Moyano y Ocaña, protagonistas del acto de asunción de Rinaldi

El abogado del jefe de la CGT quedó al frente de la Superintendencia de Servicios de Salud. Por: Mariano Obarrio
En primera fila, aplaudía el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, en el atestado salón de conferencias de la planta baja del Ministerio de Salud, entre más de 400 personas. La asunción de Juan Rinaldi al frente de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) fue la mejor noticia que recibió durante una semana de malas noticias.

El malestar del titular de la CGT obedece al fallo de la Corte Suprema, del martes último, que dispuso la libertad sindical y que puede poner fin al monopolio de la central obrera. Precisamente, el gobierno de Cristina Kirchner, por impulso del ex presidente Néstor Kirchner, buscó compensar a Moyano con el ascenso de Rinaldi.

Quien le tomó juramento al nuevo funcionario fue la ministra de Salud, Graciela Ocaña, que desde el estrado lucía exultante y de excelente humor. "Para mí es muy importante este hecho", dijo la ministra.

En rigor, lucía relajada y optimista porque la asunción de Rinaldi selló un triunfo sobre el desplazado ex titular de la SSS Héctor Capaccioli, con quien se enfrentó por los contratos cuestionados con droguerías sospechadas y por la injerencia de éstas en el financiamiento de la campaña de Cristina Kirchner.

El fallo de la Corte y la necesidad de los Kirchner de conformar a Moyano la ayudaron a desprenderse de Capaccioli. Y dirigiéndose a los dirigentes gremiales, terminó su discurso con una palabra de agradecimiento a ellos. "Para nosotros es muy importante su apoyo. Muchas gracias a Moyano y a los dirigentes sindicales", señaló.

Frente a ella, estaban en primera fila, además del titular de la CGT, los dirigentes gremiales Armando Cavalieri (comercio), Andrés Rodríguez (UPCN-estatales) y Antonio Caló (metalúrgicos). Pero entre ellos, no había un clima de algarabía, sino más bien rostros circunspectos.

También se lo notaba preocupado al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, que acompañó en el estrado a Rinaldi y a Ocaña. El cuarto hombre era el secretario de Gabinete y Función Pública de la Jefatura de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que asistió en representación del jefe del Gabinete, Sergio Massa.

"El Gobierno va a tener que reglamentar el fallo de la Corte", dijo Moyano a LA NACION. Pero no precisó el modo. Cuando se le preguntó si aceptaría el reclamo de la CTA de obtener beneficios como recaudar aportes sindicales, los fueros y la facultad de tener obras sociales, el líder camionero dijo: "Ah, entonces están peleando por la caja".

Se rió y se marchó. Su ironía obedece a que la CGT es señalada por intentar preservar sus recursos y por ese no quiere ceder a que se le entregue la personería gremial a la CTA. Otros hombres del Gobierno admitían allí que se buscará "un acuerdo para satisfacer a la CGT y a la CTA". Tal como lo adelantó ayer LA NACION, se harán concesiones a ésta que hoy sólo utilizan los gremios con personería gremial (como se informa por separado). Moyano está preocupado.

Rinaldi, abogado de 45 años, dirigía la Administración de Programas Especiales (APE), un presupuesto de 700 millones de pesos para prestaciones de alta complejidad no previstas en las obras sociales.

Ahora, directamente controlará a las obras sociales. Algunos funcionarios señalan que manejará un presupuesto de $ 1000 millones. "Todavía no me lo puse ni a mirar", dijo Rinaldi a LA NACION.

Por ahora, según Ocaña, Rinaldi mantendrá el control también del APE, porque quien fuera su segundo, Hugo Solda, quedará en el cargo transitoriamente, y no se sabe si nombrarán a alguien. Por ahora, entonces, la compensación a Moyano sería total.

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