hasta hace poco sólo hablábamos de crecimiento.

–¿Piensan ofrecer alguna rebaja de impuestos para mitigar el impacto?

–No hablamos de rebajas puntuales, sino de un plan anticrisis global, que es lo que vamos a lanzar esta semana. El objetivo es frenar el movimiento general de la economía hacia la informalidad, que se da en todas las crisis.

–¿Ya lo notan?

–Lo que estamos viendo, por algunos informes de inteligencia tributaria, es que muchas empresas medianas y grandes están saliendo del sistema bancario. No cometen ningún delito todavía, pero sí empiezan a manejarse más en efectivo que a través de sus cuentas y eso nos hace pensar que planean evadir.

–¿En qué va a consistir su plan anticrisis?

–Va a incluir un torniquete fiscal, para evitar que se nos escapen los vivos. Vamos a empezar a hacer decomisos de mercadería en locales de distribución suburbana. Y el otro componente es un alivio fiscal por varios frentes. Lo más novedoso es un esquema de gestión amigable de las pequeñas deudas, para que no vayan a juicio.

–Usted se hizo famoso cobrándolos, pero ¿cree que son justos los impuestos en la Argentina?

–No, para nada. El problema es la estructura de impuestos y la informalidad. La presión tributaria del 30% que tenemos es adecuada para el país, pero hay sectores sociales que pagan el 45% y otros que evaden y pagan el 15 por ciento. Eso es un nivel africano de presión tributaria, nadie quiere eso. Porque después, encima, los que pagan el 15% de impuestos por todo concepto no quieren aceptar servicios estatales como los de Kenia, y se quejan (con razón) de cómo andan las escuelas y los hospitales. Bueno, para que haya gasas en los hospitales hay que pagar y yo tengo que cobrar.

–¿Qué impuestos cambiaría?

–Antes que nada, gravaría la renta financiera. En Uruguay, Tabaré Vázquez había prometido un impuesto a la renta financiera y cuando asumió lo aplicó. Chile también lo tiene.

–¿Qué les dice a quienes argumentan que eso ahuyentaría capitales?

–Que lo piensen mejor. Nosotros lo propusimos en la provincia de Buenos Aires y sólo tuvo media sanción en la Legislatura. Ahora creo que ya perdió estado parlamentario. De Chile y Brasil, que yo sepa, los capitales no se fueron por eso. ¡Y de acá sí se fueron y sin que haya ningún impuesto!

–¿Y de los provinciales?

–Ingresos Brutos es un impuesto muy anticuado. Es distorsivo y arcaico, pero recauda. Y por eso sigue. El otro es el impuesto de Sellos, que también necesita convertirse en algo más moderno.

Un posible candidato que habla con todos

¿Será candidato a diputado en octubre?

–Yo lo único que sé de eso son las versiones que vi en la prensa. En serio.

–¿Lo aceptaría si se lo ofrecieran formalmente?

–La verdad que no estoy buscando vacaciones. Mi trabajo es éste y si un sector de la población tiene buena opinión de mí como para decirlo en una encuesta, es por mi tarea como recaudador. No sé si alguien me querrá correr del medio, pero yo hasta ahora no recibí ofertas concretas. Hablar, hablo con todos.

-Pero en caso de serlo, ¿sería candidato por el kirchnerismo o por el espacio de Solá, Macri y De Narváez? ¿Sigue referenciado con Solá?

–Felipe es mi amigo y nadie me puede criticar porque me junte con él. Yo trabajé durante años con él, viene a mi casa y por supuesto que seguimos hablando. Una de las cosas que no comprendo es que el oficialismo no lo haya convocado para ocupar un lugar de peso en estos momentos de crisis. Pero eso no quiere decir que yo sea un caballo de Troya dentro del gobierno de la provincia. Mi jefe es el gobernador Scioli.

–Con Alberto Abad en la AFIP usted tuvo sus cortocircuitos. ¿Ahora con Ricardo Echegaray se “montoyizó” la AFIP?

–Puede ser (se ríe). Yo tengo un diálogo excelente con él. Y sí, veo que tenemos coincidencias en nuestros conceptos de administración tributaria.

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