Moyano junta a la CGT para pedir un seguro de despido

La sede de la CGT se convertirá, esta tarde, en un muro en el que los sindicalistas descargarán sus lamentos sobre el impacto que, a pesar de la negativa de la Casa Rosada, comenzó a afectar a buena parte de los sectores de la economía, con consecuencias sobre el empleo.

Hugo Moyano, que registra en su rubro, el transporte, reducción de fletes que refleja la menor actividad económica, deberá abrir el debate para que los referentes relaten la situación de sus actividades: desde la construcción hasta la bancaria, todas afectadas.

Ocurrirá durante la reunión del consejo directivo convocado para hoy, que encabezará Moyano y del que participará la cúpula cegetista donde conviven «gordos», como Armando Cavalieri (mercantil); «líberos», como Gerardo Martínez (UOCRA), y de la rama industrial, con Antonio Caló como jefe de la UOM.

Con ese mapeo, Moyano juntará elementos para volver a reclamarle a la Casa Rosada que disponga un mecanismo de contención para evitar que se agudice la crisis de empleo que comenzó a registrar suspensiones, reducción de turnos y horas extras e, incluso, algunos despidos.

En la CGT hablan de un «seguro contra despidos» que, a priori, consistiría en subsidios del Estado a las empresas de los sectores más afectados para que no reduzcan personal. O, por otra vía, directamente «subsidiar» parcialmente los salarios de los trabajadores de rubros en crisis.

Ese mecanismo se usó a principios de año con los frigoríficos, cuando se trabó la exportación de carne. En esa ocasión, el Estado pagó sueldos de 1.000 pesos a trabajadores de la carne.

El pedido de los gremios al gobierno de Cristina de Kirchner supone, además, comprometer a los empresarios a que no despidan personal «preventivamente», según apuntó un dirigente que integra el consejo directivode la CGT de la calle Azopardo. «Nosotros vamos a controlar que no ocurra, pero el gobierno, en caso de que se registre casos de despidos injustificados, va a tener que actuar», precisó el sindicalista. Su sector, de la industria, empezó a sentir los sacudones de la baja de la actividad económica.

En paralelo, aunque posiblemente no sea motivo de la charla de hoy, mantiene en pie la idea de negociar un plus de fin de año para compensar el efecto que la inflación «real» -se aporta cerca de Moyano- tuvo sobre el salario, sobre todo en aquellos que cerraron paritarias a principios de año.

Ahora, sin embargo, las pretensiones son más bajas. Del medio aguinaldo que se sugirió en un primer momento, luego se bajó a 500 pesos para todos los trabajadores y ahora ya se habla de una cifra del orden de los 200 pesos. «Algo van a tener que dar, si no se va a poner muy feo», advirtió, anoche, un dirigente enrolado en el moyanismo.

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