Mucha plata y fuerte presión K en el próximo capítulo del Congreso

Por: Eduardo Aulicino

Entusiasmado por la aprobación en Diputados del proyecto que dispone la extinción de las AFJP, el Gobierno ya comenzó a tensar la cuerda interna para garantizar la prórroga del impuesto al cheque, quizá la última batalla legislativa del año junto a la nueva extensión de la Emergencia Económica.

No es poco lo que estará en juego: se trata de un ingreso estimado por el Presupuesto 2009 en unos 22.000 millones de pesos, que la Nación busca seguir embolsando sin dejar mucho a las provincias y que los gobernadores quieren compartir de manera más equilibrada.

La pulseada será otra prueba política para el oficialismo, y también para la oposición. El kirchnerismo celebra el rápido y cómodo primer paso del texto para estatizar el sistema de jubilaciones privadas, que impuso en Diputados sin cambios sustantivos, y ahora se prepara para apurar el trámite y convertirlo en ley sin tocar una palabra en el Senado. La oposición, dividida y debilitada en esta última experiencia, enfrentará otro desafío para articular respuestas más o menos en común. Pero todos saben que el resultado dependerá centralmente de lo que hagan los gobernadores, y reflejen sus legisladores, especialmente en las filas del peronismo.

Por eso, además de prestar atención a los bloques, desde el poder K se viene operando sin vueltas sobre los jefes provinciales. Néstor Kirchner habla con gobernadores y otras señales les llegan desde el Ministerio del Interior y desde la Jefatura de Gabinete. Hay de todo en los argumentos: desde invocaciones a la responsabilidad para asegurar las finanzas nacionales frente a la grave situación internacional, hasta promesas sobre la reanimación de planes de obras públicas. Un agregado nuevo -el paraguas de la crisis global- para una práctica vieja de poder: el manejo centralizado de fondos frente a cajas provinciales ajustadas, débiles.

El impuesto al cheque es quizás el espejo mayor. No está sujeto a los criterios generales de coparticipación federal y sólo va al reparto entre la Nación y las provincias el 30 por ciento del total recaudado.

"Las provincias terminan llevándose en realidad poco menos del 15 por ciento del ingreso total", explica un legislador peronista crítico. "Este año, proyectado a diciembre, los distritos perdieron en conjunto, a manos de la Nación, unos 6.600 millones de pesos", traduce un ex diputado radical que sigue de cerca los números fiscales.

No son los únicos números sobre los que giran las miradas. También se piensa en el tipo de votación que exige la prórroga del impuesto al cheque: por la naturaleza del proyecto, hace falta reunir para aprobarlo la mitad más uno de los miembros de cada Cámara --no de los presentes--, es decir, 129 diputados y 37 senadores.

Vista la última prueba en Diputados, donde el oficialismo sumó 162 votos, aquella parecería una exigencia fácil de enfrentar. Pero el punto es si los jefes provinciales del PJ aseguran encolumnamiento y también asistencia disciplinada. Las ausencias, en estos casos, no sirven como salida de compromiso: juegan en contra. Esos cuidados están presentes en el juego doble de presión y negociación que despliega el oficialismo.

También se especula sobre la posición que adoptarían algunas de las fuerzas que jugaron como aliados en el tratamiento de la estatización de las jubilaciones privadas, entre ellos los socialistas y otras expresiones que circulan por el centroizquierda. Se trata, en este caso, de un tema que se asocia con desequilibrios en la coparticipación. Dudas similares podrían presentarse frente al mantenimiento de la Emergencia Económica.

Las situaciones de los grandes distritos son las que más inquietan, por el volumen de sus necesidades financieras y por su peso en el Congreso. El Gobierno viene ensayando distintos caminos. Córdoba tiene abiertos canales de negociación desde los peores días de roces y reproches cruzados por fondos que reclama la provincia. Buenos Aires maneja un menú que no se limita a la distribución del impuesto al cheque. Santa Fe, en manos del socialismo, planteó sin éxito la reconsideración de fondos que van al sistema previsional, una vez liquidada la cuestión de las AFJP, pero no se cerraron las negociaciones.

El Gobierno siente en estos días que ha reforzado su poder, en el juego de la política antes que en imagen y niveles de confianza. Y aspira a sumar en la misma línea: lo saben en estos días varios gobernadores, sobre todo en el peronismo.

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