Moyano ve riesgo para PJ si Kirchner es candidato

• Nada con Duhalde.

• El «blanquito» Redrado.

• Planes, monumento y perfil peronista

No sé si es lo mejor, pero Néstor está convencido de ser candidato.

Hugo Moyano evitó, todo el tiempo, que sus palabras suenen críticas. Los que lo escuchaban -los peronistas que lo visitaron, en dos citas continuadas- detectaron ese esfuerzo: apenas roza la crítica a los Kirchner, el jefe de la CGT se modera.

El lunes, el camionero se prestó a una larga charla con Antonio Cafiero y luego recibió a un grupo de dirigentes bonaerenses, entre ellos Hugo Mancini, sindicalista del CEAMSE que bendijo con un cargo en el Consejo del PJ y con en una banca en el Parlamento.

Equilibrista, en confianza, Moyano planteó sus diferencias con la Casa Rosada -la más áspera fue respecto a una potencial candidatura de Kirchner en 2011- pero ratificó, frente a esos dos grupos de visitantes, su alineamiento con el matrimonio.

Hasta se permitió algunos comentarios irónicos.

- Viste como nos dan vuelta con el tema del monumento a Perón -se lamentó Cafiero.

- Antonio: cuando nosotros seamos gobierno eso no va a pasar -afirmó el camionero y se sonrió.

Moyano disfruta esos jugueteos. Más tarde, de sobremesa, relató el tramo de su conversación con Cafiero y recordó que con «el Viejo» busca una especie de reconciliación tardía porque, en su momento, el bonaerense, por entonces senador, votó a favor de la reforma laboral.

Fue, luego, la voz del peronismo que irrumpió contra los sobornos pero, por convencimiento o disciplina partidaria, en el recinto levantó el brazo para aprobar la ley Flamarique y, por eso, quedó en la línea de fuego cuando Moyano inició el «operativo Banelco».

Sin embargo, y en ese marco operó la cita con dirigentes bonaerenses, Moyano insiste con su proyecto de conformar un bloque político sindical para incidir en las decisiones del PJ. Anteayer, de hecho, había bombardeado a Francisco de Narváez. «En la interna yo le gano», alardeó.

Pero la matriz global circula por otro carril y Moyano se atrevió a transitarlo cuando expuso sus dudas respecto al futuro electoral del PJ si en la presidencial de 2011 Kirchner quiere ser candidato. «No sé si es lo mejor», dijo en una charla. «Podemos perder», alertó en otra.

- ¿Y si no es Kirchner, quién es?, ¿Duhalde? -lo interrogó, intrigado, un diri

- Noo. Duhalde no existe. El «Momo» (por Gerónimo Venegas) se equivoca. Si no fuera porque arregló con Clarín, Duhalde no aparecería por ningún lado.

Esos devaneos, de todos modos, para Moyano son casi abstractos: afirma que Kirchner tiene la determinación de competir él mismo por la presidencia en 2011.

Acompañamiento

«Hay cosas que no nos gustan, muchachos, pero en las grandes cosas nosotros acompañamos: estuvimos acompañando y vamos a seguir acompañando», argumentó, casi con libreto calcado, en las dos reuniones que tuvo en sus oficinas en la Federación de Camioneros.

¿Qué no le gusta a Moyano de los Kirchner? Enfocó un tema: la falta de cintura para controlar la inflación, asunto en el que implícitamente cuestionó los métodos del Gobierno K que quiso resolver la estampida de precios con las bravuconadas de Guillermo Moreno.

Esos episodios tuvieron para él un costo puntual: tuvo que aparecer, con la paritaria de Camioneros, para establecer piso y techo a las negociaciones salariales. Es más: para este año comenzó a discutir con Kirchner una aumento de sueltos del 15% y en dos tramos: marzo y agosto.

Ese planteo forma parte de una crítica global, quizá nostálgica, respecto a los Kirchner. «A este Gobierno le faltan cosas para ser peronista», dijo y enumeró, entre las falencias, que nunca terminó de diseñar un plan que resuelta los temas laborales, como el trabajo en negro.

Ortodoxo, Moyano tiene un concepto primitivo de lo que es ser peronista. Lo demostró con una referencia puntual: «Por los menos ahora se sacaron de encima al último blanquito», comentó sobre la salida de Martín Redrado del Banco Central.

Disconformidad

Volvió, en otro tramo, al análisis de fondo. «Los planes sociales están bien, pero sólo sirven por un tiempo. Después hay que dar trabajo en serio», planteó. Sus interlocutores creyeron ver en esa frase su disconformidad con el programa de Cooperativas lanzado por el Gobierno.

Con ese tipo de programas, desde siempre, Moyano -co-mo todo el sindicalismo- tiene recelos: el motivo operativo es que los asistidos por el Estado no se sindicalizan; la razón política es que, salvo casos puntuales, los gremios no intervienen en el reparto de los planes.

De todos modos, más allá de los cuestionamientos, Moyano insistió ante cada frase crítica, su alineamiento con los Kirchner y su acompañamiento al proyecto K, incluso a una eventual candidatura de Néstor Kirchner, que considera electoralmente riesgosa.

Esas miradas encajan con su admisión, la semana pasada, de que en el peronismo «hay muchachos» que «no están de acuerdo con Kirchner», referencia que dejó caer luego de la reunión de diputados del PJ en Pinamar donde hubo advertencias sobre el riesgo electoral que supone una candidatura K.

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