Moyano mantuvo su postura y hoy podría fracturarse la CGT

El camionero se reunió con Cristina y luego se mostró más mesurado. De todos modos, ratificó su apoyo al Gobierno y volvió a criticar a sus rivales internos. Los "Gordos" se reunirán al mediodía para resolver si abandonan la central sindical.
Sólo una gestión gubernamental de último momento puede salvar a la CGT de una ruptura que podría anunciarse esta misma tarde, tras la reunión que "gordos" e "independientes" mantendrán en el sindicato de Sanidad.

Es que anoche, tras reunirse con la Presidenta, Hugo Moyano pisó el freno pero no dio marcha atrás. Fue en un reportaje en el programa "A dos voces", cuando evitó las duras acusaciones que había disparado el martes contra sus rivales en la interna sindical y se esperanzó en que "la sangre no llegue al río". Pero al mismo tiempo recordó que sus opositores eran "los que convocaron la Plaza del Sí (menemista)" y "más o menos lo mismo que (su rival, el gastronómico Luis) Barrionuevo". Es más, Moyano no se mostró demasiado preocupado por una ruptura.

"La CGT no está quebrada ni se va a quebrar -se envalentonó¿. Ruptura es cuando la CGT se pone a disposición de la patronal, de los empresarios".

Los "gordos", enfrentados al camionero, depositaban sus últimas expectativas en que Moyano aprovechara su aparición televisiva para abrir una ventana a una negociación. Pero lo que escucharon no fue suficiente. "Casi no dejó espacio para evitar la ruptura", le dijo a Clarín uno de los cabecillas de la rebelión tras escuchar al líder de la CGT.

La CGT fue uno de los pilares sobre los que se apoyó el kirchnerismo para forjar su poder y una ruptura en la central sindical sería otro duro golpe tras la derrota electoral. Además, sería un obstáculo para la puesta en marcha del Consejo Económico y Social, una de las apuestas dialoguistas que ensaya el Gobierno.

Por eso, tal como contó este diario, los ministros de Planificación y de Trabajo, Julio De Vido y Carlos Tomada, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se pusieron al frente de un "operativo de contención" a pedido de Néstor Kirchner y gastaron sus teléfonos en los últimos días en conversaciones con Moyano y los "gordos" Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Carlos West Ocampo (Sanidad) y José Pedraza (Unión Ferroviaria). También con los "independientes" Andrés Rodríguez (Estatales) y Gerardo Martínez (Construcción), que a pesar de sus diferencias con el camionero, son partidarios de no sacar los pies del plato de la CGT.

El mensaje de los rebeldes que recibieron los funcionarios se repitió: "Ustedes crearon una relación de privilegio con Moyano, ustedes deben desactivarla y abrir el juego a todos". Cavalieri le repitió lo mismo a Tomada cuando lo visitó ayer por la tarde en Trabajo.

Con ese mensaje, las gestiones se concentraron en Moyano. Y se coronaron con una charla privada entre Cristina Fernández y el camionero.

Pero nada cambió demasiado. A la noche y por TV Moyano apenas se escudó en que el gremialismo "no es un colegio de señoritas" y hasta se permitió especular con una posible pelea electoral contra Francisco de Narváez en el futuro cercano. Nada de retractaciones sobre sus declaraciones de anteayer cuando había acusado a sus rivales de "entregadores" de los trabajadores y dijo que estaba "podrido" de que ahora "se vinieran a hacer los Rambo".

Para Lescano no había vuelta atrás. Ayer por la tarde le había confirmado a este diario que se iba de la CGT y que el resto de los "gordos" seguiría hoy sus pasos (ver página 4).

Menos concluyente, Pedraza aseguró que la CGT estaba en "terapia intensiva" y que sólo el Gobierno podía "bajarle el copete a Moyano".

Un moyanista puro como Juan Carlos Schmid (Dragado) pidió prudencia y reiteró que los debates deberían darse dentro del Consejo Directivo.

Pero no es sólo la representación institucional del poder sindical la que está en juego. Detrás de ese telón están los millonarios fondos de las obras sociales y otros privilegios de los jefes gremiales. Esta tarde se escribirá otro capítulo de esa lucha sindical.

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