Moyano lleva sus reclamos a la Casa Rosada

Por Carlos Pagni

Los Kirchner modificaron el calendario para liberarse rápido del "escollo" electoral y poder después atender mejor los rigores de la crisis. Pero la economía no entendió esa secuencia y decidió golpear a la puerta antes de tiempo.

La CGT irá hoy a ver a la Presidenta para contarle que, según el testimonio de mecánicos, metalúrgicos, albañiles, portuarios y textiles, en las próximas semanas podría desatarse una ola de despidos frente a la cual el Gobierno debería tener algún plan.

Por si en el gabinete nadie lo hubiera previsto, Hugo Moyano propondrá la creación de un seguro de desempleo que se solventaría con el 1% de las retenciones a la soja, el 1% de la masa salarial a cargo de las empresas y el 1% de los sueldos, que aportarían los trabajadores. Es un proyecto del diputado Héctor Recalde, un abogado laboralista que es el eterno ministro de Trabajo in péctore de Moyano.

Imposible saber qué contestará la anfitriona, ya que ningún funcionario preparó la reunión. Es lógico: desde hace algunas semanas, Julio De Vido se ha corrido de la hoguera. Son años.

Los sindicalistas llevarán otras demandas. Aconsejarán al Gobierno que presione a las compañías para que acepten cláusulas de estabilidad laboral como las que se firmaron en el sector petrolero, en el que los empresarios están al borde de un estallido como el del campo.

La CGT pedirá también que se le devuelvan los $ 2400 millones que se recaudan para las obras sociales y que el Tesoro pasó a rentas generales. ¿Moyano no lee los diarios? Juan Carlos Pessoa, secretario de Hacienda, está raspando el fondo de todas las ollas: desfinanció al PAMI, a la Anses, y ha comenzado a insinuar a algunos de sus colaboradores que deberían maquillar la contabilidad. Y en la AFIP, Ricardo Echegaray declaró una nueva guerra a las aceiteras para disimular que, en realidad, no tiene los fondos para pagarles los reintegros.

Humor negro

A pesar de estos ajustes, los gremialistas quieren recuperar el fondo destinado a planes de prevención, por el cual Graciela Ocaña los está investigando. "Si nos hubieran dado esa plata, tal vez no habría dengue", explicó uno de ellos, bordeando el humor negro.

Sin embargo, Moyano y sus compañeros no pedirán en Presidencia la cabeza de Ocaña. Saben que eso se negocia en Olivos, con Néstor Kirchner. "Nos dijo que esperáramos hasta después de las elecciones", se consuelan diciendo, mientras excusan al esposo: "Cristina la defiende". Solidaridad de maridos, claro. Ignoran que la Presidenta apenas habla con su ministra y que, en realidad, los Kirchner hacen el juego del bueno y el malo para administrar por goteo sus concesiones a la sedienta corporación sindical.

O quizá porque lo saben eligieron hacer su acto del próximo 30 en la 9 de Julio, debajo de la ventana de Ocaña. La manifestación aspira a presionar a Kirchner para que, además de devolverles el control de sus "cajas", les conceda cuatro lugares en la franja no testimonial de su lista de diputados bonaerenses. El santacruceño despachó a Moyano con un "es muy temprano para hablar de eso". Pero el camionero está empezando a abrir los ojos. Hace una semana, comiendo un puchero con otros capitostes gremiales, refunfuñó: "No nos va a dar nada, como siempre". Después se puso a especular: "Seguro me dice que va de nuevo Recalde y que dejará un lugar más, por ejemplo, para Piumato [José, de judiciales]". Los demás comensales entendieron que Moyano les estaba comunicando, otra vez, que las conquistas sindicales serían conquistas para él solo. Es el gran problema del jefe de la CGT con sus colegas: todo lo que consiguió, lo consiguió para sí mismo. Sin ir más lejos, acaba de asomarse a la administración de los 14 dólares por contenedor que se cobrará en el puerto de Buenos Aires para construir un playón para camiones.

