Moyano llamó y volvió la paz a la CGT Rosario

Moyano llamó y volvió la paz a la CGT Rosario
El camionero habló con los candidatos en pugna para exigirles una tregua. Él decidirá quién conducirá la central obrera de Rosario. La interna del PJ, entre reutemistas y kirchneristas, se coló en la pelea gremial.
Sólo bastaron unas bolsas de hielo para aplacar los moretones, fruto de las trompadas, y un llamado de Hugo Moyano. Media hora después, las dos fracciones de la CGT Rosario, que comparten el cordón umbilical del camionero, sellaron una tregua que intentará zurcir las grietas que se abrieron en la disputa por la conducción de la central obrera rosarina, que tiene su origen en la fractura del peronismo santafesino, dividido entre kirchneristas y reutemistas.

El viernes a la mañana estaba previsto que unos 200 delegados de más de 90 gremios participaran del plenario que se iba a realizar en el Sindicato de la Carne, en pleno barrio Saladillo, ubicado en el corazón de la zona sur. En territorio de José Fantini –titular de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Carne– se iban a elegir las autoridades de la central obrera rosarina, que conduce desde 2004 el líder del sindicato de Trabajadores Municipales, Néstor Ferraza, alineado con Moyano. Pero a último momento, apareció un competidor de peso: Marcelo Dainotto, actual secretario general del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, y adjunto del gremio a nivel nacional. Este dirigente está al frente del sindicato desde agosto de 2008 en reemplazo de Abel Beroiz, asesinado el 27 de noviembre de 2007 en pleno centro rosarino.

Hasta el jueves a la noche, ambos sectores intentaron en vano conformar una lista de unidad. Por eso, decidieron abortar el viaje a Rosario el secretario gremial de la CGT Omar Viviani, y el titular del área de Capacitación y Formación Profesional Juan Carlos Schmid, quienes iban a actuar como fiscalizadores.

Las tensiones llegaron a un punto límite el viernes a media mañana, cuando unos 50 camioneros intentaron ingresar a la sede del sindicato y un grupo alineado al sindicato de la Carne se lo impidió. En pocos minutos las diferencias internas tomaron forma de moretones. La lista "Juan Domingo Perón", liderada por Dainotto, pidió esta semana a la CGT nacional que se cambiara el lugar del plenario, porque "no estaban dadas las condiciones de seguridad". Todos sospechaban que podrían producirse incidentes, algo que finalmente ocurrió a pesar de que se frenaron a tiempo.

Tras ser alertado de la situación, Moyano se comunicó inmediatamente con Ferraza y Dainotto, a quienes les exigió que bajaran la intensidad de una disputa que iba a disparar lecturas políticas de distinta índole en una coyuntura agitada.

El titular de la CGT nacional les prometió a ambos dirigentes que los iba a recibir en Buenos Aires la semana próxima, donde se terminaría de definir la conformación de la conducción de la central en Rosario. "Si Moyano se reunió con Luis D’Elía, como no nos vamos a poner de acuerdo nosotros", afirmó Fantini.

La tregua con los Camioneros se selló en una oficina del gremio de la Carne. Dainotto y Ferraza "abogaron por realizar todos los esfuerzos y gestiones posibles a fines de consolidar la unidad del movimiento obrero de Rosario y su región. Propusieron que el Congreso convocado pase a un cuarto intermedio, moción que fue aprobada por aclamación de todos los presentes", señaló la cúpula de la CGT local.

La interna gremial que estalló el viernes responde a las diferencias que quedaron palpables en el peronismo santafesino, después de las elecciones del 28 de junio, cuando fueron en listas separadas el Frente para la Victoria, capitaneado por Agustín Rossi, y Santa Fe Federal, liderado por Carlos Reutemann.

Ferraza mantiene firme su apoyo a Rossi en la provincia gobernada por el socialismo. Mientras que Dainotto se acercó durante este último tiempo a las filas de Reutemann. Lo hizo a través de otros gremios como el de Obras Sanitarias, de Oscar Rabanito Barrionuevo, involucrado hace dos semanas en un escándalo de corrupción por el manejo espurio de fondos de tres comedores comunitarios que posee en la ciudad.

"No puede ser que sea imposible encontrar la unidad a causa de la interna partidaria", admitió el titular de los Municipales.

Un realineamiento de la CGT Rosario con Reutemann sería un golpe muy duro para el kirchnerismo santafesino, que desde hace un tiempo tiene el respaldo de la mayoría de los gremios peronistas. Algunos dirigentes de la conducción actual de la central interpretaron que el intento de una fractura de la CGT hace pensar que "el reutemismo empezó a jugar fuerte" en el plano gremial.

Comentá la nota