A Moyano no le va nada mal con el turismo VIP.

Camioneros regentea un hotel de 4 estrellas, al que no van afiliados.
La vista de los inmensos vidrios del lobby daba directo a la pileta y al parque, donde un par de señoras tomaba sol a resguardo del viento costero. Un grupo de recién llegados miraba mientras hacía los trámites para alojarse. "¿De quién dijiste que era el hotel?", se sorprendió un señor cuando escuchó que es propiedad de la Federación de Camioneros. "¿De Moyano?", preguntó otro, que jugaba con un smartphone frente al lujoso hogar a leña, coronado en lo alto por la cabeza de un antílope africano. Le pareció raro: "¿Estás seguro? Vengo hace años. Jamás vi a un camionero".

Desde hace 15 años, el hotel Reviens aloja a turistas tradicionales de Pinamar que combinan la playa con el hidromasaje, la pileta climatizada con la ducha escocesa, el restaurante internacional con el gimnasio de última generación. Un rentable hotel VIP, que este verano cumple su segunda temporada como hotel sindical, aunque ni clientes ni afiliados camioneros parezcan muy al tanto del negocio. El jefe de la CGT, Hugo Moyano, se jactó del éxito de su operación inmobiliaria -lograda a fines de 2008- en su última aparición pública, en la inauguración simbólica del Hospital Antártida, en diciembre pasado. "¡Entre nuestros orgullos está el de tener el primer hotel gremial de Pinamar!", se ufanó el líder sindical ante LA NACION, en medio de una larga enumeración de beneficios exclusivos para camioneros. Insistía: "Cuando quieran ir, van a poder pagar lo mismo que un recolector de residuos".

Pero los afiliados a su gremio, por ahora, no conocen demasiado los lujos del Reviens. Dos encargados se encogieron de hombros para contestar si había pasajeros con descuentos gremiales. "Son pocos", respondió uno, pudoroso, temeroso de ser identificado. Después susurró: "Los descuentos se tratan directamente en las filiales. Pero acá el negocio es otro. Es de otro nivel".

A juzgar por los precios, los lujos del hotel de cuatro estrellas no parecen del todo populares. En enero, la habitación más barata cuesta 630 pesos por día. Una dúplex, 1020. En total, son 59 habitaciones: todas alfombradas, con aire acondicionado y cerraduras magnéticas. Las suites tienen hidromasaje. Cuentan aquí que, en la década del 90, supieron aprovechar esas bondades los hermanos Carlos y Eduardo Menem, entonces habitués de Pinamar.

En la Federación de Camioneros elogian los beneficios a los afiliados. Los ofrecen sólo para el interior del país. "En el Reviens, cada camionero paga sólo 150 pesos, con media pensión", detalló la encargada de las reservas en Buenos Aires, Roxana Torres. Pero evitó cuidadosamente hablar de la ocupación sindical: "No puedo darle ese número sin autorización".

LA NACION quiso hablar con la gerenta del hotel, María Ottaviano, para conocer la inversión y la presencia gremial. Ottaviano salió al lobby y se mostró dispuesta a dar respuestas hasta que supo las razones de las preguntas. "Ah, no. Yo pensé que venían a alojarse. De ese tema no tenemos nada para decir", contestó, se levantó del sillón y se escabulló en la sala de administración.

Un pasajero se sonrió a un costado. Esperaba en el lobby para ir a la playa. Había pagado 8000 pesos con su familia para alojarse menos de una semana. "Moyano es amigo del Gobierno y hace la de él, ¿no? Esto un negocio", decía, rodeado de pinturas: hasta mayo, en la planta baja hay una muestra de cuadros exclusivos, organizada desde Capital.

Ubicado en pleno centro, el hotel es la envidia de cualquier empresario. El nivel de ocupación es altísimo. Lo confirman los telefonistas en la línea directa destinada a las reservas: enero ya está todo completo, y para febrero quedan pocas habitaciones.

Clientes históricos

La mayoría de los pasajeros son clientes históricos. De sostenerse las reservas habituales, para fin de la temporada debería haber facturado por lo menos 2.500.000 pesos.

Aunque nadie sabe confirmar aquí cuánto pudo haber pagado la Federación de Camioneros por el complejo, los operadores inmobiliarios de la zona coinciden: para comprar un edificio de ese estilo se necesitarían al menos 3 millones de dólares.

El hotel está a 20 metros de la avenida principal, tiene una vista privilegiada y una larga tradición en servicios de primer nivel. Es uno de los pocos complejos que cuenta con un jardín privado con salida directa a la costanera, frente al mar. Los mismos operadores que hablan de cifras millonarias coinciden en otro detalle: con el hotel en funcionamiento, en menos de un lustro el propietario debería recuperar la inversión.

Desde hace años, el Sindicato de Camioneros dispone fondos propios para poner al servicio de este tipo de emprendimientos. El complejo hotelero más famoso del gremio está en Mar del Plata. Se llama 15 de Diciembre. Y lo inauguraron hace dos años Moyano y Néstor Kirchner, cuando todavía era presidente.

Allí, los precios sí son algo más populares. Ninguna habitación cuesta más de 150 pesos por día. Y su uso, como estilan la mayoría de los sindicatos, es exclusivo para afiliados. En Pinamar, en cambio, Moyano prefirió, a la vista del negocio, refinar los gustos.

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