Moyano se queja de Kirchner, y los gremialistas se quejan de Moyano. Por eso, el 30 la movilización será casi sólo de sindicatos del transporte. "¿Vamos a llevar gente para hacer diputado a Piumato?", se preguntó el astuto dirigente de un gremio de servicios. Lo mismo se oye en la Uocra de Gerardo Martínez, organización que pelea con la de camioneros desde hace varias reencarnaciones.

Sería un error referir este boicot a meras mezquindades de ocasión. En la CGT se infiltró la interna electoral del PJ, con el siguiente criterio: "Si pierde Kirchner, pierde el «Negro»", como llaman a Moyano. La consigna preside las reuniones que ha comenzado a tener Andrés Rodríguez (UPCN) con Luis Barrionuevo, quien con Gerónimo Venegas (rurales) respalda al dúo De Narváez-Solá.

Moyano se sabe metido en un problema. Pertenece a la conducción del PJ bonaerense, en el que todas las semanas se discuten novedades desagradables. En los corrillos previos a la reunión de La Plata, se enteró de que Daniel Scioli, en vez de reflotar a Kirchner, comenzó a hundirse con él. Es lo que sucede con los candidatos que, como el esposo de la Presidenta, registran un 60% de imagen negativa. "En la encuesta de la gobernación, la ventaja sobre el «Colorado» De Narváez sigue siendo, con Scioli lanzado, de 5 puntos, con la agravante de que los radicales están mejorando, pero también a costa de Kirchner", dijo un integrante del PJ.

Moyano toma la temperatura de los otros "gordos": los intendentes del conurbano. Son los que prefieren a Scioli al frente de la lista y prometen, sólo en ese caso, involucrarse como candidatos a concejales. Según el cómputo de Scioli, sólo 6 intendentes correrían ese riesgo, mientras otros tantos pondrían a la mujer o al primo para que figure el apellido (es el caso de Sergio Massa con su esposa, la combativa Malena, en Tigre).

Kirchner no está dispuesto a que lo sustituyan por Scioli. Su candidatura no está pensada como un factor de triunfo, sino, sobre todo, de supervivencia. Si la provincia fuera ganada por el gobernador, comenzaría un mundo sin Kirchner. Es una hipótesis imposible para alguien que, con tal de salvarse en 2009, decidió poner en riesgo al único presidenciable que le garantizaría una continuidad sin riesgos luego de 2011. Es Scioli.

Pero el esposo de la Presidenta prefiere mirar la realidad con otra lente. "Hay un 20% de voto oculto; gente que no se anima a decirle al encuestador que me va a votar a mí", repite, como si citara al Carlos Menem de la campaña de 2003.

Por eso, los caudillejos que quieren a Scioli fueron puestos bajo la mira de Florencio Randazzo, quien así como en 2005 armó un ejército para derrotar a Eduardo Duhalde, ahora se encarga de desbaratar cualquier conjura que signifique una rebelión contra Kirchner. Es cierto: los recursos son cada vez menos y el vengativo Duhalde, laborioso como nunca, se encarga de sembrar el terror. "En pocos días, se pasan tres intendentes de la zona sur", promete a sus amigos.

A Kirchner, las cosas se le están poniendo fuera de control. Hasta él lo ha detectado. Por eso ya mandó a averiguar quién fue el chistoso al que se le ocurrió, el miércoles pasado, en Canal 7, mandar al aire La caída .

Pedido gremial

* Reunión clave . Con datos de los diferentes gremios que tributan en la central obrera, el camionero se reunirá hoy con Cristina Kirchner para alertarla sobre una inminente ola de despidos como consecuencia de la crisis financiera internacional que golpea al país.

* Seguro de desempleo . Ante esta situación, Moyano concurrirá a la entrevista provisto de una propuesta para financiar un seguro de desempleo que permita paliar los efectos de esa crisis.

* Financiamiento . El seguro se financiaría con fondos provenientes del 1% de la recaudación por retenciones a las exportaciones de la soja, otro 1% de la masa salarial a cargo de los empleadores y otro 1% de los sueldos, que aportarían de manera voluntaria los trabajadores.

* La elaboración . La iniciativa fue elaborada por el abogado laboralista de la CGT y diputado nacional, Héctor Recalde.

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