Moyano, Scioli y Cobos pelean Pinamar

El jefe de la CGT, el gobernador y el vicepresidente tienen a sus propios candidatos en un municipio donde la política y los negocios se cruzan asiduamente. Tras el trío favorito de postulantes aparece también un aspirante patrocinado por Pino Solanas.
Entre el ejército adolescente que copa las playas, los boliches y todos los hoteles de Pinamar, más de 15 mil ciudadanos locales se preparan para elegir a un nuevo intendente. A partir de candidaturas vinculadas a figuras nacionales, los aldeanos de Pinamar podrán anticipar el mapa electoral de la patria que asoma para 2011. Los pioneros, los nacidos y criados y los recién llegados consagrarán –a través del voto electrónico– al crédito de Daniel Scioli, al de Hugo Moyano, a la de Julio Cobos o al de Fernando "Pino" Solanas para jefe comunal. Será una elección inusual, contemplada en un artículo poco utilizado de la ley electoral bonaerense. Cumplidos los 150 días desde que el Concejo Deliberante local destituyera al inolvidable Roberto Porretti por considerarlo responsable de diez transgresiones durante sus intensos casi cuatro meses de gestión, la ley obliga a elegir a un intendente interino hasta 2011.

Las "transgresiones" invocadas fueron, ni más ni menos, un supuesto pedido de coimas a Javier Porjolovsky, dueño del inmenso boliche Ku. Unos 225 mil pesos le habría pedido Porretti, según la cámara oculta que le hizo el propio Porjolovsky, uno de los principales empresarios de la noche de Pinamar. Pero Porretti, un profesor de Biología carismático y expansivo, perseveró en sus ambiciones políticas. Se victimizó teatralmente frente a una aparente "cama" de "los poderosos", sorteó la causa penal y se volvió a presentar a elecciones. Primero las del PJ, en las que le ganó fácil –por el 75%– a su sucesor en la intendencia y devenido archienemigo, Rafael De Vito, otro de los empresarios pesados de Pinamar. En junio pasado, unos 3.500 ciudadanos lo legitimaron con el voto y lo consagraron concejal. Ahora y aunque la ley electoral no lo apoye, Porretti se postula como candidato a intendente para completar el mandato por el que fue destituido.

"Yo me presento. La gente me quiere. No hay tal impedimento", promete Porretti, de blanco naval y con las piernas cruzadas, en un bar frecuentado por locales. Un morochón pasa y lo saluda: "¡Robertooo!", le dice y Porretti –un peronista que se ganó el voto de los laburantes de Pinamar, albañiles, electricistas y jardineros– regala una sonrisa y liquida su café cortado.

A Porretti, presidente del PJ local al fin, además lo avala el clan Moyano, que también incursionó en los negocios con el hotel sindical Reviens, propiedad del gremio de los camioneros, de cuatro estrellas y vista al mar.

En los actos pejotistas de Porretti no faltan militantes con las orgullosas camperas "camioneros" y cerca del actual concejal aseguran que "los compañeros nos acompañan". Alberto Balestrini, vicegobernador de Scioli, también lo prefiere.

El gobernador Scioli, en cambio, tiene postulante propio: Blas Antonio "Biaggio" Altieri, quien ya gobernó Pinamar durante 16 años por el partido vecinalista MUPP; fue amigo íntimo de Alfredo Yabrán y menemista furioso.

El gobernador, habitual veraneante de esta ciudad, se apersonó junto a Altieri en un popular bar local, avaló su postulación y lo conceptualizó como "un emprendedor". Desde el liadísimo y soleado jardín de su casa, mientras purifica de hojas su pileta, Altieri –multiempresario, constructor, terrateniente, dueño de corralones de materiales y, obviamente, millonario– se enorgullece con el apoyo de "Daniel". "Me llamó, me insistió en que trabajemos juntos y no le pude decir que no", se jacta ante este diario.

