Moyano interviene en el conflicto de Kraft para contener la protesta en las calles

Atento a la gran preocupación que generó dentro de la CGT el conflicto gremial en la empresa Kraft Food, Hugo Moyano decidió abrir un canal de diálogo informal con la comisión interna de la compañía de capitales norteamericanos en un intento por evitar que el caso dispare un escenario de profundo cuestionamiento a la representación de los sindicatos tradicionales en otras actividades y radicalice la protesta social en las calles.
Si bien desde el inicio del conflicto el jefe de la CGT mantuvo una postura crítica hacia el cuerpo de delegados de la empresa, al que hasta acusó públicamente de responder a organizaciones de izquierda, en los últimos días optó por revisar esa estrategia y ordenó a sus hombres de confianza que tomen contacto con la comisión interna para garantizarle el respaldo de la central obrera en las negociaciones que llevan adelante con las autoridades laborales y los directivos de Kraft.

El dirigente Juan Carlos Schmith (dragado) fue el primero en poner en práctica el pedido de Moyano, una gestión que heredó después el diputado y abogado cegetista Héctor Recalde, quien prevé reunirse hoy mismo con un grupo de delegados de la compañía. "Vamos a escucharlos para ver en que podemos colaborar", dijo Recalde anoche a El Cronista al confirmar las conversaciones.

Desde la comisión interna de Kraft precisaron que los contactos con referentes de la CGT se iniciaron en la última semana y se mostraron expectantes en la posibilidad de que una intervención de Moyano en el conflicto sirva para fortalecer su reclamo por la reincorporación de la totalidad de los trabajadores despedidos. "Toda esta situación es preocupante para la CGT, ellos tienen que intervenir en defensa de los puestos de trabajo", apuntó a este diario el delegado Jorge Penayo.

Cerca de Moyano explicaron que las gestiones de la CGT apuestan a la lograr la solución del conflicto por la vía institucional y por eso en estas horas están enfocadas a exigir una mayor presión del Gobierno para que la compañía norteamericano cumpla con las resoluciones fijadas por las autoridades laborales, que contemplan el ingreso a la planta de Pacheco de la totalidad de los delegados y el retiro de la policía.

En esa línea, el ministro de Trabajo nacional, Carlos Tomada, y su par bonaerense, Oscar Cuartango, se volvieron a reunir ayer y acordaron "profundizar" las acciones iniciadas para que Kraft se comprometa al cumplimientos de "las normas y leyes laborales vigentes" en el país, según deslizaron voceros gubernamentales. La cartera laboral aplicó el jueves pasado una multa de $ 13,5 millones a la compañía, justamente por el incumplimiento de sus resoluciones.

En tanto, los delegados confirmaron que concurrirán mañana al nuevo encuentro con Tomada y los representantes de la empresa, pero anticiparon que si no se garantiza la reincorporación de los 112 despedidos, el miércoles retomarán el plan de lucha con marchas y cortes sorpresivos y simultáneos en más de 70 puntos en todo el país.

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