Desde el kirchnerismo todavía no hubo pronunciamientos sobre la foto de Scioli y Altieri, ambos ex menemistas al fin.

Con perfil principista y envalentonada por la última elección legislativa que la dejó segunda, a meros 700 votos de Porretti, aparece el crédito radical. Mercedes "Chuqui" Taurizano es la esperanza de la UCR –en alianza con el GEN y el ARI– para volver a ser gobierno en Pinamar, racha que Altieri cortó en el año 1991.

"Pinamar tiene que dejar de aparecer en los medios por las sospechas y la relación entre política y negocios", sentencia la "Chuqui", en el modesto local de la UCR, con cuadros del trío Alfonsín, Illia y Frondizi colgados en las paredes hongueadas por la humedad. A la "Chuqui" la apuntalan "Ricardo Alfonsín y el cobismo", según explica. El vicepresidente radical representa para Taurizano "una figura que cambió la imagen negativa que tenía la política".

Con menos chances, entregado al peso testimonial de su candidatura, se ubica Enrique Giménez, apuesta pinamarense de Pino Solanas. El 28 de marzo, ya liberados de las cargas turísticas, los aldeanos se mirarán las caras y decidirán su gesto nacional.

Empresario y amigo de Yabrán

Blas Altieri

A los 60 años, algo enfermo, Blas "Biaggio" Altieri –hermano de cuatro, llegado de Italia al año y medio, competitivo jugador de golf y orgulloso menemista– dice que "es el tiempo de un gobierno previsible, responsable y con experiencia de gestión". O sea, él, que gobernó Pinamar durante 16 años hasta que lo desbancó el peronista Roberto Porretti, en alianza con el ex concejal y actual intendente interino Rafael De Vito. Altieri hizo las paces con De Vito –los dos empresarios locales más poderosos, al fin de cuentas– y se dispone a armar una alianza entre su partido vecinal MUPP y el PJ local. Pero no todos los peronistas avalan acordar con este íntimo amigo del suicidado Alfredo Yabrán, a quien no le fue nada bien en la última elección legislativa. Altieri dice que la alianza "se hace" y promete un triunfo, como en las viejas épocas de Menem, "por más del 50 por ciento".

Radical y vendedora de salamandras

Mercedes "Chuqui" Taurizano

Con menos recursos que sus adversarios empresarios, pero subida a su veloz "Chuquimóvil" –un viejo Renault–, Mercedes "Chuqui" Taurizano salió segunda en la elección legislativa de junio. Ahora, hiperentusiasta, esta nacida y criada en Pinamar y esperanza local de los radicales va por la intendencia hasta 2011. Tiene el apoyo de la UCR nacional y su proselitismo se construye sobre un discurso moral que contrasta con el perfil de "la vergüenza que nos causan Roberto Porretti, Blas Altieri y Rafael De Vito", según dice. Taurizano, dueña de una empresa de hogares y salamandras, afiliada a la UCR desde 1983 y concejal durante dos períodos, dice que los tres dirigentes peronistas "se reparten sus negocios independientemente de quién se sienta a gobernar". "Debe acabar", reclama.

Por la revancha, tras la destitución

Roberto Porretti

En 2007, un histriónico Roberto Porretti pactó con los superpoderosos empresarios locales Rafael De Vito y Víctor Pardo y tocó el cielo de Pinamar: venció al invencible Blas Altieri. El sueño duró poco. A los cuatro meses, después del video del "Kugate", lo destituyeron y murió su aire de peronista progresista, más en línea con Néstor Kirchner que con Daniel Scioli. Sin embargo, muchos ciudadanos locales, humildes en su mayoría, aún sostienen la teoría de "la cama" de los poderosos difundida por Porretti y lo siguen apoyando. De ahí proviene su principal capital político. Pero dentro del PJ local, que él mismo preside, no todos están convencidos de avalar su postulación. La mayor restricción hacia su aspiración, de todas formas, se encuentra en la ley electoral bonaerense. Igual, Porretti sigue adelante.

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